El histórico desafío de Chris Nikic: ser el primer IRONMAN con síndrome de Down

Lo intentará el próximo sábado 7 de noviembre en el IRONMAN de Florida.

El histórico reto de Chris Nikic: ser el primer IRONMAN con síndrome de Down.
El histórico reto de Chris Nikic: ser el primer IRONMAN con síndrome de Down.

La vida no se lo ha puesto nada fácil a Chris Nikic, que el próximo sábado, a sus 21 años, quiere hacer historia y convertirse en el primer triatleta con síndrome de Down en acabar un IRONMAN.   

Era sólo un bebé de cinco meses cuando fue sometido a una cirugía a corazón abierto; no pudo caminar hasta los 4 años; ni comer alimentos sólidos hasta los 5; a los 17 volvió a pasar por el quirófano, esta vez para cuatro importantes operaciones de oído... Ahora, con 21, sigue esforzándose cada día para mejorar su precario equilibrio, sus pocos reflejos o el bajo tono de sus músculos.

"Mi padre dice que si te sientas en el sofá a jugar con la consola, nunca lograrás tus sueños", explica en una entrevista reciente en runnersworld.com Chris, que hizo caso a su padre y lleva muchos meses entrenando para terminar el IRONMAN de Florida. “Significaría que puedo lograr mis sueños y cuidar de mí mismo. También que puedo inspirar a otros como yo a perseguir sus sueños... Mi sueño es comprar mi propia casa, comprar mi propio coche y conseguir una esposa rubia y ardiente de Minnesota”, bromea el joven triatleta de Maitland (Florida, EE.UU.).

Aunque Chris contará con una persona de apoyo en la natación, la carrera a pie y también en las transiciones –Dan Grieb, su entrenador–, tendrá que completar la prueba cumpliendo el resto de la normativa IRONMAN como un triatleta más. "No hacemos ninguna adaptación para nadie en torno a los elementos centrales de las carreras", explica Andrew Messick, CEO de IRONMAN Group.

Todos los atletas deben completar las mismas distancias y cumplir los mismos tiempos de corte. Eso significa que si Chris cruza la línea de meta en menos de 17 horas, "logrará la hazaña de ser 'finisher', como todos los demás", aclara Messick. "Y eso es increíble". 

En los 42 años de historia de IRONMAN, cientos de miles de triatletas han puesto a prueba su resistencia física y mental. Pero Chris es la primera persona con síndrome de Down que se inscribe en un IRONMAN. "Y esperamos que no sea el último", apunta Messick.

“Pienso en todos los demás padres como yo, cuando su hijo nace con síndrome de Down y son bombardeados con todo tipo de información negativa acerca de lo que sus hijos no podrán hacer. Nadie les habla sobre lo que podrían hacer si se lo propusieran", comenta orgulloso Nik, el padre de Chris. 

"Siempre me preocupo por lo que [Chris] va a hacer cuando no estemos. Si puede terminar un IRONMAN, si puede colocarse en un escenario mundial como ese, puede hacer lo que quiera y estará bien sin importar qué dificultades tenga que afrontar", añade.

Hace sólo un año, Chris ya fue capaz de completar 1.000 metros de aguas abiertas en un lago. "Era algo que nunca imaginamos que fuera posible", recuerda Nik. Empezó nadando 150 metros. Ahora sus sesiones en la piscina llegan a los 4.000

Después de entrenar durante todo el invierno y la primavera, Chris se convirtió en la primera persona con síndrome de Down en terminar un medio IRONMAN el pasado mes de mayo. Lo hizo en solitario y de manera oficiosa, ya que la prueba fue cancelada debido a la pandemia COVID-19.

Desde entonces, ha seguido entrenando un promedio de 30 horas a la semana, sin olvidarse de estudiar y de atender al creciente número de solicitudes de entrevistas de los medios de comunicación.

Algunos días, Chris se levanta a las 5 de la mañana para llevar a cabo una primera sesión de entreno antes de ir a clase. Y después de estudiar, vuelta a los entrenamientos, que suele relatar en Instagram y que controla en una pizarra gigante que tiene en casa.

Para él, la carrera a pie es el segmento más complicado de los tres, pero también se trata de su disciplina favorita: “Me ayuda a tener un lindo trasero, y a las mujeres les gusta eso”.

Además, gracias precisamente al triatlón, Chris ha conseguido ser una persona mucho más sociable. “El club y la comunidad le han acogido con cariño y entusiasmo. Él transformó nuestro grupo de triatlón en una cultura de abrazos que ahora está unido en torno a Chris y su desafío de acabar este IRONMAN”, asegura su entrenador, recordando que más de cien personas salieron a la calle en mayo para animarle mientras se enfrentaba al medio IRONMAN.

Y la 'fama' bien ganada de Chris continúa creciendo: ha sido protagonista de un vídeo para la Sociedad del Síndrome de Down de Estados Unidos; ha aparecido en la portada de varias revistas; fue entrevistado por ESPN y fue nombrado embajador de Special Olympics...

El próximo sábado, cuando Chris se adentre en las aguas del Golfo de México, en Panama City Beach, no competirá solo. Lo hará por los millones de personas que viven con alguna discapacidad y a los que, a menudo y desde una temprana edad, les han dicho lo que pueden y no pueden hacer.

¿Y cómo celebrará la histórica hazaña?: "Después del IRONMAN, iremos a la discoteca. Voy a invitar a un montón de rubias calientes"...

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