El próximo domingo 7 de julio llega la 40ª edición del Challenge de Roth con 7.500 voluntarios, más de 3.000 participantes y 700 equipos de relevos.
Además, la prueba PRO, como viene siendo habitual, presenta un cartel de lujo. El enésimo duelo entre Magnus Ditlev y Patrick Lange está servido. En 2023 el danés le volvió a ganar la partida al alemán para hacerse con su segundo título en la ciudad bávara y dejar para la historia un registro de 7:24:40. Unas semanas después, en el Mundial IRONMAN de Niza, Lange se cobró la revancha y le arrebató a Ditlev la segunda plaza.
Magnus quiere su particular triplete en Roth. Patrick, reeditar su triunfo de 2021 tras sus dos platas consecutivas, la de 2023 con un maratón antológico en 2h30.
Tomás Rodríguez, KO; Rudy von Berg, casi
Hay más nombres que darán brillo a la carrera: Leon Chevalier, Daniel Bækkegård, Clement Mignon, Pieter Heemeryck, Jan Stratmann, Kyle Smith, el español Gonzalo Fuentes...
Sin embargo, la prueba se queda sin uno de sus grandes alicientes, el mexicano Tomás Rodríguez, sorprendente ganador del IRONMAN de Texas el pasado mes de abril y al que la organización había ofrecido una primera si corría el maratón por debajo de 2h30.
Y ha estado a punto de perder en las últimas horas a otro de los grandes favoritos: Rudy von Berg...
El estadounidense, de 30 años, 8º en el ranking mundial de la PTO (Organización de Triatletas Profesionales), estaba realizando una sesión de bici cuando una "avispa o abeja le picó dos veces". El campeón en 2023 de los IRONMAN de Texas y Florida, que justo en ese momento rodaba a 50 km/h, tuvo que soltar el acople y sufrió una aparatosa caída.
"Ni idea de qué demonios pasó"
Así lo relata el propio Rudy von Berg, 4º el año pasado en el Mundial IRONMAN de Niza, en las redes sociales:
A pesar de algunos moratones y la caída a 50km/h, seguimos trabajando.
Ni idea de qué demonios pasó. Es bastante estúpido.
Llevaba en la bici de crono 2h20 en lo que era una sesión de 3h, cuando una avispa o abeja me picó dos veces, y, como rápidamente moví un brazo y solté el acople, debÍ perder el equilibrio o, quizás, me solté y me golpeé contra las barras del propio acople.
Una buena persona de una casa cercana me ayudó con las heridas. Como mi bicicleta estaba bien, pude volver a casa e incluso hacer mis 22 km de carrera a pie que me tocaban después de la bici.
Tenía la cadera un poco dolorida, pero terminé más o menos bien.
No creo que esto afecte a la competición de ninguna manera (en 2017, en el Europeo 70.3, me pasó lo mismo, pero sólo 4 días antes de la carrera, e hice una buena carrera), pero tendré molestias hasta el día de la prueba y durante la misma, incluidos los moratones.



