Así acabó Cameron Wurf el IRONMAN Vitoria: "Caminaba en los avituallamientos y tomaba magia negra"

La crónica del ciclista y triatleta australiano del IROMAN de Vitoria, donde se hizo con la plata y el consiguiente slot para competir en Kona en octubre.

Así acabó Cameron Wurf el IRONMAN Vitoria.
Así acabó Cameron Wurf el IRONMAN Vitoria.

El pasado 10 de julio vivimos un IRONMAN de Vitoria poco apto para cardíacos. Uno de los grandes animadores de la prueba fue Cameron Wurf, ciclista profesional del INEOS y 5º en el último Mundial IRONMAN que se disputó en Hawaii de 2019.

El triatleta australiano, como es habitual, tomó el mando en el segmento de ciclismo. Nadie pudo seguirle, ni de lejos. De hecho, llegó a la segunda transición tras cubrir los 180 km en 4:01:33, con más de 10 minutos de ventaja sobre el grupo perseguidor, donde estaba Emilio Aguayo. El español también dejó su impronta en la carrera a pie, con una épica remontada que le llevó a pisar los talones de Wurf pasado ya el kilómetro 30 del maratón. Sin embargo, cuando estaba a pocos segundos de darle caza, el triatleta valenciano se paró y terminó retirándose

El también australiano Nick Kastelein, hasta hace poco compañero de entrenamientos de Jan Frodeno, tomó el relevo en la persecución del líder. Y sí fue capaz de atrapar y superar a su compatriota a poco más de 5 km para la línea de meta, haciéndose con la victoria en 7:52:50, con un maratón en 2:43:28. Cameron Wurf tuvo que conformarse con la plata, a pocos segundos del ganador (7:53:29), y con el premio añadido del segundo slot para Kona. El alemán Dominik Sowieja completó el podio (7:54:21).

Es decir, Wurf salvó la segunda posición también por un estrecho margen, tras correr en 2h57. El último segmento fue para él una prueba de supervivencia, como ha relatado en la crónica que ha publicado en su página web. El título de la misma es bastante ilustrativo: Verano de sufrimiento.

"Si no trabajo, simplemente no rindo"

"Ha sido un verano lleno de sufrimiento. Después de las patadas en el trasero que recibí a manos de mis rivales en el Mundial IRONMAN de St. George en mayo, tuve que cambiar mi temporada de triatlón. Este no era un problema demasiado complicado de resolver. Después de una ajetreada primavera de competiciones con el INEOS, simplemente necesitaba dedicarme a nadar y correr para volver a encarrilar mi temporada de IRONMAN. Siempre ha sido una ecuación bastante simple para mí: si no trabajo, simplemente no rindo.

Algunos triatletas, yo los llamaría los "naturales", parecen ser capaces de salirse con la suya con una preparación mínima y, aun así, aplastar a la oposición. Ciertamente, veo esto más en el ciclismo de ruta que en el triatlón. En el ciclismo puedes esconderte un poco en el grupo y terminar en el lugar correcto en el momento correcto. En IRONMAN realmente no hay ningún lugar donde esconderse", explica Cameron Wurf, de 39 años, que empezó su carrera como deportista profesional en el remo y llegó a ser olímpico en esta modalidad en los Juegos de Atenas 2004.

"Decidí que si no me rompía, me haría más fuerte"

"Otro obstáculo al que me enfrenté en mi búsqueda de Kona fue simplemente clasificarme para la carrera... Lo aposté todo al IRONMAN de Vitoria. Pasé mucho tiempo entrenando con Pidcock en junio... Puse a prueba mi capacidad para manejar las otras dos disciplinas también. Decidí que si no me rompía, me haría más fuerte, así que mantuve la carga en la bicicleta y sobreviví a las sesiones de natación y carrera lo mejor que pude... Nunca he tenido ningún KOM de Strava en los descensos hasta ese bloque de entrenamiento de dos semanas", relata Wurf, que también estuvo entrenando con otro triatleta reconvertido a ciclista.

"Mi compañero de equipo de Tasmania, Richie Porte, estaba en Andorra, lo cual fue otra bendición. Estar con Richie siempre es bueno para mi estado de ánimo. Estuvimos un par de días nadando y montando juntos y estaba absolutamente seguro de que no tendría problemas para terminar entre los dos primeros en Vitoria. Richie es uno de esos tipos que realmente respeto y creo en lo que dice, hemos pasado tantas horas juntos sufriendo", comenta Wurf, que detalla lo que sucedió en el maratón del IRONMAN de Vitoria.

Caminar entre series... y "magia negra"

"La carrera salió según lo planeado y cuando llegué a la T2 tenía una buena ventaja de 12 minutos. Estaba emocionado de ver qué podían hacer mis piernas corriendo. Para ser honesto, no tenía idea de cómo correría ¡Efectivamente, al final corrí apenas lo suficientemente bien como para clasifiarme para Kona!

Me sentí muy bien durante los primeros 10 km y pude mantener mi ventaja. Entonces, de repente, estaba absolutamente muerto, no tenía absolutamente nada. Tenía calambres y me sentía completamente sin combustible. La situación, pues, iba a requerir un poco de gestión de crisis, como en mayo en St. George. 

Tenía una opción, recuperarme y beber tanta Coca-Cola o 'magia negra' como fuera posible. Durante los siguientes 28 km caminé en todos los avituallamientos y bebí tanta Coca-Cola como pude. Son alrededor de quince puestos de avituallamiento. Probablemente caminé 2 km en total. La razón por la que creía en esta estrategia es porque así es como hacemos nuestras sesiones de carrera a pie en la pista. Por ejemplo, correr 12 x 1.200 metros con 2 minutos caminando entre cada serie, 24 km en total. De este forma, me dije: Corre a buen ritmo los 1.500-2.000 metros entre los puestos de avituallamiento y camina en los puestos de avituallamiento durante 30 segundos-1 minuto. Tenía una buena ventaja, así que podía permitírmelo. Pero cuando comencé la última vuelta, a 10 km para el final, casi me cogen. 

Emilio Aguayo, el héroe local, podía oler la sangre. Y yo podía sentir su respiración en mi espalda. Pero en ese momento sufrió un desfallecimiento y tuvo que parar para ser evacuado en camilla. En cambio, se cernía sobre mí otra amenaza: Nick Kastelein. La buena noticia fue que el tercero estaba otros 90 segundos detrás de Nick. Ahora cambié de estrategia. Había malgastado una bala con Emilio, pero no podía arriesgarme a tratar de defenderme de Nick y correr el riesgo de volarme por los aires y terminar tercero. Mantuve mi estrategia de caminar en los avituallamientos y finalmente, a 3 km para el final, Nick pasó rugiendo. Sabía que se acercaba un avituallamiento y vería bien dónde estaba el tercer clasificado. Me puse a andar una última vez a 2 km para el final y me tomé dos vasos más de Coca-Cola... Vi que tenía 1 minuto y 15 segundos sobre el tercero y me puse a correr al trote. Sabía que no ya podría perder ese minuto de ventaja. Efectivamente, mi estrategia funcionó. ¡Nunca había estado tan feliz de terminar segundo!", concluye Cameron Wurf, que estará en la línea de salida del Mundial IRONMn de Hawaii el 8 de octubre.

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