Piramidal 'averiado'

Seguro que habréis leído que el síndrome del piramidal se denomina también pseudo-ciática y es fácil que los triatletas que leen habitualmente esta revista la hayan sufrido alguna vez.

Alberto Cebollada

Piramidal 'averiado'
Piramidal 'averiado'

Síntomas

Esas molestias constantes en el interior del glúteo, que a veces se percibe como una sensación de hormigueo, de quemazón o como si de un mordisco se tratase llegando incluso a irradiar molestias a la parte posterior del muslo, son algo bastante frecuente en atletas. Si acudimos al médico, que ya sabéis que es lo que primero que aconsejo hacer, es fácil que nos diga que se trata de un lumbago o ciática, pero a veces tanto en deportistas como en sedentarios la causa está en el músculo piramidal y no en la espalda.

Es parecida a la ciática, pero con unas pruebas negativas que la descartan como son la ausencia de parestesias, el hecho de que se conserven los reflejos, que la fuerza muscular no se ve reducida y que el que la padece esta continuamente cambiando de postura. Sobre el músculo piramidal, decirte que está muy solicitado al correr y saltar porque su acción es la de rotar externamente la pierna y abducirla (separarla), y se contrae de forma extenuante al entrenar por terrenos irregulares, duros o al soportar grandes volúmenes de entrenamiento, pero también al tener que mantener durante horas las mismas posiciones como ocurre al conducir.

El problema está que cuando sus fibras se inflaman o sufren un acortamiento puede comprimir las terminaciones nerviosas que transcurren próximas a él, causando ese dolor característico en la nalga. Y es precisamente esa compresión la que puede afectar a la parte posterior del muslo y crear confusión en su diagnóstico.

Este acortamiento puede llegar a dar la sensación de tener una pierna más corta que la otra e imposibilita cruzarlas entre sí. Las causas de su acortamiento e inflamación son muchas, además de la sobrecarga por exceso de entrenamiento. Os vuelvo a recordar lo frecuentemente que atentamos los triatletas contra los principios del entrenamiento. Pero también al no realizar los suficientes estiramientos, pasar muchas horas sentado, no controlar la pronación del pie o el haber realizado un movimiento brusco de frenado al sufrir un resbalón.

Tratamiento

Ante esta variada casuística y dada la recidiva de las molestias, el tratamiento dependerá de cuál sea la causa que las origina. Esto es, a veces una correcta elección de las zapatillas, acortar la zancada o evitar terrenos duros tienen efectos inmediatos. Como prevención y tratamiento debes introducir estiramientos diarios del piramidal y glúteos, así como el truco de auto masajear colocando la zona glútea sobre una pelota de tenis o sobre el ‘foam roller’, pero, ¡cuidado, sólo en la zona superior y lateral de la nalga! Esto ayudará a descargar la tensión muscular acumulada. Realizar un estudio podológico para valorar tu pisada y analizar la técnica de carrera y, si es el caso, recurrir a unas plantillas a medida, o usar el calzado adecuado a tus características biomecánicas, es algo fundamental.

También aplicar la higiene postural en todas las actividades diarias, estirar y cambiar de postura con frecuencia, movilizar la cadera para evitar sobrecargarla y dormir de lado con una almohada entre las rodillas son consejos y prácticas recomendables que harán que te recuperes rápidamente.