"Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"

La épica crónica en primera persona de Judith Corachán del IRONMAN de Nueva Zelanda, donde acabó 3ª y logró su 'slot' para el Mundial de Kona.

Fotos: judithcorachan.com/

"Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"
"Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"

Judith Corachán soñaba con estar el próximo 10 de octubre en la línea de salida del Campeonato del Mundo de Kona. Y el sueño se hizo realidad el pasado sábado en el IRONMAN de Nueva Zelanda. Allí, conquistó el bronce y el consiguiente billete para Hawaii... "Pero como toda historia, no solo tiene un final", explica la propia Judith para introducir la crónica en primera persona de la prueba que ha publicado en su página web y de muy recomendable lectura.

La triatleta catalana comenzó a preparar la prueba con algunas dudas. "Una carrera no es solo la consecuencia de un día, sino de muchas semanas de trabajo anterior. Reconozco que ha sido la carrera que más me ha costado preparar. Preparar un IRONMAN para la primera semana de marzo es muy duro y arriesgado, e implica muchas cosas. Empecé a entrenar de nuevo a finales de noviembre. Así que pasé de la pretemporada a tener que preparar un full distance en apenas dos meses. Me costó mucho. No lo vi claro en ningún momento", explica Judith.

Al final, después de varios momentos en los que estuvo a punto de tirar la toalla, el hecho de que su marido Javi pudiera acompañarla supuso el factor determinante para viajar y competir. Además, ya en Nueva Zelanda, tuvo la ocasión de compartir algunas horas con Saleta Castro, compañera de entrenamientos en las semanas previas en Lanzarote, y con Javier Gómez Noya, cuya esposa, Anneke Jenkins, es neozelandesa. "El stage en Lanzarote con Saleta me ayudó mucho. No solo porque conseguí sentirme bien físicamente, sino porque a nivel anímico me motivó mucho (bueno, nos motivamos mutuamente). Ha sido una persona muy importante en la preparación de esta carrera y estuvo apoyándome hasta el final. Literalmente, porque se tragó toda la carrera y no paró de mandarme ánimos (¡Muchas gracias, Saleta!). Además, nos vimos también en Nueza Zelanda pocos días antes de la carrera. Fue genial compartir otro día juntas. Por cierto, gracias a Javi y Anneke por abrirnos las puertas de su casa. Fue un día espectacular. Y como me dijo Saleta: "Javi te traerá suerte". Vaya si lo hizo. Además del regalo que fue pasar un día con él", comenta.

Ya en la competición, libró una batalla emocional contra sí misma en el segmento de bici que puso a prueba su fortaleza mental como nunca lo había hecho antes. "Tanto, que mi cabeza solo piensa en retirarse desde el kilómetro 50. No estaba bien, estaba muy mareada, me preocupaba. Me asustaba. Y no conseguía atenuarlo. Quería luchar, me encontraba fuerte físicamente. Sin embargo, mi cabeza no me apoyaba. Solo tenia ganas de plegar. De bajarme de la bici. De dejarlo. El calvario empezó muy pronto. No llevaba ni dos horas de bici y ya sentía que no podía con ello. No podía con la carrera, me estaba superando la situación. Simplemente sentía que no tenía ganas de sufrir, veía que no era capaz de pelear como otras veces. Decidido. En el paso por boxes me paro. No puedo con esto. Lo tengo claro. Puede sonar exagerado, pero realmente lo pasé muy mal. Estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio. No pudo conmigo, pero me desgastó mucho", asegura.

Pero Judith no se rindió. Aguantó, derrotó a ese "demonio" y, con una situación de carrera que empezó a serle propipicia para conseguir el ansiado slot para Kona, siguió luchando para completar el sector de ciclismo. En el maratón final, superado el "calvario de la bici", notando por momentos "el placer de correr sobre mis Nike ZoomX Vaporfly NEXT%", afianzó el bronce que la conduce a Hawaii. "¡Qué fuerte! No dejaba de pensar en cómo había cambiado toda la carrera. Cómo pasé de verme fuera a estar en Kona. Me lo merecía. Como dije, esta carrera se la llevó la que tuvo “más huevos" (u ovarios, cierto). La que supo no desfallecer, no abandonar y no dar nada por perdido. Creo que en eso fui la mejor y obtuve mi recompensa", concluye Judith.

!["Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"](/uploads/static/triatlon/upload/images/gallery/5e6b63e40ee694e6708c26f6/5e6b69dd0ee694592e8b75ae-mi-cabeza-no-queria-luchar-estuve-mas-de-cuatro-horas-luchando-contra-el-demonio.jpg ""Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"")

"Mi cabeza no quería luchar; estuve más de cuatro horas luchando contra el demonio"