Entrevista a Clemente Alonso

Clemente Alonso es historia viva del triatlón de alta competición en España, un deportista de élite dispuesto a buscar la excelencia en todo lo que hace.

Antonio del Pino Fotos: Danny Goiry

Empezaste practicando natación, deporte del que según reconoces “acabaste cansado", y con 17 años empiezas a entrenar triatlón. ¿Por qué este deporte?

El ambiente en la natación salmantina de mi época estaba muy viciado, se perdió una gran generación de nadadores, algunos con mucho potencial (no mi caso). Mi hermano acabó en el fútbol, otros dejaron el deporte... ¿Por qué yo en el triatlón? Dónde si no: es un pedazo de deporte.

En uno de tus artículos hablabas de la “Zona de confort", y de la importancia de salirse de la comodidad que allí tenemos para no dejar de mejorar. ¿Salir de esta zona de confort ha sido una de las constantes en tu vida?

El confort está muy bien para los domingos por la tarde, pero el resto del tiempo resulta aburrido y poco productivo. La constante quizá sería intentar siempre dar lo que valgo, que suena a tópico, pero no es nada fácil. Creo que en distancia olímpica me quedé lejos de lo que podría haber rendido; en larga sí he hecho mejor las cosas, pero lo que más me preocupaba con la lesión, que me ha tenido frito este año pasado, es la posibilidad de que dentro de unos años, retirado de la competición, tuviera la sensación de no haber hecho todo lo que podía, todo lo que estuvo a mi alcance.

A todas luces, un deportista de alto nivel capacitado para sacar al tiempo la carrera de medicina, podría haber hecho casi lo que se hubiera propuesto. ¿Estudiaste medicina con la intención de aplicarlo a tu experiencia acumulada como triatleta?, ¿a qué especialidad de la medicina te gustaría dedicarte?

Bueno, yo siempre recalco que estudié medicina mientras me dedicaba al triatlón (y no al revés, que hubiera sido lo normal) y, quitando quizá la época de exámenes, lo que rondaba mi cabeza, a la que me distraía, era el triatlón. Pero no estudié la carrera para aplicarlo al triatlón, aunque bien es cierto que da un enfoque enriquecedor cuando estudias luego sobre entrenamiento, el tema en el que más tiempo empleo es leyendo y aprendiendo.

En cuanto a qué especialidad me gustaría, sé más bien cuáles no me gustaría hacer; ya veremos cuando toque, de momento sé que me gustaría poder entrenar a más gente, ya que ahora mismo, por eso que comentaba antes de cumplir con el propio potencial, entreno a un grupito muy reducido, casi por quitarme el  mono de entrenar a otros y ayudarles a mejorar más que ninguna otra cosa. La vida da muchas vueltas, tópico también, ya lo sé, pero conviene no olvidarlo para cuando llegue el momento de saber ser flexible y de adaptarse.

Recurrentemente haces referencia a que el talento genético asociado directamente al rendimiento está sobrevalorado, que crees mucho más en la capacidad de trabajo. ¿Acaso la capacidad de trabajo no es un talento?

Primero matizar que el talento genético es fundamental para ser un gran campeón como puedan serlo los Brownlee o Noya (que por cierto no dejan de ser unos currantes también), pero ese nivel no tiene nada que ver con la mayoría de nosotros y no tiene sentido establecer comparaciones un tanto absurdas. Para mí lo que es importante es cumplir con el propio potencial, la única lucha legítima para todos, así que, siguiendo con lo que me preguntas, sí, la capacidad de trabajo es un talento, pero es un talento que se aprende.

Si has aprendido desde pequeño que las cosas no cuestan, que es fácil conseguir lo que quieres, no aprendes que trabajando y luchando por las cosas se consiguen objetivos (dentro de unos límites razonables, tampoco vamos a caer en un voluntarismo extremo, un tanto de película). A veces la cultura del mínimo esfuerzo está demasiado arraigada en la vida cotidiana, pero cualquiera que haya tenido que lidiar con un mundo laboral competitivo sabe que el que no curra, el que no es competente, el que no asume sus actos y actúa en consecuencia, sin echar la culpa a los demás de lo que no hace bien, se queda por el camino.

Quizá habría que promover un tanto más el premiar los méritos, nacemos todos iguales, pero no es lo mismo el que se mata a currar que el que no pega un palo al agua. Y en esto los deportes de fondo son exactamente igual, por eso siempre digo que el deporte transfi ere muy bien a la vida y es una escuela de valores.

Alguna vez has reconocido que 'no es importante cuántas veces me tumban, es importante las veces que me levanto'. ¿Cuál ha sido la vez en la que más has aprendido levantándote?

En todas; nunca dejo de aprender, quizá la lesión que me ha tenido 2013 contra las cuerdas ha sido la más larga y dura, porque haciendo todo lo humanamente posible, de libro, como se suele decir, ha sido muy difícil revertir el proceso sobre la marcha. Y esto tras unos 10 años sin lesión. Es una experiencia en la vida deportiva que me faltaba, que me está ayudando a aprender también sobre la rehabilitación, sobre todo funcional, de las lesiones y que con suerte, en el futuro, me permitirá ayudar mejor a la gente que entreno.

Desde fuera pareces un triatleta hermético, ¿es quizá esa imagen 'dura' una coraza deportiva para amedrentar a tus rivales o un signo de timidez?

Es mi cara. Poco se puede hacer ahí. Hablo cuando tengo algo que decir y veo que se me escucha. Si no, estoy callado. Yo no creo que los rivales que me conocen tengan esa imagen de mí, si acaso los que no me conocen, pero es que tengo cara de serio. Siempre repito esta frase de Eugenio: "Una vez de pequeño me reí y no me gustó"; a mí sí me gusta reírme, pero es que tengo cara seria.

'Sin Clemencia', tu artículo de opinión mensual en la revista es ya toda una referencia por la firmeza de tus  aseveraciones. ¿Crees que es importante expresar con transparencia lo que piensas?, ¿te ha causado esto algún problema?

Firmeza a estas alturas en pocas cosas, cada vez aparecen más matices en casi todo, así que si quitamos cualquier cosa que vaya en contra de la ética más simple y razonable como, por ejemplo, hablando de deporte, pueda ser el doping y otras trampas donde sí hay que ser tajante y posicionarse sin ambigüedad, no me veo tan "firme" y sí me voy viendo más comprensivo con los años. Que yo sepa no me ha causado problemas, creo que soy bastante respetuoso en la forma de decir las cosas, al menos eso intento, pero tampoco es posible agradar a todo el mundo.

Encontramos reiteradamente en tus ideas alusiones al mundo de la literatura y la filosofía. ¿Crees que en el deporte de alto rendimiento es posible pensar tanto o sólo es una válvula de escape mental a la monótona presión adquirida durante el trabajo y los entrenamientos?

Tanto como "reiteradamente" no creo, como cualquier persona normal, tengo otras inquietudes aparte del deporte y uno intenta no ser un "idiota" (etimológicamente, más o menos, "el que sólo sabe de lo propio", de lo suyo). En los deportes de fondo hay muchas horas de entrenamiento en solitario con mucho tiempo de forzosa introspección.

Estoy seguro de que los fondistas se conocen a sí mismos mejor que otros deportistas y mucho mejor que sedentarios sin una motivación específica por conocerse mejor a sí mismos. En deportes de fondo como el nuestro, que son cíclicos, los movimientos están automatizados, no hace falta pensarlos, es muy fácil poner el piloto automático y divagar mentalmente. Creo que los deportes de fondo enriquecen personalmente, aunque no sólo por este motivo.

Ahora muchas de las jóvenes promesas del triatlón nacional optan por emprender y salir fuera de España para seguir formándose en su carrera como triatletas. Si volvieras a empezar en el triatlón y sabiendo todo lo que sabes ahora, en el caso de que quisieras cambiar algo, ¿cómo replantearías tu vida deportiva?

Me encantan casos como el de Mola, me da mucha envidia, pero envidia envidia, que eso de la envidia sana no estoy muy seguro de que exista. Siempre me quedé con las ganas de correr con un equipo francés (aparte hablaba el idioma), pero no pude hacerlo mientras estudiaba.

Creo que el nivel competitivo en España hubiera subido antes si en nuestra época hubiéramos hecho lo que ha hecho, por ejemplo, Mola. Me alegro de verdad, por tanto, que le vaya tan bien, como en su momento me alegré de que Omar Tayara se clasificara para Pekín'08 con Siria después de echarle valor. En su momento no supimos ver que había mucho más triatlón fuera de la FETri; más y, seguramente, mejor.

Por tus palabras y actitud pareces un hombre cabal y de pensamiento independiente. Sin embargo, machacas y desgastas tu cuerpo hasta el límite por ganar carreras, por ser mejor que otro. Realmente, ¿qué lleva a un hombre que es médico a renunciar a una vida de ciertas comodidades por un ritmo extenuante y relativamente precario visto como está el deporte de élite?

Cabal no sé yo. Ahora el triatlón está un poco más de moda, pero hace años yo solía decir que hacer triatlón es como estar enamorado de la fea ("y además es mala", apostillaba): tu familia ve que es fea, tus amigos ven que es fea y seguramente hagan chascarrillos a tu costa, en el trabajo o en tu clase ven que es fea... Lo ve todo el mundo menos tú, que estás enamorado de la fea (y mala).

Qué le vamos a hacer con este extraño amor, algún día será más bien cariño y haremos menos locuras. Por cierto, matizar que no me importa tanto ser mejor que otro o no (siempre viene un pez más grande para todos menos uno), lo que me importa es llegar a mi máximo (y a eso ayudan los competidores, no nos engañemos: me gusta competir, pero bien preparado).

Vivimos en una sociedad de resultados, que no premia el disfrute de los procesos y de los viajes lentos hacia el conocimiento... Y mucha gente se empeña en llegar en 'dos patadas' a una meta ansiada. ¿Qué le dirías a la gente que llega al triatlón como una meta y no como un medio?

Que no se están enterando de qué va esto, se quedan en una superficie que seguramente tampoco sepan apreciar. Además, para tener un buen resultado, para la inmensa mayoría, es necesario un buen proceso, así que incluso si eres "resultadista" conviene que te centres en trabajar bien antes.

¿Cómo valoras el auge que ha vivido el triatlón en los últimos años?

La cuestión es si los gestores del deporte, las federaciones, los organizadores y el "corpus triatlético" en general sabrá o no hacer de este deporte algo sostenible y no una moda efímera que pase por alto los valores y beneficios del mismo.

¿Cuáles crees que son tus virtudes y tus defectos como triatleta/deportista?

Virtudes... creo que soy muy currante, tanto que me llevó tiempo aplacar el ímpetu para no entrenar más de la cuenta, y, a pesar de la excepción que acabo de mencionar, creo que aprendo bastante de los errores (que no han sido pocos en todos estos años).

En cuanto a defectos, un montón podría decir, pero si tengo que escoger te diría que ser por naturaleza de dormir poco (si pudiera dormir más recuperaría mejor) y tener una dentadura "de mala calidad", con demasiada tendencia a las caries y a infecciones (suena a broma, pero sí he notado bajones de rendimiento y alguna lesión "recalcitrante" asociados a problemas dentales). Mejor hagamos esta respuesta breve, que pueden empezar a salir muchos más defectos y no es plan de autoflagelarse más de la cuenta.

Has conseguido importantes éxitos, pero también pasaste algunos años malos (los años previos a Sidney 2000), con continuas lesiones y bajo rendimiento (según reconociste tú mismo por autoentrenarte en exceso al no encontrar a nadie que lo quisiera hacer), problemas de arritmias en 2008, otra lesión importante (tendinitis del aquíleo) en 2012… ¿Tienes la sensación de que, por tus cualidades, podías haber llegado aún más lejos?

Estoy convencido, no sé cómo de lejos, pero sí tengo claro que no estuve a la altura: me faltaba mucho por aprender, cosas de no haber tenido un mentor con el que hubiera una confianza mutua y de haber hecho siempre las cosas a mi manera (cuyo gran beneficio ha sido afortunadamente aprender mucho  por el camino).

Sin embargo, ésta es quizá una pregunta para hacerle a otra persona que me conociera por entonces: seguramente me falte perspectiva y, como buen triatleta, soy un optimista incurable.

Tuviste opciones reales de ir a tres Juegos Olímpicos (2000, 2004 y 2008), y en los tres casos te quedaste fuera por diversos motivos. ¿Es la gran espina clavada que te queda de tu trayectoria en este deporte?

Bueno, sí luché por entrar en 3 JJ.OO., creo incluso que para Atenas, con ese perfil, hubiera podido rendir muy bien, pero probablemente más espina haya sido no disfrutar del deporte con el espejismo de los Juegos,  espejismo que ha debilitado mucho al triatleta profesional, que se ha vendido muy barato y ha devaluado su propio trabajo, espejismo que ha hecho que nos perdiéramos mucho triatlón que hay fuera del "circo olímpico". Eso me fastidia más que ser el único triatleta español que ha luchado por ir a unos JJ.OO. en el equipo español en tres ciclos olímpicos con alguna opción y no ha ido a ninguno.

Cuando competías en distancia olímpica, tú mismo reconocías que te costaba mucho rodar dentro de un pelotón. ¿Cuál era el motivo?, ¿lo has solucionado?

No recuerdo haber reconocido eso nunca, porque lo normal era ir en el pelotón, mejor o peor situado (pero sin más problemas que los que pueda dar tu forma física al rodar con atletas buenísimos) o verme tirando para enganchar con gente a rueda que decía que no podía y luego corría que se las pelaba; y cuando vas tirando, ir en pelotón es cansado, pero no difícil.