La historia de 226ERS: una década alimentando sueños

Ésta es la historia del sueño de un amante del deporte que no comenzó en un garaje, pero sí en un local de 13 metros cuadrados de Alcoy.

La historia de 226ERS: una década alimentando sueños.
La historia de 226ERS: una década alimentando sueños.

Suena a historia de marketing americano, pero la que os vamos a contar es la historia de 226ERS, que arrancó en un pequeño despacho de unos 13 metros cuadrados, debajo del antiguo piso donde vivía Jesús Sánchez Bas en la localidad alicantina de Alcoy.

Jesús siempre ha sido un apasionado del deporte. Un loco del baloncesto de pequeño, que iba siempre en la bici a todos lados, que durante el verano, de la mano de un maestro como Dani Parrés, disfrutaba del windsurf, y que a los 13 años empezó a entrenar natación en su Elche natal.

Empezaba la década de los noventa cuando en Santa Pola se acercó por primera vez al triatlón, un deporte “que me parecía muy épico”. Los estudios de arquitectura llevaron a Jesús hasta Sevilla y allí participó en su primer triatlón oficial. “Quedé sexto con una bici prestada y con una caída al coger un bidón. Allí me vio una gente fantástica de Extremadura, los del club de Triatlón de Zafra, y pasé a competir con ellos, aunque no fue hasta 1999 cuando me lancé a la distancia 226. Entrené como un loco para el Home de Ferro de Ibiza. Allí me di cuenta del problema de la alimentación en el deporte. Fui muy bien hasta la bici, pero empecé a sentirme mal del estómago. Vómitos, diarrea... y en el medio maratón me paré. Ese año lo focalicé todo en Ibiza, no aprobé ni una asignatura de arquitectura y decidí centrarme en acabar la carrera”.

En 2004, concluidos sus estudios de arquitectura y empujado por su mujer, Pilar, Jesús se inicia en el triatlón. “Ella me dijo de volver y yo le contesté: ¿Seguro? Ya sabes que no hago nada a medias”. Logra buenos resultados, pero la larga distancia sigue resistiéndose, siempre por problemas digestivos en las últimas horas de las competiciones, cuando el cuerpo más lo necesita.

En 2007, consciente de que ese problema es uno de los grandes obstáculos que se deben superar en la larga distancia, conjuntamente con su médico, su entrenador y su dietista, además de la consulta de muchos libros especializados, estudios científicos y testeo de todos los productos del mercado, decide iniciar su propia búsqueda para conocer las causas de los problemas digestivos que le habían surgido en competición y cómo superarlos. “Había gente que me decía que me ponía nervioso, pero yo quería dar con lo que realmente me pasaba”.

En 2010 los derroteros de la vida hacen que Jesús reparta su tiempo como arquitecto y como cocinero de sus propias composiciones alimenticias, fruto de las investigaciones que había ido realizando. Estaba empezando a construir algo que no necesitaba de ladrillos ni cemento, pero tampoco gluten, ni azúcares, elementos que decidió reducir drásticamente de su ingesta durante el ejercicio. Pasó a utilizar fuentes nutricionales lo más limpias posibles y de la máxima calidad (alimentos naturales), así como a ingerir compuestos con baja osmolaridad con el fin de reducir el riesgo de un corte de digestión por deshidratación.

“Empezamos a trabajar con diferentes proporciones y mezclas, buscamos cómo generar esa energía que necesitamos pero sin picos de insulina, sino que se mantuviera alta y constante. Y nos replanteamos el papel de las sales y vitaminas. Con los estudios del Dr. Villegas nos dimos cuenta de que el sodio era algo crítico”.

Entonces todo empieza a cambiar, su rendimiento mejora y los productos comienzan a sentarle bien. Hace una década, justo durante el verano de 2010, Jesús, con la colaboración de Jordi Reig, que jugó un papel importante en los primeros pasos, decide compaginar su actividad en un estudio de arquitectura con la puesta en marcha de su propia empresa. Había nacido 226ERS.

“El nombre unía la distancia mítica del triatlón con ese finisher que todos llevamos dentro”. Tres fueron los primeros productos que salieron de aquel despacho de 13 metros cuadrados de Alcoy: Energy Drink, Isotonic Drink y Recovery Drink.

En 2011 Jesús logra su primera clasificación para el IRONMAN de Hawaii usando la suplementación con sus propios productos, y lanza el que el mismo considera que fue “estratégico”: aquel bote azul de Salt Electrolytes. “Además, fuimos los primeros a nivel mundial en formato duplo de cápsulas”. Es entonces cuando 226ERS asiste a su primera feria en la Expo del Maratón de Barcelona con tan solo un par de carpas.

Jesús se proclama Campeón de Europa de Larga Distancia (M35) en el Challenge de Roth en 2012 bajando de 9 horas y nacen dos nuevas referencias: las barritas Endurance Fuel Bar en dos sabores diferentes y tres sabores de Energy Gel.

“Nuestro objetivo era el mismo: seguir siendo lo más naturales posibles y nuestra inspiración fue el pan de higo o dátiles que es tradicional en nuestra zona a la que luego añadíamos BCCA’s o vitaminas. Un gel sin azúcar era imposible hacer, pero intentamos reducirla en todo lo posible, usando la última generación de hidratos de carbono, con menor acidez, que se digieren mejor y con el mejor y más rápido efecto a nivel muscular”.

La marca empieza a verse en las carreras. Las triatletas Saleta Castro, Menéndez de Luarca y Álvaro Velázquez, y atletas como Tamara Sanfabio, se convierten en algunos de los primeros patrocinados por la marca. Un año después se incorpora Javi Guerra, que consigue el Campeonato de España de Maratón.

La historia de 226ERS: una década alimentando sueños.
 

En 2014 Jesús vuelve al Campeonato del Mundo IRONMAN en Kona. Ese año también se unen a la familia 226ERS destacados triatletas como Iván Raña, que consigue ganar el IRONMAN de Austria bajando de 8 horas junto a otros deportistas como Rubén Ruzafa, Iván Álvarez o la maratoniana Marta Esteban.

A nivel producto, 226ERS lanza K-Weeks Immune para reforzar las defensas. En este periodo es donde la marca experimenta un gran crecimiento y se traslada a su actual sede. El número de referencias sigue aumentando y SUB9 Energy Drink, sale a la luz para alimentar las competiciones más largas con L-Cartinina, BCAA’s 8:1:1 y proteína.

La historia de 226ERS: una década alimentando sueños.
 

En 2016 las camisetas de 226ERS empiezan a verse en Hawaii con 11 embajadores, entre ellos Iván Raña e Iván Álvarez. También Jesús Sánchez, en su última participación en el Campeonato Mundial de IRONMAN. El lanzamiento de HydraZero muestra bien cómo la marca sigue creando productos que responden a las necesidades de los deportistas como es el propio Jesús. “La idea era crear algo que aportara las sales para todos aquellos que no les gusta tragar cápsulas, que yo era uno de ellos”.

2017 es un año decisivo para 226ERS, no solo por los nuevos lanzamientos (se reformula el ya exitoso BIO Energy Gel y surgen Coll Egg, SUB9 Salts Electrolytes y Sport Bits, el Vegan Protein Pudding y el Vegan Energy Cake), sino también por la incorporación de Ángel Sevillano, que proporciona un empuje extra de la compañía a través de la organización y optimización de procesos, entre otras muchas cosas. Juntos, Jesús y Ángel seguirán ampliando el mercado de 226ERS a más países de Europa y América. Su unión refuerza todos los ámbitos de la empresa, motivada por la pasión de ambos hacia el deporte y sus protagonistas.

El 2018 se presentó frenético. La cantidad de lanzamientos amplía hasta un total de más de 80 referencias el catálogo de 226ERS. Se presentan las reconocidas sales Hydrazero, la fruta liofilizada, Sub9 Pro Salts Electrolytes, el Brownie, los formatos monodosis del Isotonic, Energy Drink, Sub9 Energy Drink y Recovery drink. Se añade el Bidón Knolling y su colección de ropa de bicicleta supone una nueva categoría de productos para la marca.

Por si fuera poco, el número de patrocinios se amplia a eventos de prestigio como el IRONMAN de Lanzarote y equipos como Baskonia y Alavés se suman a la familia. Atletas como Adrián Ben compiten bajo la influencia de 226ERS. Pero la guinda la pone Javi Gómez Noya, uniéndose al equipo 226ERS para cuidar mucho más su nutrición de cara a su participación en Kona.

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La marca trabaja en el desarrollo de productos que ayuden a Javi en las exigentes condiciones en Hawaii, como el Sub9 Race Day que fue lo único que tomó el triatleta gallego en la bici en Kona.

El pasado año estrenaron nueva web y app, atendiendo a la velocidad que lleva la empresa y a los requerimientos de sus usuarios. Los lanzamientos no cesan y nacen Caffeine Express, Vegan Protein, 6.4 Amino + Vega Sport, Gummies, Vegan Protein Bar, un nuevo Bio Energy Gel en formato XXL y las riquísimas Vegan Oat Bar.

El prestigio de 226ERS se extiende por los circuitos del motor gracias a Drivex Team (escuela de conducción) y la escuela Road to Success (programa de Coaching que busca dar soporte a equipos y pilotos, desde sus inicios en el Karting hasta el momento en el que saltan a monoplazas, GT o turismos) quienes se nutren de sus productos.

En esta extraña temporada, 226ERS cumple su décimo aniversario. Y empezó de la mejor manera posible para la empresa. Por un lado, la marca se presentaba como patrocinador oficial del equipo ciclista Movistar Team. “Yo siempre decía que seriamos una marca pequeña hasta que no trabajáramos con un gran equipo profesional de ciclismo. Con Movistar damos un gran salto y ha vuelto a ser otro reto de exigencia para el desarrollo de productos, por ejemplo con los High Energy Gel, en los que la fuente principal de hidratos de carbono es la ciclodextrina, un carbohidrato de última generación que mejora la reposición de glucógeno de manera más eficiente”.

La historia de 226ERS: una década alimentando sueños.
 

Y en esto llegó el Coronavirus. “La buena noticia es que el deporte ha salido reforzado y nosotros tenemos que ser parte de la solución. Esa fue una de las razones para sacar a la venta las Face Mask para protegerse frente al coronavirus”, apuntaba Ángel Sevillano en uno de los pódcast de la revista Trail Run.

Con todo y eso, este año han podido ver la luz nuevos productos como las barritas Race Day Bar, las cremas de cacahuete y almendras, las Vegan Gummies Electrolytes o finalmente el multivitamínico que todo el mundo les pedía. “Yo pensaba que aquí ya había muchos y que si salíamos había que hacer algo que realmente aportara algo diferente al deportista, y creo que lo hemos logrado con nuestro Vitamin+ con 24 vitaminas y minerales, un extra de Silicio Orgánico del Bambú y Coenzima Q10”.

Y ya no son solo sus 200 referencias, es que 226ERS ha logrado algo difícil de creer, que la ropa de correr o de bici de una marca de nutrición deportiva se convierta en objeto de deseo. “Yo creo que esto demuestra que la gente ha entendido la marca, que se identifica con nuestro modo de entender la vida y el deporte”.

Hoy, 226ERS son miles de deportistas de 14 países que usan 2 millones de cápsulas de sales, cerca de 400.000 barritas y más de 8 toneladas de geles energéticos en sus entrenamientos, pero que mantiene las mismas pautas e ilusión que marcaron los inicios, intentando mejorar día a día, utilizando la mejor calidad de los ingredientes y, algo indispensable, el uso de productos naturales. Una marca que aspira a llegar a ser una compañía 100% ecofriendly. “La suplementación no tiene porqué ser química. Velamos por la salud de las personas. El rendimiento no es excusa para ir contra la sa- lud de las personas”.

Una marca que, como dice que como dice su slogan (FEED YOUR DREAMS), aspira a seguir alimentando los sueños de todos los que se emocionan cuando se calzan las zapatillas o dan la primera pedalada.

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