Correr en cinta: sustituto o complemento

La cinta puede ser un gran aliado para mejorar nuestro rendimiento como corredores.
Cristina Azanza -
Correr en cinta: sustituto o complemento
Correr en cinta: sustituto o complemento

La cinta de correr siempre se ha asociado a un sustituto de la carrera a pie para aquellos días en los que las inclemencias meteorológicas, la falta de tiempo o lo inadecuado del entorno no nos permiten correr al aire libre. Sin embargo, entrenadores tan prestigiosos como Brett Sutton o triatletas con éxito como Lionel Sanders ven en la cinta un complemento para mejorar sus prestaciones en la carrera a pie.

Entrenar en una cinta de correr se ha considerado una alternativa o un sustituto de la carrera al aire libre que nos permite ejecutar el mismo gesto, correr, sin movernos del terreno y a salvo de la inclemencias meteorológica (frío, calor, lluvia…) y de la falta de luz. Cuando hablamos de un sustituto, queremos decir que nuestra primera opción siempre es correr en el exterior porque al aire libre nuestra carrera es más natural y, al margen de los beneficios cardiovasculares y musculares, es más gratificante. Sin embargo, la cinta de correr cada día gana adeptos, porque una vez que salvamos su principal escollo: el aburrimiento, nos ofrece una serie de ventajas ya que, al poder controlar con mayor precisión todas las variables, nos tenemos que centrar únicamente en el entrenamiento. Al igual que el rodillo para los ciclistas ha pasado de ser un sustituto a una herramienta muy útil para entrenamientos muy específicos, la cinta de correr nos ofrece una herramienta muy útil para determinadas sesiones con objetivos cardiovasculares, técnicos y musculares concretos.

CORRER EN CINTA: PECULIARIDADES MECÁNICAS

Aunque el gesto de correr es similar a la carrera en el exterior –podría parecer incluso idéntica–, presenta unas diferencias mecánicas que hacen que también la implicación muscular sea diferente a la carrera en exterior. La más notable es que en la cinta es el tapiz el que se mueve, por lo tanto, no es necesario aplicar una fuerza de propulsión para avanzar. Por ello, los músculos implicados en la propulsión, es decir, toda la cadena posterior: isquiotibiales, tríceps sural e incluso músculos plantares, tienen menor protagonismo y ,por lo tanto, se sobrecargan menos, por lo que es ideal para recuperar este tipo de musculatura de forma menos lesiva. A nivel de gasto energético, la carrera en cinta requiere menor aporte muscular y energético que la carrera al aire libre para una distancia dada. Por el contrario, correr en cinta genera una mayor participación de la cadena anterior: tibiales, cuadríceps y flexores de la cadera, por lo que se pueden presentar sobrecargas en estos grupos musculares.  Desde el punto de vista técnico, en la cinta el pie se despega antes del suelo, con lo que la fase de apoyo disminuye. Esto implica una mayor frecuencia de zancada y una menor longitud, por lo que la cinta puede estar indicada para corredores que buscan aumentar la frecuencia de zancada.

BENEFICIOS DE LA CINTA EN NUESTRO ENTRENAMIENTO

-La puedes usar en cualquier momento del día, independientemente de los horarios y la climatología (permite hidratarnos mientras corremos y entrenar esta cualidad).

-Tienen una buena amortiguación y una superficie de carrera estable, por lo que el impacto es menor y las articulaciones  sufren menos, lo que disminuye el riesgo de dolores articulares y tendinosos. Ideal para recuperación de lesiones en la cadena posterior y para activar nuestros pies corriendo descalzo.

-Puedes regular y programar muchos parámetros (inclinación, velocidad, tiempo...) permitiéndote simular diversas condiciones de entrenamiento y diferentes velocidades.

-Gracias al feedback inmediato que nos proporciona la cinta de correr, podemos controlar parámetros como el ritmo cardiaco, calorías consumidas, tiempo y velocidad.

-Posibilidad de hacer entrenamiento de cuestas (variando la pendiente) sin tener que correr luego cuesta abajo (alternamos carga con cuesta con recuperación trotando en llano).

-Aunque la máxima productividad que nos puede dar la cinta es con entrenos cortos de alta intensidad, entrenar a ritmo fáciles durante intervalos largos nos ayuda a mejorar otras cualidades como la concentración, la “dureza” mental y el sentido del ritmo (podemos poner velocidad fija y acumular kilómetros a esa velocidad).

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