Los "dos errores" que condenaron a Emilio Aguayo en el IRONMAN de Vitoria

El triatleta valenciano estaba a punto de adelantar a Cameron Wurf para ponerse líder de la carrera, pero pasó "de estar tocando el cielo con la puntita de los dedos, a hundirse en el más profundo de los infiernos".

Foto: Instagram Emilio Aguayo

Los dos errores que condenaron a Emilio Aguayo en el IRONMAN de Vitoria.
Los dos errores que condenaron a Emilio Aguayo en el IRONMAN de Vitoria.

Este domingo se ha disputado el IRONMAN de Vitoria, con carrera para Grupos de Edad –con 2.500 inscritos– y para profesionales de categoría masculina, una prueba que ha tenido alternativas y emoción hasta el final, con el aliciente de las dos plazas para el Mundial de Kona de octubre que ponía en juego.

Los favoritos enseñaban sus cartas desde el segmento de la natación, en el lago de Ullibarri-Gamboa, dentro del Parque Provincial de Landa. El australiano Nick Kastelein completaba en cabeza estos primeros 3.800 metros, en 49:49: clara declaración de intenciones. Con él, Emilio Aguayo, el sueco Patrik Nilsson y Peru Alfaro.

En la bici tomaba el mando el también australiano Cameron Wurf, ciclista profesional del INEOS, 5º en el último Mundial de Kona de 2019.

Nadie pudo seguirle, ni de lejos. De hecho, llegó a la segunda transición tras cubrir los 180 km en 4:01:33, con casi 10 minutos de ventaja sobre el grupo perseguidor, donde se mantenía Aguayo, que inició entonces, en la carrera a pie, una épica remontada que le llevó a pisar los talones de Wurf pasado ya el kilómetro 30 del maratón.

Sin embargo, cuando estaba a pocos segundos de darle caza, el triatleta valenciano se paró y terminó retirándose. Con Aguayo fuera de combate, Kastelein, de 34 años, hasta hace poco compañero de entrenamientos de Jan Frodeno, tomó el relevo en la persecución del líder. Y sí fue capaz de atrapar y superar a su compatriota a poco más de 5 km para la línea de meta, haciéndose con la victoria en 7:52:50, con un maratón en 2:43:28.

Este lunes, Emilio Aguayo ha tomado la palabra en las redes sociales para explicar qué le sucedió exactamente: 

De estar tocando el cielo con la puntita de los dedos... a hundirme en el más profundo de los infiernos.

Dos errores, uno en el avituallamiento especial y otro en el avituallamiento en carrera, por la emoción de la situación de la competición, hicieron que del km16 al 25 no ingiriera ningún gel, lo que me provocó un colapso repentino en el km 32 en el que no podía ni andar.

Me quedo con mi rendimiento, mis sensaciones y con el cariño y el ánimo de toda la gente que estuvo animando tanto in situ en Vitoria, como desde casa.

No os voy a engañar, estoy tocado, pero no hundido.

Ya pensando en la siguiente aventura.

Mención especial a mis papis que se pegaron la paliza para verme al menos terminar, y mira que me jod* no habérselo podido dar, a @vicgutb por confiar y creer en mí tanto, a @enekollanos y @ruthbrito por una ayuda y consejos que son impagables y, sobre todo, a mi chica @nats.on por ser mi ángel de la guarda.

Gracias a tod@s.

En la próxima iré a por la victoria, con más confianza que nunca. 

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