Ultraman: La vida en tres días y una filosofía para siempre

Entrevistamos a Chamba Castilla Arroyo: en 2024 fue campeón del mundo de ULTRAMAN en Hawaii y en 2025 ha sido subcampeón.

Chamba Castilla Arroyo

Entrevistamos a Chamba Castilla Arroyo.
Entrevistamos a Chamba Castilla Arroyo.

Cuando hablamos de Ultraman, no hablamos solo de deporte. Hablamos de una forma de entender la vida, de una filosofía que transforma cada kilómetro en una lección de superación. Tres días, tres disciplinas y un reto que va mucho más allá de lo físico:

  • Día 1: 10 km de natación en aguas abiertas y 145 km en bicicleta.
  • Día 2: 276 km de ciclismo.
  • Día 3: Una doble maratón, 84,4 km corriendo.

No es solo resistencia: es estrategia, mentalidad y pasión. Cada jornada te enseña que los límites solo existen en la mente.

¿Quién es Chamba y por qué ama tanto el Ultraman?

Soy un apasionado de la vida. El Ultraman me ha enseñado que la vida es más grande y más bonita cuando luchamos cada día por disfrutarla. Esta filosofía la descubrí gracias a mi amigo Miki Roqué, quien me inspiró profundamente. Él me hizo entender que cada día es un regalo y que debemos pelear por él.

Desde entonces, no me canso de decirlo: estoy agradecido porque esta disciplina me ha mostrado que la verdadera victoria está en levantarse cada mañana con ganas de seguir adelante

1 (2)

¿Cómo llegué al Ultraman?

Curiosamente, llegué al Ultraman de forma involuntaria. Todo comenzó como un gesto para motivar a alguien muy especial: Miki Roqué. Cuando le diagnosticaron cáncer, le prometí que el ser humano no tiene límites y que podía superar cualquier reto. Para demostrarlo, me propuse completar esta prueba extrema.
Así empezó mi historia con el Ultraman, como una manera de inspirar a alguien que luchaba por algo mucho más importante: vivir un día más. Con el tiempo, entendí que esta competición se parece mucho a la vida: cada jornada trae adversidades, pero no puedes detenerte; tienes que seguir hasta alcanzar tu objetivo soñado.

Por eso, para mí, el Ultraman es mucho más que deporte: es una forma de entender la vida

¿El IRONMAN se queda corto?

Decir que el Ironman se queda corto sería injusto. Es una prueba muy exigente que se completa en un solo día, con más de 9 horas de competición al máximo nivel. Sin embargo, para mí, el Ultraman tiene algo especial.
El Ironman es intensidad pura en una jornada, pero el Ultraman es una experiencia prolongada: tres días encadenados donde no solo debes darlo todo, sino también saber recuperarte para afrontar el segundo y el tercero. Son pruebas muy diferentes, y aunque disfruto ambas, creo que nada se compara con lo que significa un Ultraman.

2 (1)

El Mundial de Hawaii 2025: ¿Está subiendo el nivel?

La edición del Mundial de Ultraman en Hawaii 2025 ha sido simplemente increíble. No se trata solo de seguir compitiendo al máximo nivel, sino de mantenerse entre los mejores, algo que parece fácil decir, pero que es tremendamente difícil lograr. Cada año, los rivales aprietan más y el nivel sube de forma impresionante.
El año pasado fui campeón del mundo con un tiempo de 25 horas, y este año, con 23:31 horas, he sido subcampeón. Esa mejora refleja dos cosas: que la disciplina es cada vez más competitiva y que en la vida siempre hay margen para mejorar.

Aunque parezca que son pruebas de muchas horas, cada segundo cuenta. Y mientras más nos aprietan, más nos esforzamos y más mejoramos

¿Cuántos momentos malos se pasan en una prueba de tres días?

En una prueba de tres días, donde este año invertimos más de 23 horas y media dándolo todo, puedo asegurarlo: los momentos malos existen. Pero hay algo fundamental que he aprendido: los momentos malos no deben cruzarse con pensamientos negativos.
Durante el Ultraman, te caes muchas veces, física y mentalmente, y tienes que levantarte otras tantas. Si permites que los pensamientos negativos se sumen a las dificultades, avanzar se vuelve casi imposible.

Mantener la mente positiva es la clave para superar cualquier obstáculo y seguir adelante con garantías

¿Cómo se superan esos momentos para seguir adelante y llegar al final?

Los momentos difíciles se superan con pensamientos positivos. Claro que, como cualquier persona, a veces aparecen ideas negativas, pero la clave está en sacarlas rápido y reemplazarlas por recuerdos y emociones que nos llenen de vida.

Me considero un privilegiado porque me rodeo de personas que me inspiran, como Carolina Marín, que está saliendo de una de las lesiones más duras de su carrera. Compartir momentos con ella me hace sentir fuerte, y esa fuerza la llevo conmigo en cada prueba. Cuando corro 84 km durante más de 6 horas, no pienso en entrenamientos fallidos ni lesiones pasadas. Pienso en lo bonito: en mis hijos, en las personas que ya no están pero me dejaron tanto, en los momentos que me hicieron feliz. Esa es mi estrategia para superar los malos momentos y llegar al final.

3

El Ultraman como filosofía de vida...

Para mí, el Ultraman es mucho más que una competición: es una filosofía de vida. No solo me hace luchar por ser mejor deportista, sino por ser mejor padre, mejor hijo, mejor marido, mejor amigo… en definitiva, mejor persona. Mi madre siempre me decía que lo importante no era lo que estudiara o el trabajo que tuviera, sino ser buena persona. Y esta disciplina me ha dado eso.

Cada vez que cruzo una meta, no pienso solo en el título. Para mí, no se trata de tocar el cielo con un campeonato, sino de disfrutar el camino. Incluso he aprendido a disfrutar del dolor, porque forma parte de esta experiencia.

Mientras tenga fuerza en las piernas y en la mente, seguiré en esta disciplina que me ha enseñado tanto

4

¿Cómo es un día duro de entrenamiento y qué come ‘Chamba’?

Para mí, no existen días duros: es un privilegio levantarme cada mañana, aunque las piernas duelan, y poder entrenar para un Mundial de Ultraman. En mi preparación, acumulo entre 32 y 35 horas semanales, que se suman a mi trabajo, porque en España no se puede vivir de esta disciplina. Siempre digo que trabajo para competir y compito para vivir, esa es mi filosofía.

Un día típico comienza a las 6:00 de la mañana con el primer entrenamiento: natación, gimnasio o trabajo funcional. Después, cumplo con mi jornada laboral, y al mediodía aprovecho las horas de sol para el entrenamiento más largo, normalmente ciclismo. Por la noche, si toca correr de nuevo, corro; si toca trabajo preventivo, lo hago.

5

¿Y la alimentación?

Fundamental. Durante el día recurro a comidas ligeras, papillas, productos diseñados para deportistas y mucha hidratación. Solo hago una comida grande al final de la jornada. Comer bien, hidratarse y descansar son tan importantes como el propio entrenamiento.

¿Cuántas horas hay que entrenar para ser campeón del mundo?

Entrenar para ser campeón del mundo no se resume en una cifra fija, sino en un proceso que comienza justo después de terminar una prueba. Cuando finalizo un Ultraman, enlazo la preparación para el siguiente, empezando con una fase de recuperación muy exhaustiva junto a mi entrenador Carles Tour, con quien trabajo desde 2011.

En esa etapa inicial, entreno unas 10 horas semanales, porque creo firmemente que se recupera igual que se entrena: no sentado en un sofá, sino moviéndose. Después llega la pretemporada, donde subimos a 20-22 horas semanales, hasta alcanzar el pico máximo de preparación: 32-35 horas semanales. Es un volumen enorme, pero para mí es un lujo, incluso cuando duele todo el cuerpo.

Siempre me enseñaron que lo que hagas, lo hagas porque lo amas, y yo amo esta disciplina y el día a día

6

¿Qué hace ‘Chamba’ cuando no está entrenando?

Cuando no estoy entrenando, estoy trabajando… o cuidando cada detalle que forma parte del llamado entrenamiento invisible: sesiones de fisioterapia, prevención de lesiones y recuperación activa. Para mí, esto es tan importante como las horas sobre la bici o en el agua.

Pero cuando no estoy en eso, el tiempo que me queda lo dedico a lo más importante: mi familia. Mi mujer y mis hijos son mi motor, y aunque esta disciplina es mi pasión, sé que para ellos también implica sacrificio. Por eso, cada minuto libre lo paso con ellos.

No tengo mucho tiempo para amigos, y los pocos que están son los que respetan mi forma de vida y comparten momentos que realmente suman

¿Qué le dirías a un amigo para convencerle de hacer un Ultraman?

Sinceramente, no intentaría convencer a nadie. El Ultraman es una prueba que hay que amar profundamente. Si alguien quiere hacerlo, le diría que, si realmente lo ama, será una de las experiencias más bonitas de su vida. Pero tiene que sentirlo de verdad. Yo nunca le diría a nadie que entrene como yo; solo pido respeto por mi forma de vivirlo.

¿Cuántas veces te han dicho que estás un poco loco?

Muchísimas. Aunque hoy el Ultraman empieza a sonar más en España, al principio era algo desconocido. Recuerdo cuando estaba en el Real Betis Balompié, incluso su presidente, Manuel Ruiz de Lopera, me decía que estaba loco.
Yo siempre respondo lo mismo: soy un loco muy cuerdo. Para hacer una prueba como esta hay que estar muy loco, pero también muy cuerdo.

No se trata solo de ponerse unas zapatillas y correr, o coger una bici y pedalear. Detrás hay un trabajo enorme y un equipo increíble: mi entrenador, mis fisios, mi psicólogo, mis médicos.

Todo esto demuestra que no soy un loco sin rumbo: soy alguien que lucha por lo que ama, con cabeza y con corazón

7

¿Te has preguntado alguna vez “qué hago yo aquí”?

Sí, muchas veces. Desde mis primeras Copas del Mundo, esa famosa pregunta aparecía y me hacía dudar, porque el final está muy lejos y el dolor empieza muy pronto. Pero mi mente pronto le da la vuelta: estoy aquí porque amo esto, porque me aporta algo que ninguna otra modalidad me ha dado.

Cada vez que aparece esa pregunta, tengo una respuesta clara: estoy aquí para amar la vida y hacer lo que me apasiona

¿Qué le respondes y cómo cierras este capítulo?

Este Campeonato del Mundo ha sido especial, como lo es cada prueba, pero Hawaii tiene algo mágico. Mi mayor reto ahora no es físico, sino económico: conseguir financiación para seguir compitiendo. Ya tengo planificado el 2026: primero, la Copa del Mundo de México, la única que me falta para completar todas las Copas del Mundo en la historia del Ultraman. Y, si todo sale bien, volver a Hawaii un mes después. Ese objetivo me motiva, me alimenta y me hace levantarme cada día con la misma pasión e ilusión.

Cada vez que me pregunto “¿qué hago yo aquí?”, la respuesta es clara: hacer lo que me da vida y me apasiona

Conclusión

El Ultraman no es solo una prueba deportiva: es una filosofía que enseña a luchar, a no rendirse y a disfrutar del camino, incluso del dolor. Porque al final...

...la mayor victoria no está en el podio, sino en la actitud con la que enfrentamos la vida