Hemos tenido la suerte de poder probar por anticipado el Polar Street X y os diré que no es el típico Polar… quizá eso es justo lo interesante. Durante años, elegir un reloj deportivo era fácil. O querías rendimiento puro… o querías algo más estético para el día a día. Polar ha decidido romper esa dicotomía, porque en muchos casos ese equilibrio ya no existe.
Hoy entrenamos en la ciudad, mezclamos gimnasio con running, salimos a horas raras y, sobre todo, no desconectamos el deporte de la vida diaria. Y ahí es donde empieza a tener sentido el nuevo Polar Street X
Un reloj que no busca ser el más avanzado del catálogo. Ni falta que le hace
Me atrevo a afirmar que con este nuevo reloj, Polar sale de su zona de confort (y ya tocaba). Polar lleva décadas construyendo su reputación sobre algo muy concreto: la precisión. Datos fiables, métricas bien interpretadas y una base científica difícil de discutir. A ninguno de los que empezamos a hacer deporte por la calle, que la gente nos miraba un poco como bichos raros (hace muuuchas décadas de aquello), se nos escapa la fuerza, la reputación, las horas de investigación que había detrás de cada Polar, y por eso lucíamos con orgullo primero unos dispositivos horrendos como el Sport Tester PE 2000 que compré en 1982, que había casi que ser ingeniero para manejarlo y no tenía GPS (ni ningún reloj del mercado en aquellos tiempos), y luego más adelante sus superventas M400, V800 y otros relojes que marcaron toda una época.
Polar inventó el GPS de muñeca, literalmente, y esa herencia supone una ventaja y a la vez un lastre para seguir estando a la altura de ese CV del que absolutamente ninguna otra marca puede presumir. La historia no se puede rehacer
Dicho todo este rollo, el mercado ha cambiado más rápido que muchas marcas y ahora el crecimiento no está en el atleta de resistencia puro, sino en ese usuario híbrido que entrena… pero también vive con el reloj puesto. El Street X es, claramente, una respuesta a eso. Y probablemente la más lógica que podía hacer Polar.
No es el típico reloj que te pones solo para entrenar
Lo primero que sorprende no es lo que mide, que es mucho, sino cómo se integra. El Street X no parece un reloj técnico. Y eso, lejos de restarle, a mi entender, le suma. Porque la mayoría de usuarios no queremos cambiar de reloj al salir a correr; queremos uno que funcione siempre y que podamos llevar en la oficina, en el gimnasio o bajando a rodar por la ciudad. Aquí Polar ha afinado bien el tiro: diseño urbano (no le vamos a negar una inspiración Casio G-Shock, pero menos bestia), construcción robusta (cuenta con certificación militar MIL-STD-810H) y un punto de personalidad que no suele ser habitual en la marca.
La función más rara… que acaba teniendo sentido
La linterna integrada es el mejor ejemplo. No la han inventado en Polar, ni mucho menos, pero es la primera vez que se atreven a integrarla de verdad, no como el brillo extra de pantalla que tienen otros dispositivos, sino como un potente LED frontal independiente. Sobre el papel suena un poco a capricho. En uso real, no tanto, de hecho, os voy a confesar que me he vuelto un poco adicto a esa lucecita que tiene su propio botón de acceso directo y que me sirve para no molestar en casa por la noche, para abrir el coche por la mañana cuando no ha amanecido o para correr cuando me toca pasar una calle oscura y quiero que me vean los coches. Mola, sí, y mucho.
Correr de noche, moverte por zonas poco iluminadas o simplemente tener un extra de visibilidad en el día a día acaba dándole más sentido del que parece. No es una función decisiva. Pero sí una de esas pequeñas cosas que explican bien el enfoque del reloj: pensado para usarse fuera del entrenamiento puro.
Donde Polar sigue siendo Polar
Eso sí, hay una línea que no cruza, es la de la precisión y eso nos encanta. El sensor de pulsaciones responde muy bien, el GPS es estable incluso en entorno urbano, que suele ser el peor escenario, aunque no es de doble frecuencia, pero probablemente por la buena ubicación de su antena o su calidad es sorprendentemente preciso.
El ecosistema de las potentes métricas de la casa finlandesa sigue ahí, con su emblemática tecnología óptica Precision Prime™, su precisa brújula, su altímetro barométrico, su termómetro y el acelerómetro integrado
Carga de entrenamiento cardiovascular con informe diario, incluyendo Training Load Pro, recuperación a tu medida con Nightly Recharge™, sueño con un detalle inusitado con sus funciones Sleep Plus Stages™ y SleepWise, recarga de tu SNA (sistema nervioso autónomo), HRV o variabilidad de la frecuencia cardiaca (donde fueron siempre pioneros), frecuencia respiratoria al dormir, vitalidad después de dormir, temperatura nocturna de la piel. análisis de actividad en detalle, análisis de tu frecuencia cardiaca todo el día, planes de entrenamiento personalizados con ejercicios que incluyen animaciones en pantalla…
No busca competir con los modelos más avanzados de su propia marca, que te permiten por ejemplo hacerte un electrocardiograma, pero tampoco se queda nada corto. Es un equilibrio bastante bien medido.
Menos épica… y más uso real
El Street X no es un reloj de aventura extrema. No es el que te llevarías a un ultra en montaña. Y probablemente eso sea una buena noticia, salvo que seas un ultrarunner. Está pensado para algo mucho más habitual: salir a entrenar sin complicarte. Sin menús infinitos, sin exceso de datos, sin tener que planificar cada sesión como si fuera una competición.
Te lo pones, sales y listo, y esto en un mercado que a veces peca de sobreingeniería, se agradece. Tengo muchos amigos a los que tengo que explicarles las funciones de sus relojes porque ni saben que las tienen ni las van a usar jamás. Hecho real y constatado. A mí, que me gusta trastear con los relojitos, les pregunto siempre que por qué no han elegido algo más sencillo. Pasa en la vida con muchas más cosas... coches SUV que nunca van a pisar ni una pista de tierra, televisores con 1000 canales de los que vas a ver 4 nada más, y podríamos poner muchos ejemplos más, sabéis de qué va la cosa, tener más, "por si acaso".
La batería: la ventaja silenciosa
Hay cosas que no hacen ruido, pero marcan la experiencia. La batería es una de ellas y esa sí que es una característica, a mi entender, esencial. No tener que pensar constantemente en cargar el reloj cambia mucho la relación con el dispositivo. Y aquí Polar sigue jugando con ventaja frente a muchos modelos más “smart”. Ahí va el dato: En modo de máximo rendimiento, GPS a tope de precisión y pulsaciones cada segundo, "Performance Training Mode", que dicen en Polar, nos da 43 h... Igual el tío del ultra que mencionamos antes se lo piensa dos veces. En modo "Eco Training" nos vamos a unas brutales, estás leyendo bien... 170 horas. Y si te vale con el modo smartwatch, pues te puedes pasar 10 días alejado de un enchufe.
¿Para quién es el Street X?
El verdadero objetivo de este nuevo Polar es el usuario que está creciendo como deportista, quizá el Street X no esté pensado para el usuario clásico de Polar, está pensado para el que viene, para gente que entrena, pero no se define por ello. Que quiere mejorar, pero sin obsesionarse. Que busca datos fiables, pero también comodidad y diseño. Es un perfil más amplio, más joven, más urbano; curiosamente, el que está haciendo crecer el mercado.
Y Polar, con este reloj, ha decidido ir a por él. El Polar Street X no es el reloj más completo de la marca, pero probablemente sí es uno de los más oportunos en un momento dulce en el que todos queremos cuidarnos, queremos datos y queremos un dispositivo amigo fiable que nos los dé sin ser el protagonista de nuestra vida.
Lo hemos probado solo unos días y nos ha dado muy buenas sensaciones, nos está gustando, seguiremos usándolo y dando nuestras impresiones más adelante, que el tiempo a veces cambia la percepción y pueden aparecer "cositas" que ahora no habíamos visto
Ah, datos importantes, que esta vez los he dejado para el final: su peso es de 48 gramos, tiene una pantalla táctil AMOLED recubierta con Gorilla Glass 3, con unos colores brillantes, que mide 1.28 pulgadas, apta para chicos, chicas, muñecas grandes y pequeñas; sobrevive sin inmutarse entre -20 y +50°C (aguanta más que tú) y su precio recomendado son 249 €.
OK
- Diseño que realmente apetece llevar
- Precisión sin complicaciones
- Batería potente
- Resistencia de grado militar
- La linterna (más útil de lo que parece)
KO
- Navegación con indicaciones de ruta giro a giro pero sin mapas
- No es el Polar más completo
- Se queda a medio camino si buscas algo muy técnico
Más información en www.polar.com/es/street-x



