Si hace un par de meses era Javier Gómez Noya quien anunciaba su retirada del triatlón profesional, este jueves 21 de noviembre ha sido Alistair Brownlee el que ha hecho lo propio, como si las respectivas carreras de estas dos leyendas no se entendieran sin su eterna rivalidad, un duelo histórico que ha convertido el triatlón en las dos últimas décadas en lo que es hoy en día.

El legado de Alistair
Alistair lo deja a los 36 años, con dos oros olímpicos en Londres 2012 y Río 2016, dos títulos mundiales (2009 y 2011) y cuatro europeos (2010, 2011, 2014 y 2019). Es el único triatleta en la historia en ser campeón mundial júnior, campeón del mundo sub-23, campeón de Europa, campeón del mundo y campeón olímpico.
Su debut en unos Juegos fue en Pekín 2008, donde acabó duodécimo, antes de ganar el oro en Londres y ser el primer triatleta en defenderlo cuatro años más tarde en Río. Para la cita olímpica de Tokio en 2021 no pudo clasificarse, ya lastrado por las lesiones. Después de eso decidió dejar de competir en la distancia olímpica.
Su legado va más allá de los resultados. Junto a su hermano, ha dejado imágenes icónicas, como la vivida en la Final de las Series Mundiales de Cozumel de 2016, en la que ayudó a Jonny, totalmente desfallecido, a entrar en meta.
Su manera de entender la competición, con una estrategia que se reducía a dominar la carrera de principio a fin, imponiendo unos ritmos desconocidos y casi imposibles hasta que él y su hermano llegaron a las Series Mundiales, cambiaron el triatlón para siempre y obligaron a sus rivales, empezando por el propio Gómez Noya, a superar sus propios límites para alcanzar el nivel de los temidos Brownlee.
Igualmente, nadie olvidará el fuerte carácter de Alistair, por momentos casi agresivo, por ejemplo cuando había que gritarle a alguien que pasara al relevo en el segmento de ciclismo.

El pasado domingo, el mayor de los Brownlee, quien en las últimas temporadas ha sufrido múltiples problemas físicos que han limitado su rendimiento, cerró su brillante carrera con un meritorio bronce en la Final de Dubai del T100 Triathlon World Tour, peleando codo con codo frente a triatletas de la nueva generación, casi todos 10 años más jóvenes que el británico.
Alistair Brownlee también conquistó dos platas en el Mundial IRONMAN 70.3 (2018 y 2019), aunque, como en el caso de Noya y para refrendar aquello de sus 'trayectorias paralelas', se marcha con la asignatura pendiente del Campeonato del Mundo IRONMAN de Hawaii, donde tampoco pudo dejar huella: en su única participación, en 2019, sólo pudo ser 21º.
Ésta es la despedida que ha dejado en las redes sociales:
Un momento que afronto con temor y emoción a partes iguales
Es hora de cerrar este capítulo…
Esto marca mi transición del triatlón profesional, un momento que afronto con temor y emoción a partes iguales.
El triatlón ha marcado profundamente mi vida; he dedicado casi la mitad de ella a ser profesional, cumpliendo mi sueño de la infancia y logrando mucho más de lo que jamás me atreví a imaginar.
¿Por qué ahora? Siento que es lo adecuado. Estoy feliz y contento, ansioso por lo que me espera. Me encuentro sonriendo porque sucedió, en lugar de llorar porque terminó (parafraseando al Dr. Seuss).
Espero adoptar un ritmo de vida un poco más lento, pero no demasiado lento. Hay una variedad emocionante de eventos, desafíos y aventuras esperándome, cosas que siempre quise intentar pero que no tuve la oportunidad de hacer. Para mí, el deporte siempre ha sido un viaje personal de exploración y estoy emocionado de probar algunos desafíos nuevos. No dudes en hacer sugerencias...
Primero, tengo muchas personas maravillosas a las que agradecer y un descanso bien merecido que abrazar.
En los próximos meses, compartiré más cosas sobre mi carrera y las increíbles personas que han sido parte de mi camino, junto con los nuevos y emocionantes desafíos y proyectos que estoy ansioso por abordar.
Estoy profundamente agradecido con todos y cada uno de vosotros por vuestas contribuciones, sin importar cuán pequeñas puedan creer que sean. Tu apoyo significa mucho para mí.
Gracias desde el fondo de mi corazón.



