El milagro de María Korcsmaros: no hay tiburón que la aparte del TRI

Un tiburón estuvo a punto de matarla hace un año mientras entrenaba en una playa al sur de California.
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El milagro de María Korcsmaros: no hay tiburón que la aparte del TRI
El milagro de María Korcsmaros: no hay tiburón que la aparte del TRI

María Korcsmaros no tuvo tanta suerte como los últimos triatletas que quedaban en el agua en el Ironman 70.3 de Busselton (Australia) hace quince días y que fueron desalojados rápidamente cuando desde el helicóptero se percataron de la presencia de un tiburón…

 

“Algo me golpeó en el pecho y me hizo mucho daño…”

Pasadas las cuatro de la tarde de aquella fatídica jornada de finales de mayo de 2016, la veterana triatleta, de 53 años, se metió en el agua de la playa estatal de Corona Del Mar (California, EEUU) para nadar en paralelo a la línea de la costa, a la altura de las boyas, tan sólo 200 metros mar adentro. Desde que se trasladó a vivir al sur de California en 2008, nadaba casi todos los días con su equipo de triatlón en la misma zona. Ese día no pudo entrenar con ellos por la mañana y estaba sola…

"Cuando rodeé la tercera boya, algo me golpeó en el pecho y me hizo mucho daño. Entonces, pensé: En el mar no puede haber nada tan grande… salvo un tiburón. ¡Mierda, me acaba de morder un tiburón!", recuerda María.

Los socorristas se dieron cuenta rápidamente de lo sucedido y acudieron a rescatarla en una lancha. En menos de una hora la estaban operando: tres costillas rotas, un pulmón perforado, la pelvis fracturada, un tríceps desprendido del hueso, el nervio femoral cortado –todavía hoy tiene la parte superior de la pierna derecha entumecida–, la arteria femoral seccionada –perdió mucha sangre– y un pequeño trozo de hígado arrancado.

Según la opinión de los expertos que analizaron posteriormente el ataque, María fue embestida por un tiburón blanco de unos tres metros.

Pasó tres días en la UCI. A los siete, ya caminaba. Y a las dos semanas regresó a casa. Estaba inscrita en el Ironman 70.3 de Muskoka (Canadá) que se disputaba en julio, pero no llegó a tiempo.

Empezó a nadar a mediados de julio. Volvió a montar en bicicleta de montaña en septiembre. Y en octubre volvió al triatlón. Compitió en distancia súper sprint en el Esprit de She de San Diego (EEUU). Aunque el segmento de natación, de tan sólo 350 metros, no se hacía en mar abierto. "Ya sea un ataque de tiburón, un accidente de coche, un cáncer, cualquier enfermedad… si lo superas, serás aún más fuerte. Sólo hace falta ser un poco terco”, dijo María al acabar la prueba.

Su siguiente gran objetivo es hacer un Ironman… Y no está lejos. Ya ha vuelto a nadar en aguas abiertas. Además, muy cerca de donde sufrió el ataque. “Reconozco que al estar nadando de nuevo en el mismo lugar tuve un poco de ansiedad”, dice María, que volverá a enfrentarse al océano en el Triatlón de Santa Bárbara a finales de agosto. “Tengo que recuperar la mente, la confianza”, añade.

Para superar completamente sus miedos y asimilar lo que le pasó como un mero accidente, lleva tiempo trabajando para la preservación de los tiburones

 

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