Dieta vegana para triatletas: PROS y CONTRAS

Adoptar una dieta vegana por motivos de salud es cuestionable, pero es la razón por la que mucha gente opta por este tipo de dieta.

Jesús Sánchez Bas

Dieta vegana para triatletas: PROS y CONTRAS
Dieta vegana para triatletas: PROS y CONTRAS

Hace unos años uno escuchaba hablar de dieta vegana y le venía a la cabeza rápidamente la imagen de una persona delgada, con indumentaria pseudo-hippy y aspecto algo descuidado. Igualmente, se consideraba que la comida asociada a ese tipo de dieta no podía ser muy sabrosa, pero sí saludable. Estábamos equivocados a juzgar por el movimiento que da inicio a este tipo de dieta y la época en la que esto ocurre.

La dieta vegetariana existía en la antigüedad en la India y Grecia, pero es a mitad del siglo en XIX cuando se habla por primera vez de una dieta vegana total, más tarde llamada dieta vegana.

La diferenciación con la vegetariana es que evita consumir huevos y productos lácteos, además de carne y pescado, e incluye evitar hacer uso de animales para cualquier propósito. Actualmente el veganismo también se extiende a otros ámbitos fuera de la dieta o los hábitos alimenticios y podemos encontrar, ropa, zapatos y complementos veganos.

Pese a lo que se puede pensar, los orígenes de la dieta vegana son éticos y no ambientales, ni dietéticos o de salud. Concretemos en qué se basa cada uno de estos motivos por los que cada vez más gente opta por este tipo de dieta.

ÉTICOS

Tratan de evitar que se explote a los animales para cualquier fin, principalmente tratan de excluirlos como alimentos en la dieta, ya sea en propio animal o derivados que se generan con su explotación. Ponen en valor el bienestar de los animales, su cuidado y conservación.

AMBIENTALES

Los veganos ambientalistas han asociado el consumo de animales con la ganadería y ésta como una de las principales razones de deterioro del medio ambiente. La ganadería es una de las principales causas de los gases de efecto invernadero y consumo de recursos naturales tanto si se trata de un modelo intensivo como si es extensivo, cada uno por diferentes motivos. Sí cabe dejar claro que la calidad del producto generado por la ganadería será de mayor calidad, si los animales tienen mayores cuidados y el precio de los productos generados es más elevado.

Tampoco podemos olvidar que un modelo exclusivo de ganadería extensiva (y lo que estos modelos implican), según apuntan algunos expertos, no parece ser sostenible dado que el territorio que se necesitaría para abastecer de este tipo de producto a la población sería mayor que propia superficie disponible. Es justo en este punto en el que coge fuerza la “necesidad" de una dieta vegana como una dieta universal sostenible, aunque otros tampoco tienen claro que esta pueda serlo ya que un modelo intensivo de agricultura acaba por degradar el terrenos y acaba con la biodiversidad.

DIETÉTICOS o de SALUD

Adoptar una dieta vegana por motivos de salud es cuestionable, pero es la razón por la que mucha gente opta por este tipo de dieta. Es cierto que, bien planificada, esta dieta puede mejorar algunas afecciones como la diabetes tipo 2, la hipertensión, enfermedad coronaria, obesidad y algunos tipos de cáncer, pero esto también se puede lograr con dietas que no excluyan los alimentos de origen animal.

Por otro lado, hay que remarcar que si no se lleva una dieta vegana bien planificada, los problemas pueden ser muy variados y no poco graves. Incluso una dieta vegana bien planificada puede requerir de suplementos nutricionales que cubran ciertas carencias derivadas de la eliminación de productos de origen animal como vitamina D, calcio, ácidos grasos omega-3, hierro y zinc.

En cualquier caso, la vitamina B12 deberá ser suplementada, ya que la carencia de esta vitamina puede provocar trastornos neurológicos potencialmente irreversibles, retraso psicomotor, alteraciones vasculares tempranas, un aumento del riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con la ateroesclerosis y, si no es tratada, la muerte.

De este pequeño resumen queda claro que la opción de una dieta vegana por motivos de salud es cuestionable, y que, si aun así optamos por este tipo de dieta, deberemos extremar la precaución y buscar asesoramiento profesional antes de iniciarnos con ella.

PRECAUCIONES

Si optamos por una dieta vegana ya sabemos que nuestras salud puede verse afectada, pese a que ingiramos alimentos que presuntamente son más saludables, ya que dejamos de ingerir otros que, pese a su mala prensa actual, puedan ser no solo saludables sino necesarios.

Albergados en el aura del veganismo, se encuentran alimentos que no son nada saludables, ya que por su elaboración o ingredientes deberemos evitar. Puedes ser vegano comiendo patatas fritas con ketchup y tomando refrescos carbonatados, pero, desde luego, tu salud se va a resentir.

-Evita fritos, ya que aportan exceso de grasas con aceites no saludables por lo general, inclusive frutos secos fritos. Un alimento saludable puede no serlo si se cocina de una forma no saludable.


-Grasas y aceites hidrogenadas, presentes por ejemplos en las margarinas o mantequillas vegetales. No incluimos aquí las “mantequillas" o cremas de frutos secos o cacahuetes al 100%.


-Industrializados y envasados con exceso de E ́s, ingredientes no reconocibles y sal.
 -Ricos en azúcares de cualquier tipo. Los edulcorantes naturales como el sirope o azúcar moreno podremos tomarlos, teniendo claro que no puede ser un producto básico en nuestra alimentación.

-Harinas refinadas ya que tan solo aportan carbohidratos, y nada más. Es mucho más recomendable consumir productos integrales y, si podemos evitar el trigo, tanto mejor.

PROTEÍNAS

La carencia de proteínas en una dieta vegana para un deportista puede ser crítica. Puede que a otros grupos nos les afecte, pero para quienes practicamos deporte la proteína tiene un peso importante en nuestra dieta.

Otra cuestión a tener en cuenta es que las proteínas vegetales no tienen un valor biológico tan alto como el de las lácteas o de huevo, por lo que la cantidad de proteínas a ingerir deberá ser entorno al 80% superior al de las anteriores para conseguir el mismo aporte de proteína y aminoácidos al nuestro organismo.

-Frutos secos y cacahuetes, preferiblemente puestos a remojo previamente unas 8h a su consumo (para mejorar su digestión y la absorción de sus nutrientes) y, en cualquier caso, siempre crudos y sin sal. 


-Legumbres en cantidades moderadas y puestas a remojo durante un mínimo de 8 horas para posteriormente escurrirlas y cocinarlas en agua limpia.

-Incluimos Tofu ya que proviene de la soja.

-Semillas de cáñamo, calabaza, sésamo, girasol...

-Otros como quinoa, avena y tempeh (en cualquiera de sus variedades).

GRASAS SALUDABLES

Una de las ventajas que algunos ven en el veganismo es la posibilidad de una ingesta mínima de grasas, pasando por alto que las grasas son imprescindibles para un óptimo estado de salud. La mala prensa de las dudosas conclusiones de los estudios de Ancel Keys, la enorme difusión de los mismo y
la fatal pirámide nutricional promulgada por el gobierno de US es una losa sobre las grasas que a día de hoy, después de más de 60 años, aún pesa demasiado.

El asunto es que sabemos que debemos tomar grasas; la cuestión es de qué procedencia o qué tipo de grasas. Para ello, en una dieta vegana, recurriremos a:

-Aceites vegetales como lino, sésamo, coco y, comó no, aceite de oliva, siempre asegurándonos de que, ya que consumiremos cantidades pequeñas, sea de primera calidad.

-Frutos secos y sus “mantequillas".

-Semillas.

-Aguacate y coco.

HIDRATOS DE CARBONO

Ojo con esto. Es lo más sencillo de consumir y podemos cometer el grave error de reducir la dieta a frutas y cereales, sobre todo si nos hacemos zumos o batidos de frutas naturales y los cereales son refinados, con lo que tendremos un exceso de aporte de azúcar a nuestro organismo.

-Limitar la ingesta de frutas a las que sean de temporada y no más de 3 piezas o raciones al día.

-Consumir únicamente cereales y productos derivados de cereales, pero que sean integrales y si son ecológicos mejor.

-Consumir vegetales de temporada.

UNA ACTITUD CONSECUENTE

Según lo que hemos comentado, parece que la razón más sólida por la que podemos adoptar esta dieta es por la preocupación general y la necesidad que cada día sentimos más de mejora del medio ambiente. Si es así, debemos tener en cuenta algunas cosas que no son directamente de la dieta, ni de los alimentos, sino de nuestros hábitos de consumo.

-No compres productos envasados y, si no tienes más remedio, que no sea en botes de plástico, sino en recipientes de vidrio.

-Lleva tus propias bolsas reutilizables tanto para coger esas frutas y verduras que deseas comprar en el mercado o tu tienda de confianza, como para transportarlas hasta tu casa.

-Compra frutas y verduras de temporada y locales o, como ahora se llama, “Km 0". A veces no es la fruta con mejor aspecto la más sabrosa y nutritiva.

-Por último, no te dejes llevar por los pequeños beneficios de algunos productos que, en general, no son nada saludables, como por ejemplo el vino, la cerveza, el chocolate... Está claro que darse un capricho es muy saludable, incluso necesario, pero hay que ser consciente de lo que estamos haciendo y no debemos maquillar la realidad.