¿Por qué debes vigilar de cerca tu CPK después del parón por el confinamiento?

En estos momentos, el consejo no es, ni mucho menos, que “cuanto más entrenes, mejor”.

Alberto Cebollada / foto: @koruptvision

¿Por qué debes vigilar de cerca tu CPK después del parón por el confinamiento?
¿Por qué debes vigilar de cerca tu CPK después del parón por el confinamiento?

Se conoce como rabdomiolisis a la destrucción del tejido muscular que ocasiona la liberación masiva en sangre de mioglobina, que es la proteína de los músculos y que en grandes cantidades puede ocasionar una grave lesión en el riñón. La gente cree que este riesgo solo existe en deportes de fuerza como el crossfit, y esto es un error, porque en la práctica del ejercicio de resistencia también hay riesgo.

El acrónimo CPK hace referencia a la enzima creatina-fosfokinasa que está presente en el músculo esquelético y en el del corazón. En una analítica se mide la cantidad de CPK en sangre para valorar un daño renal o cardiaco. Los valores normales de creatina-fosfokinasa total varían entre 10 a 120 microgramos por litro (mcg/L), valores que se puede disparar tras un ejercicio extenuante comprometiendo seriamente la salud. Las causas más frecuentes relacionadas con el deporte son: la realización de esfuerzos excesivos sin la preparación necesaria, hacer ejercicios extenuantes o de alto impacto, usar la electroestimulación sin una supervisión especializada, sufrir traumatismos, compresiones o esfuerzos mantenidos a temperaturas excesivas o no hidratarse adecuadamente.

Luego, más que vigilar la CPK en una analítica, deberíamos atender todos a una serie de síntomas como son dolores musculares y articulares elevados, debilidad, inflamación de las extremidades y orina muy oscura o rojiza. Ante esta sintomatología, lo que se debe hacer es acudir a urgencias de inmediato.

Una vez más la prevención es lo más importante a la hora de realizar ejercicio físico para no atentar contra la salud. Siempre se debe ser cauto a la hora de realizar ejercicio físico y no solo respecto a su intensidad o la cantidad de carga a vencer en deportes de fuerza. En el deporte de tipo aeróbico, se deben respetar los principios del entreno relativos al incremento progresivo de la carga. Estos no solo afectan al entrenamiento de series de mayor intensidad, sino también a los entrenos extensivos de altos volúmenes de kilometraje. Asentar una correcta base de acondicionamiento físico permite tolerar con mayores garantías tanto volúmenes e intensidades de entrenamiento mayores, pudiendo aprovechar los beneficios de este tipo de entrenos y evitar sufrir los efectos de una rabdomiolisis.

También es importante recordar que, cuando se realizan ejercicios intensos o/y largos en ambientes muy calurosos, estos requierende una aclimatación o adaptación previa a esas condiciones, y beber gran cantidad de líquidos durante y después de realizar el ejercicio. Esto permitirá hidratar correctamente el organismo ayudando al riñón a eliminar la mioglobina liberada por los músculos y diluirá la orina, cuya claridad es indicativa del estado de hidratación y de los efectos de la destrucción muscular.

La ciencia demuestra los numerosos beneficios que el ejercicio físico aeróbico tiene para la salud cardiovascular, pero también demuestra que el exceso de ejercicio puede ser lesivo a nivel cardiaco, y ahí la isoenzima CPK-2 de origen cardiaco es clave.

Está demostrado que afrontar retos extenuantes como maratones o triatlones de media o larga distancia sin la preparación física necesaria provocan daños estructurales en el corazón. Este estudio que evalúa el daño cardiaco en corredores de maratón mediante ecocardiografía y análisis de varios parámetros sanguíneos, demuestra que los niveles de Troponina T y CPK-2 (marcadores de daño cardíaco) eran menores en los deportistas con mejor capacidad aeróbica. Aquellos deportistas con más años de práctica deportiva y en especial con una mayor acumulación de kilómetros en su preparación para el maratón sufrían menos daños cardiacos. Por el contrario, los menos experimentados, con menos entrenamiento y por lo tanto con una menor capacidad aeróbica sufrieron más afectaciones en el ventrículo izquierdo, así como una mayor presencia de edema en el musculo cardiaco. Dados estos hallazgos, mi consejo no es que “cuanto más entrenes, mejor”, sino “cuanto mejor entrenes y durante más tiempo antes del reto, mejor”. Cuanto más tiempo dediques a preparar tu reto deportivo y las cargas de entrenamiento estén orientadas de manera progresiva por un profesional del entrenamiento deportivo, menor riesgo de lesión muscular y cardiaca tendrás.

Siempre se debe tener en consideración que la respuesta metabólica es variable y diferente en cada individuo, por
ello se requiere adaptar la carga, la exigencia, la duración y el descanso a cada uno de los deportistas y no hacer todos el mismo entrenamiento. Estas recomendaciones permiten no poner en peligro la salud, dejando claras las pautas para obtener los beneficios del ejercicio físico, pero también alertando de los posibles daños y efectos secundarios.

Y por último, recordar que el manual médico de la NCAA americana advierte también acerca de retomar los entrenamientos o el ejercicio inmediatamente después de un período de parón como uno de los 10 factores que pueden aumentar el riesgo de rabdomiolisis. También advierte que todo programa de acondicionamiento debe empezar poco a poco, incrementarse de forma progresiva, incluir los descansos adecuados y permitir las diferencias individuales.

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