¿Puede ser Alistair Brownlee amo y señor de la corta y la media distancia?

Ha ganado el 70.3 de St. George y la prueba WTS de Leeds en un mes.
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¿Puede ser Alistair Brownlee amo y señor de la corta y la media distancia?
¿Puede ser Alistair Brownlee amo y señor de la corta y la media distancia?

La mayoría de los triatletas de grupos de edad realizan variaciones drásticas en sus planes de entrenamiento al cambiarse de la corta a la media distancia. Suelen aprovechar el fin de semana para introducir dos sesiones largas, sobre todo de bici, pero también de carrera a pie, incluso alguna transición bici-carrera a medida que va avanzando la temporada. Y entre semana es habitual que aparezca otro día de rodaje con el mismo objetivo de acumular kilómetros. En resumen, se produce un aumento significativo de horas semanales de entrenamiento para acostumbrar al cuerpo a un esfuerzo que se multiplica por dos.

Cuando Alistair Brownlee, doble campeón olímpico, decidió dar el mismo salto a la media distancia, tras conquistar su segundo oro en los Juegos de Río en 2016, no tuvo que hacer tantas modificaciones en su plan de entrenamiento. De hecho, no tuvo que tocar prácticamente nada. Desde que está en la élite, como él mismo ha reconocido varias veces, entrena más de 35 horas a la semana, el mismo tiempo, o incluso más, que la mayoría de los triatletas especialistas en media y larga distancia.

Después de muchos años haciendo tantos kilómetros en las tres disciplinas, ha desarrollado la resistencia necesaria para llevar a cabo esfuerzos prolongados sin perder ni un ápice de la velocidad que lo ha convertido en uno de los triatletas más temibles de todos los tiempos en distancia olímpica.

No creo que haya variado demasiado su manera de entrenar, ni en cantidad ni en calidad", afirma Cliff English, preparador de triatletas de élite. "Sabemos que la base de su entrenamiento siempre ha sido el volumen. Por tanto, creo que su transición a la distancia 70.3 es bastante sencilla y natural, similar a la de Terenzo Bozzone, otro triatleta que, cuando competía en corta, también acumulaba muchos kilómetros”.

Alistair Brownlee posee, además, unas condiciones innatas para correr en situación de fatiga a ritmos elevados, otra ventaja de mucho peso en carreras más largas. En abril de 2013, meses después de ganar el oro en los Juegos Olímpicos de Londres, corrió un 10.000 en pista en la Universidad de Stanford (EEUU). Paró el crono en 28:32 y quedó segundo. Puede que no sea una gran marca en el mundo del atletismo de élite. Sin embargo, si se compara con los 29:08 que firmó en los 10 kilómetros del último segmento de la prueba olímpica de Londres, después de una natación y una bici sin tregua, queda patente que la diferencia entre su rendimiento con y sin fatiga previa es parecido, lo que confirma su resistencia natural para soportar ritmos altos cuando el cuerpo va ya bastante castigado.  

"La velocidad sigue siendo la clave en la media distancia", asegura Chris McCormack, campeón mundial Ironman y también de distancia olímpica. "Lo hemos visto ya con Jan Frodeno y en las incursiones que ha hecho Javier Gómez Noya en los 70.3. El entrenamiento específico para distancia olímpica es totalmente compatible con el de media, por lo que son capaces de rendir a muy alto nivel en ambas".

El día después de ganar su primer título en Kona en 2015, le preguntaron a Jan Frodeno sobre el cambio más importante que había tenido que hacer en su preparación para pasar de campeón olímpico a campeón del mundo Ironman. El triatleta alemán contestó que lo único que hicieron él y su entrenador, Dan Lorang, fue cambiar lo menos posible.

Tanto Frodeno como Brownlee llevan mucho tiempo acumulando grandes volúmenes. Incrementar aún más este trabajo supondría, seguramente, aumentar el riesgo de sufrir alguna lesión y, al mismo tiempo, sacrificar ese punto de velocidad que atesoran sus piernas por las sesiones de calidad.

Para Frodeno y Lorang, los dos aspectos esenciales eran: mejorar el rendimiento y la velocidad en la bicicleta de contrarreloj; y encontrar la fórmula ideal para avituallarse en carreras de más de dos horas.

"Si algo necesita aprender Alistair es a ser más paciente en la bicicleta. No necesita ser tan agresivo como en The Championship, la carrera de Challenge en Eslovaquia de hace unas semanas. Se empeñó en demostrar que puede estar delante de grandes especialistas como Sebastian Kienle y Lionel Sanders. No le hace falta. Porque luego puede hacer la media maratón por debajo de los 70 minutos”, explica McCormack.

Así pues, no debería sorprender a nadie que Alistair Brownlee sea capaz de ganar la prueba de las Series Mundiales de Leeds tan sólo un mes después de apuntarse el Ironman 70.3 en St. George (Utah, EEUU). Y hasta que no se decida definitivamente a ir a por el Mundial Ironman de Kona, seguirá siendo uno de los principales favoritos cuando esté en la línea de salida de una carrera de las Series Mundiales.

"Creo que vamos a tener a Alistair dominando la distancia 70.3 durante una larga temporada. No creo que tenga demasiada prisa para lanzarse a por el Ironman. Además, con la inclusión en el Programa de Tokio 2020 de la prueba de Relevos Mixtos, puede ganar un par de títulos mundiales Ironman 70.3 y luego intentar el asalto a otro oro olímpico”, concluye McCormack.

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