Entrevista a Marcel Zamora

Fan de Bruce Springsteen y enamorado del tri deporte. Así es Marcel Zamora.

Cristina Azanza

Entrevista a Marcel Zamora
Entrevista a Marcel Zamora

En un momento en el que el triatlón sigue viviendo una inagotable expansión y crecimiento, tanto en participantes, como en pruebas, incluso en el uso de la tecnología más innovadora para el máximo rendimiento, encontrarse con una persona como Marcel Zamora, es un guiño a los comienzos del triatlón, al romanticismo de los retos casi imposibles de un deportista contra sus límites físicos y psicológicos. 

Marcel aúna en una sola persona, un excelente profesional del Triatlón -con un repóker de victorias en el IM de Niza y cuatro veces vencedor en EmbrunMan- con un aventurero que se guía por su instinto, que busca su propio camino, conectar sus emociones con la esencia del triatlón: reto, aventura, autoconocimiento y fortaleza mental. Marcel es un privilegiado de nuestro deporte porque, a través de su profesión, ha conseguido hacer realidad su mayor deseo “buscar la felicidad máxima” mientras contempla tranquilamente su mágico “L´estany”, pedalea por puertos interminables que siempre miran al cielo o corre solo por caminos mientras 'Bruce' le susurra al oído “hemos nacido para correr”.

P: Cuéntanos cómo fueron tus inicios en el deporte y como éstos te llevaron hacia el mundo del triatlón.

R: De toda la vida en casa he hecho deporte, con mi hermano casi siempre, y sobre todo motivado por las ganas de mis padres de que hiciéramos siempre algo, ya fuera en el pueblo o en la ciudad, sin su ayuda no creo que hoy fuese triatleta. A los 9 años empezamos a practicar atletismo y aquí yo creo que nace mi relación con el deporte individual y de resistencia. En verano siempre nos pasábamos horas encima de las bicis y yo creo que esto ayudó a querer probar con duatlón en 1995, cansado de sólo correr, me motivaban cosas diferentes.

En el instituto coincidí con Pau Milla y otros compañeros, que formaban parte del DREAM TEAM TRIATLÓ, entonces me convencieron para compartir algún entrenamiento y enseguida Pere Bossa, el entrenador de aquel equipo mítico, consiguió que me tirara al agua, aunque yo no estuviese muy convencido. Al final, con el tiempo, me di cuenta que el triatlón era mucho más atractivo y divertido.

Tus primeras participaciones con la selección nacional, fueron en la modalidad de Duatlón, más tarde también formarías parte de la selección nacional de Triatlón de Larga Distancia, disputando varios Campeonatos de Europa y del Mundo. ¿Qué ha supuesto para tí representar a España en competiciones internacionales? Fuera de la modalidad olímpica, ¿es incompatible ser internacional y profesional al mismo tiempo?

Para mi, poder ir a todas aquellas pruebas fue una inyección de motivación, ya que al final correr únicamente a nivel autonómico y nacional hace que uno se quede estancando. Al final siempre competíamos los mismos y siempre en los mismos circuitos y lugares repetitivos, quizá esa monotonía se rompía al ser internacional y me ayudaba a entrenar con más ganas y crecer mentalmente en este deporte, si es que quería llegar más lejos e intentar ser profesional.

No creo que sea incompatible, yo pienso que es un tema federativo, de la Federación Internacional de Triatlón (ITU) y las correspondientes de cada país, porque al no poder llevar la mayoría de tus sponsors, que son los que te dan de comer, tienes que competir en las pruebas privadas.

A nivel nacional, la larga distancia siempre ha sido la disciplina abandonada y las ayudas totalmente nulas. Si que tengo que decir que cuando no se tienen suficientes sponsors es de gran ayuda, por el hecho de poder competir a nivel internacional y ver cuál es tu nivel. También creo que los campeonatos de Europa y del Mundo ITU, no tienen la repercusión que un profesional necesita para vivir de esto, nunca se repite el nivel de corredores cada año. En Hawai las cosas son muy diferentes. La pruebas privadas apuestan más por el  profesional que las federaciones, y esto al final es lo que te hace decantarte en la balanza.

¿A partir de qué momento empiezas a llevar una vida deportiva más profesional? ¿Cuáles fueron los cambios más significativos?

En 2005 decido dejar de trabajar para dedicarme completamente al entrenamiento y a la vida que conlleva dedicarse a la larga distancia. Iván Raña me encendió la bombilla y me dijo que creía que yo valía y que tenía madera, pero que tenía que apostar por ello. Desde aquel momento no paré de darle vueltas al tema, hasta que unos meses después, decidí apostar por la larga distancia, al mismo tiempo que tuve la gran suerte de poder combinarlo con mi faceta de entrenador en el CN Barcelona. De esta forma pude ir tirando hasta que llegaron los buenos sponsors.

El cambio más significativo no fue entrenar más fuerte, sino conocer a Cristian Llorens, mi representante, en 2006. Porque a nivel de entrenamientos cada año iba a más, imagino que los buenos resultados y estar viviendo el sueño de hacer lo que más me gustaba era como llevar el viento a favor, que siempre era más positivo. Pero la aparición de Cristian si que fue el empujón para ser un PRO de verdad, cerrar contratos, cobrar fijos y que se me valorara por lo que hacía. Cada año hemos ido a más y el no tener que pensar en cosas que no fuera entrenar, me ha dejado la cabeza mucho más libre. Hemos conseguido ser un equipo único y llegar tan lejos, que sin su ayuda no hubiera sucedido nunca.

¿Te consideras un deportista de élite o un aventurero extremo?

Si te soy sincero, creo que una cosa ha ayudado a la otra. Encasillarme no es que me guste, ya que en esta vida hay tantas cosas que me gustan, que no me gustaría que me clasifiquen, pero si no fuera por ser un triatleta de élite ahora no me estarías haciendo esta entrevista y todas las aventuras que vivo, muchas de ellas no serían posibles.

Me considero un profesional diferente, que no quiero vivir el camino que parece que es el único a seguir, para mi tener la libertad de decidir calendario, viajes, experiencias, es algo que necesito, si no me ahogo, no disfruto de los entrenamientos y me cuesta rendir porque no estoy positivo mentalmente.

Tu mayor salto de calidad en la distancia Ironman fue en el año 2006, y coincidió con tu primer triunfo en el Ironman de Niza, ¿qué supuso esta victoria para tí?

Mi primer IM fue en 2002 en Austria, pero 2006 fue el gran estallido. Siempre es complejo explicar qué sientes cuando ganas, ya que te vienen mil pensamientos a la cabeza, pero la primera creo que fue sentir la felicidad máxima y ver reflejado tantos y tantos días de entrenamientos y esfuerzo. Esta victoria fue el impulso que necesitaba para creer que realmente podía hacerlo bien. Lo más importante, a partir de ese día, fue la confianza que conseguí en mi mismo para afrontar las competiciones.

La temporada 2011 terminó con un sabor agridulce para ti, después de tu descalificación en ‘Embrun’, fuiste al Challenge de Calella a intentar sacarte la espina, pero no pudo ser. Un deportista como tú con una gran fortaleza mental, ¿cómo afronta una situación así? ¿qué es lo que se te pasa por la cabeza para tener que abandonar?

Sin duda el 2011 fue el año negro de mi carrera deportiva, aquel juez en Embrun nunca sabrá el daño que me hizo, psicológicamente, con aquella descalificación injusta. Al principio pensé que eran cosas que suceden y que corriendo otra carrera todo pasaría. Por eso mi arrebato de correr en el Challenge. Pero también he aprendido que poner parches a mitad de temporada no suele ser una buena decisión, cuando las cosas no salen.

Mentalmente acabé muy tocado de ‘Embrun’ y eso lo notaba en mi motivación, pocas ganas de entrenar y muchos días cansado, pero como soy demasiado tozudo seguía y con ganas de conseguir un buen resultado y no dejar pasar el 2011 en blanco, sin ningún título. Aquel día en Calella viví una carrera que no disfruté nada de nada, en todo momento a remolque, sin ser yo, pasándolo mal porque no me reconocía, no era mi cuerpo, mis piernas no respondían y cuando en mi cabeza todo eran impulsos negativos en la maratón, en el 30km, decidí que esto se tenía que terminar. En 18 años de triatlón que llevo, ha sido la única vez que he tenido la necesidad de parar, mi cabeza se había rendido.

Mentalmente tardé mucho tiempo en volver a sentirme el Marcel ganador, perdí cierta confianza en mi mismo y, a veces, surgían pensamientos de dejarlo.

En 2012 y después de 5 victorias consecutivas en el Ironman de Niza y un tercer puesto en 2011, decides no tomar la salida de esta prueba, ¿cuáles son los motivos que te obligan a tomar esta decisión?

En 2012 empecé con muy pocas ganas, arrastrando sensaciones negativas de la temporada anterior, sin embargo, gracias a Cristian, parecía que levantaba el vuelo y en Tailandia logré hacer una buena carrera con gente de nivel. Sentía que las cosas volvían a su curso, pero después de esa carrera, empecé a notar que no asimilaba los entrenamientos. No era capaz de cumplir con los ritmos que me proponía, pero lo peor era que siempre sentía dolor de piernas. Me empeñaba en que al día siguiente me encontraría bien, pero nunca llegaba ese momento deseado. Niza se acercaba cada vez más y mi ilusión de competir contra Armstrong y volver a lo más arriba, se complicaba. De ahí ya pasé a no dormir bien, porque estaba inquieto. Al final, en uno de mis entrenamientos talismán de carrera me arrastré y fue el momento de parar con esta historia, llamé llorando a Cristian, le dije que este año no había Niza, necesitaba parar los entrenamientos, esto no era bueno.

Me puse en manos de profesionales y me diagnosticaron lesión por fatiga, la hormona del stress muy disparada y la consiguiente instrucción, por parte de Dr. Brotons, de guardar reposo. Sería la única salida de ese bache. Me resultó extraño que hubiera gente que pensara que no volvía a Niza por miedo a enfrentarme a ‘Lance’. Ojalá todo hubiera sido diferente y no hubiera tenido que pasar por esos malos momentos.

¿Cómo afrontas ese pequeño bache, qué supuso tu no participación en Niza 2012 y cómo consigues recuperar la motivación y la fuerza interior, para volver a ganar, en Agosto de 2012, una nueva edición de una carrera tan exigente como el Embrunman?

En esas semanas de casi no entrenar le daba muchas vueltas a todo, desconecté mucho del planeta TRI, no seguí ni el IM de Niza,  necesitaba sentirme yo bien y recuperar la ilusión con el Triatlón. Muchos días pensaba en si sería capaz de volver a estar lo más arriba, cosa que me había llegado a parecer lo más normal, quizá esta fue la parte más positiva de esos días, ver que mis victorias no habían sido
tan fáciles y que tenían un gran valor. Quizá era la primera vez que las valoraba como se merecen, ya que quizá no volverían a suceder.

A principios de Julio, cuando ya me dicen que puedo volver a entrenar con normalidad, recuerdo perfectamente un entrenamiento de bici, me sentí tan bien, que no quería que terminará. Llamé a Cristian y le dije que volvía a ser yo, que quizá ‘Embrun’ era posible, justo, pero posible. Volví como cada año a los Alpes a preparar el Embrunman. Cada día iba a más, disfrutaba como hacía mucho que no me pasaba,
de cabeza me estaba creciendo y sentía que por fin salía del bache. Sabía que ganar en ‘Embrun’ iba a ser difícil, porque por mi corta preparación no estaba tan fuerte y mis rivales estaban mejor que yo, pero en mi interior intuía que necesitaba ganar para volver a ser Marcel. Una victoria 100% mental que nunca olvidaré.

En Niza y Embrun, es donde has conseguido tus mejores resultados como triatleta de larga distancia, ¿qué es lo que te atrae de cada una
de estas pruebas? ¿Cómo te sientes cuando vuelves a participar cada año en estos lugares sabiendo que eres el centro de todas las miradas?

Me atraen por su dureza, poder competir con bici de carretera, la manera de prepararla, ese ciclismo puro de escalador y técnica en los descensos. No me gustan nada las carreras totalmente llanas y de sólo ir acoplado. Suelen ser dos competiciones con mucho calor y donde la gente se baja muy tocada a correr. Siempre las vivo con muchísimas ganas y con nervios, porque son mi objetivo del año y sé que las apuestas me ponen como ganador, lo cual hace que mucha gente piense que el triunfo es muy fácil y que el guión está escrito. Creo que la confianza antes y la presión que tienen mis rivales, suelen ser dos factores que hacen que ya tenga un punto más que el resto.

¿Qué es lo que te motivó a escribir tu libro, ¿“Quién quiere una vida mejor”?

Primero de todo tengo que decir que me lo propusieran desde la editorial. Una vez que empecé escribir y grabar, las cosas salieron por si solas, al final era plasmar mis experiencias y que la gente conozca un poco más nuestro deporte.

¿Qué nos puedes contar de tu documental "Living the dream”?

Es un documental que trata sobre el día a día de mi preparación para el Embrunman, tanto a nivel de entrenamientos, como sentimientos y sensaciones personales. La verdad es que me hace mucha ilusión este proyecto, pero no ha sido fácil. El rodaje ha sido complicado y bastante largo, empezamos en abril y terminamos a finales de agosto, pero ha valido la pena, hay imágenes espectaculares que seguro que no dejan indiferente a nadie.

Además de ser un triatleta profesional de Larga Distancia, compaginas tus entrenamientos con la faceta de entrenador, ¿qué te aporta dirigir los entrenamientos de otros triatletas?

Ya llevo 6 años entrenando a gente a través de mi web marcelzamora.com y estoy muy contento de vivir un triatlón diferente con cada persona que he entrenado. Ayudarles a conseguir sus objetivos, crear esa relación, con algunos llegar a la amistad, pero sobre todo ver todos los esfuerzos que hacen por su pasión, me ha hecho aprender muchísimo de las personas.

Participaste en Hawai en tres ediciones, 2007 fue tu última participación, ¿has pensado alguna vez volver a Hawai en el futuro o ya no entra en tus planes deportivos?

Ya no volveré más a Kona, creo que con mis 3 participaciones en el IM me quedé con el mensaje de la meca del triatlón, pero como cada deportista es diferente, yo sé que mis cualidades no son para triunfar en Hawai, ojalá hubiera sido diferente, pero tengo muy buenos recuerdos vividos allí con amigos y de lo que supone vivir toda una semana allí, un sueño hecho realidad, pero a nivel competitivo no es mi
sitio.

En este último año te hemos visto participar en carreras por etapas en Mountain Bike, como es la Andalucía Bike Race, Cape Epic y la Mongolia Bike Challenge. ¿Por placer o como estrategia de cara a mejorar tus prestaciones en triatlón?, ¿qué han supuesto para ti estas pruebas?

Las dos cosas, se que me va muy bien para coger un punto de fuerza y ritmo en bici, pero por encima de eso esta el poder disfrutar de estas aventuras y más el hecho de compartirlo con mi hermano y más amigos. Para mi estas competiciones es desconectar del triatlón y así la temporada no se me hace tan monótona.

¿Cómo es un día habitual de entrenamiento en la vida de Marcel Zamora?

Suelo entrenar dos veces al día, las sesiones de carrera y bici que son más duras, por la mañana y por las tardes piscina o aguas abiertas.
El resto casi como cualquier deportista, dormir la siesta, intentar comer bien y cuidar los detalles de fisios y demás. En estos últimos años ha habido meses que las cosas han sido diferentes, al tener que cumplir con el libro, documental y siempre los actos con sponsors, pero también me encanta perderme por el mundo en los viajes.

¿Consideras que obtienes más de tu talento o de tu capacidad de trabajo? ¿No crees que la capacidad de trabajo es uno del mejores talentos?

En mi caso de mi capacidad de trabajo, porque talento verdadero hay muy pocos elegidos, pero con el trabajo de muchos años, al final uno puede tirar de talento. Nadie regala nada, pero tener un genética privilegiada hace que las cosas sean más fáciles y tu sientes que tienes algo que la mayoría no tienen, pero hay que trabajar duro.

¿Qué consejos les darías a aquellos triatletas que quieren probar la distancia Ironman?

Que vayan paso por paso, las prisas nunca son buenas y el camino es largo, pero saborearlo siempre es mucho más gratificante que atacar directamente el IM. Creo que la gente se precipita en hacer el IM lo primero, como si esto fuera una acreditación de cara a los demás, pero dando los pasos adecuados el resultado siempre será mucho mejor y al final esto es lo que el deportista se lleva consigo mismo, no lo
que los demás piensen o digan. Nunca hay que olvidar que se hace por placer, cuando se vuelve una obligación el disfrutar desaparece.

Eres de Barcelona, pero tu residencia y lugar habitual de entrenamientos es Bañolas (Gerona), ¿por qué has elegido este lugar?

Soy un enamorado de Barcelona, pero necesitaba aire, libertad para entrenar y creo que mis días de vivir la ciudad han quedado atrás. En Banyoles he encontrado el lugar ideal para ser profesional, con muchísimos kilómetros de carreteras tranquilas, puertos espectaculares, caminos para correr donde respiro aire verdadero y tranquilidad pura. Pero si hay un sitio que me tiene enamorado y que siempre necesito mirar cuando estoy enfrente, es “L´estany” (Lago de Banyoles), para mi es algo mágico y diferente, nadar en él es algo especial. Ahora cada vez hay más triatletas profesionales, equipos y gente que vienen aquí a entrenar, creo que reúne unas condiciones ideales para la práctica de nuestro deporte.

¿Qué opinión tienes de los últimos acontecimientos de doping relacionados con el Triatlón?

La verdad, tristeza, porque es gente que conozco y en el fondo la parte humana prevalece frente a las trampas que han hecho. Creo que el castigo mayor es salir expuesto a la opinión pública. A nivel de instituciones, creo que hay mucho por hacer y ser más duros. Yo no dejaría competir nunca más en carreras oficiales a estos tramposos, porque para mi lo peor de esta situación es que nos colocan a todos en el mismo saco y que los pensamientos son de que todos los profesionales somos iguales.

En el fondo es un tema de principios y de ambición personal, en esto cada uno escoge el camino que quiere, pero el deporte está en su peor momento y esto me entristece, sobre todo que cada día se hable de lo mismo.

Imagino que en todos estos años dedicados al Triatlón has pasado por diferentes etapas de formación y diversos entrenadores, ¿qué  recuerdos guardas de cada uno de ellos? En la actualidad, ¿te autoentrenas o dirige alguien tus entrenamientos?

El recuerdo con Pere Bossa, que ha sido mi único entrenador, es irrepetible. Éramos niños y aquello era un juego contínuo cada día y en cada entrenamiento, pero su base a nivel de entrenamientos sigue siendo un poco mi pauta diaria. Él fue quien me introdujo esta pasión por el TRI y quizá con lo que aprendí con él, me pareció suficiente para en 2005 coger el vuelo en solitario hasta día de hoy.

Ya son muchos años de autoentrenarme, aunque me han ayudado Carles Tur y, últimamente, Igansi de la Rosa, pero como siempre digo, ya soy demasiado indomable para que alguien me diga lo que tengo que hacer, y tan mal no me ha ido, ¿no?

PERFIL DEPORTIVO

Nombre: Marcel Zamora
Apodo: “Xelin”
Lugar de nacimiento: Barcelona 20/3/1978
Residencia actual: Banyoles y Barcelona.
Estado civil: en libertad.
Altura: 1,73
Peso: 68kg y fino 63kg
Formación académica: Estudios básicos y la propia vida.
Deporte de origen: Atletismo.
Año de debut en duatlón: 1995
Año de debut en triatlón: 1995
Años en la élite mundial: no lo sé, debuté en el 1998 con la selección.
Entrenador: yo mismo.
Club: Triatl´AIX
Patrocinadores: ASICS, RECUPERATION, COMPRESSPORT, CASTELLI, EDDY MERCKX, BOLLE, HED, AQUASPHERE.
Entrenamiento favorito: correr solo y con música.
Competición favorita: Embrunman.
Entrenamientos que te dan confianza: Un entrenamiento de carrera de 20km con cambios de ritmos elevados, llegando a correr casi a tres minutos el kilómetro, entonces sé que estoy para ganar. En bici una tirada de 200km o de más de 6h, me dan una confianza para saber que voy bien.