Equilibra tu pH con más hortalizas

Una alimentación equilibrada no solo proporciona los macro y los micronutrientes necesarios para una buena salud, sino que también ayuda a mantener otros equilibrios químicos importantes dentro del cuerpo, como el pH.
Ester Galindo -
Equilibra tu pH con más hortalizas
Equilibra tu pH con más hortalizas

Mantener un ambiente suficientemente ácido y alcalino dentro del organismo es una cuestión relevante para gozar de una salud óptima, puesto que un sistema demasiado ácido puede acabar convirtiéndose en el entorno perfecto para el eventual desarrollo de una variedad de enfermedades crónicas y, en especial, del cáncer.

En los últimos años, la tendencia ha sido echarle toda la culpa a la carne, los lácteos y otros alimentos de origen animal por considerarlos "generadores de un entorno ácido". Algunas personas llegan, incluso, a eliminar de su ingesta diaria los alimentos de origen animal saludables porque piensan que, de este modo, evitarán que su organismo se vuelva más ácido y contraiga enfermedades.

A raíz de todo ello, la industria de los suplementos ha empezado a hacer su agosto con los productos que, según ella misma publicita, van a salvarnos de la acidosis dietética haciendo que nuestro organismo se vuelva alcalino. Durante prácticamente toda nuestra evolución como especie, los seres humanos hemos seguido una alimentación ligeramente alcalina sin necesidad de tomar suplementos especiales ni realizar malabarismos alimentarios.

A raíz de la revolución agrícola de los últimos 5.000-10.000 años, se produjo un aumento drástico en el consumo de cereales procesados, hecho que aumentó significativamente la cantidad de alimentos ácidos en nuestra ingesta diaria y perturbó dicho equilibrio. En la actualidad, la mayoría de las dietas "occidentalizadas" están repletas de cereales altamente procesados, especialmente de trigo, lo cual contribuye a un estado excesivamente ácido. Los productos alimenticios a base de cereales reemplazaron, a su vez, a muchas hortalizas y frutas — que eran las realmente necesarias para mantener nuestro estado alcalino saludable— y nos llevaron a la actual pandemia de exceso de grasa corporal.

Y sí: el consumo excesivo de proteína animal se suma a este problema de base.

La mayoría de los alimentos que ingerimos producen un estado ácido o alcalino (base) que afecta a todo el cuerpo a través del intestino y el torrente sanguíneo. Entre los alimentos que generan más ácido están los cereales (tanto enteros como procesados), el azúcar, los productos lácteos, la carne, el pescado, los huevos y la sal. Los alimentos más alcalinos son los alimentos de origen vegetal, como las verduras y hortalizas, las frutas y los frutos secos. Las grasas y las legumbres son más bien neutros. Si comemos demasiados alimentos ácidos o alcalinos, corremos el riesgo de crear un desequilibrio. Actualmente, para la mayoría de las personas, el riesgo proviene de comer demasiada comida ácida. Y, en general, es porque se come demasiados cereales, como el pan y los cereales de desayuno, pero también porque a estos se suman la leche y la carne.

Cuando el organismo se vuelve demasiado ácido, pueden surgir múltiples problemas. Por un lado, los riñones deben trabajar arduamente para restablecer el equilibrio ácido-alcalino, lo cual les lleva a estresarse todavía más, especialmente si la ingesta de agua no es suficiente (de esto hablamos más adelante).

Ingerir demasiados alimentos que producen ácido puede causar un desequilibrio general en todo el cuerpo y dejarlo en un estado de acidosis crónica. Esto puede derivar en problemas óseos y musculares, como fracturas, osteoporosis, debilidad muscular y pérdida de masa muscular. Con el envejecimiento, este estado aumenta el riesgo de caídas, fracturas y discapacidad, lo cual conduce a una pérdida notable de autonomía y, por tanto, contribuye a una menor calidad de vida y, en última instancia, a una mayor mortalidad.

Por otro lado, pueden desarrollarse muchos otros problemas, como patologías renales, tensión arterial alta, desequilibrio de los minerales (con una pérdida significativa de magnesio), asma, enfermedades cardiovasculares y otras afecciones. La solución a un posible desequilibrio ácido-alcalino no es crear el desequilibrio opuesto consumiendo mucha más fruta, tomar algún producto altamente alcalinizante o eliminar todos los alimentos ácidos. Por ejemplo, quitar de la alimentación diaria la proteína animal de alta calidad puede, de hecho, empeorar los problemas óseos y musculares. La verdadera clave para restablecer la balanza pasa por mantener un estado ácido-alcalino óptimo.

Esto significa comer, en suficiente cantidad, alimentos de ambos grupos: tanto ácidos como alcalinos. Para la mayoría de las personas, esto significa comer más hortalizas y frutas frescas: 10 porciones de alimentos vegetales por día para los adultos y cantidades proporcionales para los niños, basadas en su peso corporal. También significa reducir o eliminar los productos elaborados con cereales refinados. Casi todos los productos llamados "integrales" son, en realidad, altamente refinados.

Entre los nutrientes esenciales que precisan los riñones para ayudar a regular el equilibrio ácido-alcalino se encuentra el agua. Cada uno de nosotros necesita una cierta cantidad de agua cada día para gozar de una salud óptima. La mejor manera de evaluar dicha necesidad es mediante la sed y observando el color de la orina; esta debe ser relativamente clara o con un ligero tono amarillento. Un color amarillo medio o más oscuro suele indicar que la ingesta de agua es insuficiente. La mejor recomendación es beber suficiente agua durante el día para mantener un color de orina saludable. Dicha cantidad varía con cada persona y según el clima.

El mejor consejo para mejorar la salud sigue siendo el de equilibrar la alimentación; sin lugar a dudas, este constituye el primer y mejor punto por el que comenzar a andar. Para la mayoría de las personas, el mero hecho de aumentar el consumo de frutas y verduras frescas puede mejorar el equilibrio ácido-alcalino, entre muchos otros beneficios. Y esto se puede lograr comiendo 10 porciones vegetales al día y, a ser posible, de cultivo ecológico.

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