¿Es suficiente con la prueba de esfuerzo para descartar cualquier riesgo cardíaco?

Está demostrado que afrontar retos extenuantes como maratones o triatlones de media o larga distancia sin la preparación física necesaria provoca daños estructurales en el corazón.
Alberto Cebollada -
¿Es suficiente con la prueba de esfuerzo para descartar cualquier riesgo cardíaco?
¿Es suficiente con la prueba de esfuerzo para descartar cualquier riesgo cardíaco?

Son más de 100 los deportistas que anualmente fallecen en nuestro país por muerte súbita (MSD) según la Sociedad Española de Cardiología. Se entiende por MSD la que ocurre durante o después del ejercicio. Las causas son diferentes en relación con la edad siendo por encima de los 35 años la más frecuente la cardiopatía isquémica y por debajo de esta edad son las alteraciones congénitas y genéticas.

Respecto al tema de las pruebas de esfuerzo, tengo claro que son recomendables para todos los deportistas, pero como verás en determinadas ocasiones no son suficientes para prevenir la muerte súbita. Para aclarar el tema he pedido la opinión a Jon Ros Añón, médico especialista en Anestesióloga y Reanimación y Diplomado en FiFA Football Medicine.

“Es evidente que las personas que tienen cardiopatía tienen mayor riesgo de sufrir muerte súbita durante el esfuerzo por lo que resulta imprescindible en primer lugar descartar que dicha cardiopatía exista. Si no hay cardiopatía podemos realizar deporte con garantías siempre y cuando esté bien dirigido por profesionales del deporte. En segundo lugar, ninguna prueba puede evitar de forma absoluta la muerte súbita. Ahora bien, podemos disminuir el riesgo realizando un Reconocimiento Médico del Deportista (RMD) por un médico especializado siguiendo las guías que nos proponen las sociedades científicas con anamnesis, exploración física y la realización de un electro cardiograma (ECG) en reposo. Un ECG sospechoso o positivo debe derivarse a un cardiólogo con experiencia en deporte y realizar otras pruebas complementarias como son el ecocardiograma, la prueba de esfuerzo, etc.”.

La realización de otras exploraciones, como la ecografía transesofágica o de esfuerzo, Holter de ECG o de presión arterial, estudios de imagen como radiografía, resonancia magnética, tomografía cardiaca de alta resolución, estudio electrofisiológico, cateterismo cardiaco, estudios genéticos, estudios analíticos, etc., solo se contemplan en el caso de hallazgos sugestivos de enferme-dad cardiaca en las exploraciones del RMD que así lo aconsejen, y no deben formar parte de ningún procedimiento de despistaje de patología cardiovascular.

A modo orientativo, a continuación se especifican las recomendaciones de periodicidad de realización del RMD, considerando su necesidad obligatoria antes del inicio de cualquier actividad físico-deportiva en cualquier contexto de edad, sexo, condición o nivel de práctica deportiva, con independencia de su carácter competitivo:

-Escolares (a partir del momento en que se encuadran en una categoría de competición federativa): cada 2 años.

-Deportistas de competición: cada 2 años.

-Deportistas de alta competición/profesionales: individualizar, pero al menos anualmente.

-Adultos en deporte recreacional/aficionado/ popular (según intensidad y volumen deportivo y presencia o no de factores de riesgo): anual o bianual.

-A los deportistas profesionales o que participan en competiciones de ámbito internacional, además de los contenidos del RMD, se les debe incluir de forma sistemática y como mínimo: prueba de esfuerzo con registro de ECG y Ecocardiograma Doppler.

Las recomendaciones de realizar un electrocardiograma de esfuerzo en deportistas e individuos físicamente activos con riesgo alto de incidente coronario antes de la práctica deportiva se dirige entre otros a varones asintomáticos de más de 35 años, con uno o más factores de riesgo cardiovascular como hipertensión, hipercolesterolemia, tabaquismo, diabetes, y a mujeres asintomáticas de 45 o más años de edad con uno o más factores de riesgo cardiovascular y a individuos sintomáticos de posible cardiopatía isquémica de cualquier edad y sexo.

Me gustaría también comentar que si bien la ciencia demuestra los numerosos beneficios que el ejercicio físico y en especial el de resistencia aeróbica tiene para la salud cardiovascular, también demuestra que el exceso de ejercicio puede ser lesivo.

Está demostrado que afrontar retos extenuantes como maratones o triatlones de media o larga distancia sin la preparación física necesaria provocan daños estructurales en el corazón. Este estudio que evalúa el daño cardiaco en corredores de maratón mediante eco-cardiografía y análisis de varios parámetros sanguíneos, demuestra que los niveles de Troponina T (un marcador de daño cardíaco), eran menores en los deportistas con mejor capacidad aeróbica. Aquellos deportistas con más años de práctica deportiva y en especial con una mayor acumulación de kilómetros en su preparación para el maratón sufrían menos daños cardiacos. Por el contrario, los menos experimentados, con menos entrenamiento y por lo tanto con una menor capacidad aeróbica sufrieron más afectaciones en el ventrículo izquierdo, así como una mayor presencia de edema en el musculo cardiaco.

Dados estos hallazgos mi consejo no es que “cuanto más entrenes mejor”, sino “cuanto mejor entrenes y durante más tiempo antes del reto mejor”. Cuanto más tiempo dediques a preparar tu reto deportivo y las cargas de entrenamiento estén orientadas de manera progresiva por un profesional del entrenamiento deportivo, menor riesgo de lesión cardiaca tendrás.

Como ves no solo es importante realizar las pruebas médicas oportunas y la realización de una prueba de esfuerzo en caso de estar dentro de los grupos de población con mayor riesgo, sino también entrenar de forma adecuada sin realizar excesos. Ni tampoco se debe tomar a la ligera la participación en una prueba de larga duración.

Se deben seguir y respetar los principios generales del entrenamiento deportivo y en este sentido la figura de un entrenador profesional es clave. De ningún modo se debe querer acelerar el paso a la larga distancia sin haber pasado previamente años de preparación en corta y olímpica, sin saltarse las etapas naturales que todo triatleta debería realizar. Querer acelerar el proceso pasando rápidamente de triatleta popular sobre distancia sprint a triatleta de larga distancia supone poner en peligro tu salud cardiovascular.

Por último, destacar también la importancia que el trabajo de fuerza tiene en la salud cardiovascular, ya que diversos estudios demuestran que levantar pesas durante al menos una hora a la semana puede reducir el riesgo de ataque cardíaco o accidente cerebrovascular entre un 40 y un 70 %, al contribuir a reducir los factores de riesgo y por permitir otras adaptaciones de la estructura cardiovascular complementarias a las que se obtienen con el trabajo de resistencia.

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