El 'sobre-uso' del pull-buoy

Muchos triatletas ven en este elemento flotante la ‘salvación’.

El sobreuso del pull-buoy
El sobreuso del pull-buoy

Este material es para impedir el movimiento de los pies y trabajar de forma analítica los brazos, ya sea un ejercicio técnico o el desarrollo de fuerza especifica en los brazos.

Pero, ¿qué ocurre? ¡Da flotabilidad! Lo que es muy ventajoso porque nos ayuda a mantener las piernas arriba y así economizar el gasto producido por el batido.

El trabajo de piernas inherente a la carrera y la bici hace que el triatleta tenga un elevado peso específico en las mismas. Además, es muy normal que lleguemos a la piscina con cansancio localizado en las piernas. Total, que las piernas se nos hunden como si fueran piedras.

Ésta es la razón por la que muchos triatletas ven en este elemento flotante la ‘salvación’. Soluciona todos los problemas a corto plazo. El entreno de ese día se transforma al colocarnos el pull-buoy ya que:

-no se dan pies y no se me cansan las piernas

-se evitan en algo los calambres

-se lleva una buena posición en el agua

Es maravilloso. Así día tras día

Pero todas estas ventajas son en realidad un espejismo: nos estamos engañando. Cuando lleguen las pruebas te encontrarás solo, sin tu pull-buoy. Nadarás peor.

El uso abusivo del pull-boy nos genera a la larga deficiencias técnicas:

-tendrás un mal batido

-llevaremos una mala posición

-no sabremos coordinar los pies con el movimiento de los brazos Escudarse en que en las pruebas se nada con traje es una excusa barata... Tu solo te habrás puesto limitaciones en la mejora del rendimiento.

El sobreuso de las palas

Hay triatletas que tras un periodo de adaptación muscular, ¡sus brazos acaban en palas! Cada día se las ponen y hacen el 80 por ciento del entreno con ellas.

Se encuentran a gusto. Notan que les duelen los brazos, deduciendo que están trabajando duro y de forma eficaz. Grave error. El uso abusivo de las palas te llevará a una tendinitis que se convertirá en crónica casi seguro. Para hacernos una idea debemos ser conscientes que incluso nadando con una técnica correcta la utilización excesiva de las palas termina en lesión. El hombro es una articulación muy compleja con una gran posibilidad de movimiento, pero con muchos ligamentos y tendones pequeños que ante un duro y continuado trabajo de carga pueden acabar dañándose.

Con el trabajo de palas ganamos fuerza de forma específica en los hombros, brazos y espalda. No solo eso, ganamos sensaciones de apoyo en el agua e incremento de la velocidad cuando somos capaces de moverlas con fluidez. Precisamente por ello caemos en ese sobreuso. Me encuentro tan bien y voy tan rápido que no las quiero dejar... y más cuando debo enfrentarme al ‘vacío’ de sensaciones que se queda tras dejar las palas en el poyete.

Con las palas:

-Se gana fuerza específica

-Se tienen sensaciones buenas de apoyo

El mal uso provoca:

-Tendinitis crónica

-Elevado cansancio muscular

-Falta de sensaciones propias en el agua

Por lo que estamos viendo, los materiales 
que usamos en la piscina son muy buenos cuando se usan para lo que sirven y cuando hay una transferencia hacia el aprendizaje técnico y aumento del rendimiento. Por el contrario, si caemos en el sobreuso, puede convertirse en un mal compañero de entrenamiento. Pura cuestión de equilibrio.