"Formateando" el triatlón

EDITORIAL
Alberto Trillo Barca -
"Formateando" el triatlón
"Formateando" el triatlón

La Superliga ha reabierto un debate que va ganando fuerza... ¿Tiene que vender el triatlón su alma para ser más comercial? ¿O basta con mudar la piel? ¿Dónde está el futuro, en la velocidad de las distancias cortas o en la épica de carreras más largas y exigentes?

Más allá del marketing de la Superliga, la verdad es que los formatos no fueron innovadores. Tan sólo hay que ver las dos últimas ediciones del Triatlón de Hamilton Island, en las Bahamas. Formatos combinados y similares a los que ofreció la Superliga, y con los mejores del mundo en la salida, hombres y mujeres. Si echamos la vista atrás también tenemos numerosos ejemplos como la Fórmula 1 australiana, en la que compitió el mismo McCormack o el Triatlón Indoor de Burdeos de 1993, que se disputaba de forma íntegra en un velódromo (hay vídeos en youtube), donde Brad Beven corrió descalzo para sorprender y llevarse la victoria.

Quitando el formato “Triple mix” de la primera jornada que alternaba el orden de las disciplinas en tres mangas, no resultó tan impredecible. Al final la única sorpresa general, que no mayúscula, fue ver a Birtwhistle en el podio, por no hablar del descalabro del doble campeón olímpico, Alistair Brownlee, fuera de carrera en todo momento. Además, la pregunta que se puede hacer aquí es: ¿Sería tan impredecible la Superliga después de que hayan corrido este mismo formato los mismos triatletas tres o cuatro veces? Es decir, el factor novedad tiene un efecto limitado sobre la espectacularidad.

En cuanto al “Equalizer” combinado con el “Enduro” (crono de ciclismo matutina que no se dio en directo y que enlazó con la multitransición vespertina), y al “Eliminator” o americana por eliminación, ambos demostraron que, en distancias tan cortas, resulta inviable crear diferencias sustanciales gracias a las capacidades ciclistas. ¿De qué le sirvieron los 15 segundos que tuvo en boxes Fisher en la T2 final del “Eliminator”? Recordaron a la estrategia de una etapa ciclista que se resuelve en la volata, cuando el triatlón en su esencia se parece más a una etapa de montaña en la que poco a poco, debido al desgaste y a la épica de la prueba, sólo van quedando los mejores, los más fuertes, para disputar la prueba.

Aquí es donde cabe la pregunta sobre qué es el triatlón y dónde reside su épica, que al mismo tiempo, y en términos de negocio, sería su valor añadido o su ventaja comparativa.

La Superliga tendrá que demostrar que ese factor compensa a la falta de épica y que tiene una historia que contarnos en tan poco tiempo. Dos caídas en bici o un mal día de Alistair Brownlee quizás no sean suficientes. Tampoco hay que engañarse: los triatletas, por la propia naturaleza del deporte, no son tan rápidos como nadadores, ciclistas o corredores, con lo que parece plausible que no resida en este factor la esencia de la espectacularidad del triatlón.

 

El horizonte de la ITU

Con un circuito reconocido y afianzado a nivel internacional, con el apoyo del COI y de las federaciones internacionales, la ITU podría ser quizás el mayor beneficiado de la irrupción de la Superliga si canaliza a tiempo los mensajes que ésta deja.

Es decir, la Superliga le puede servir a la ITU como una perfecta auditoría para saber en qué está fallando, porque para algunos las carreras de las Series Mundiales pueden resultar aburridas.

Ahí están los elementos. Parece que la ITU está dando pequeños pasitos hacia las distancias más cortas y formatos algo más atrevidos, como en la Copa del Mundo de Chengdu (China), con una final sobre distancia súper sprint.  

También ha introducido algunas mejoras en el aspecto puramente formal, que todavía se quedan cortas, como un poco de color en los gorros de natación de los 8 primeros dorsales de cada carrera de las Series Mundiales. Esa mejor identificación de los corredores (los números grandes para la natación, sea en el gorro o en la espalda) fue uno de los grandes aciertos de la Superliga, más allá de la polémica por los uniformes.

El diseño de los circuitos para que sea espectacular en televisión ya se ha demostrado que contribuye a la espectacularidad del tramo de más difícil compresión televisiva para quien es ajeno al deporte y le cuesta más comprender qué es lo que está sucediendo en carrera. Incluir algún puerto y que se asemeje más al ciclismo, parece el camino lógico a seguir. Kitzbühel o Leeds son buenos ejemplos de éxito.

 

Campeonato del Mundo: prueba de un día

A todo este análisis subyace un elemento en juego: el campeonato del mundo a un día. Se puede sentir fácilmente con los Juegos Olímpicos o con Hawaii cada año. El triatlón venera las pruebas a un día que reúnen a los mejores en su mejor estado de forma. La ITU ha renunciado a ese elemento a cambio de las Series Mundiales. La Superliga, si no es liga, también podría optar por posicionarse como el nuevo Campeonato del Mundo a un día, el gran evento… si la ITU lo permite. ¿En estas distancias y/o formatos? El debate queda abierto.

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