La Tri-Armada, sin prisa en su desescalada desde la cinta y el rodillo

Los ocho mejores triatletas españoles, según el ranking olímpico, compartieron sus inquietudes y coincidieron en la cautelosa manera en que iniciaron la desescalada.

La Tri-Armada, sin prisa en su desescalada desde la cinta y el rodillo.
La Tri-Armada, sin prisa en su desescalada desde la cinta y el rodillo.

"Durante los primeros kilómetros en bicicleta, me sentí raro", confesó Javier Gómez Noya sobre su primera salida una vez levantadas las medidas más restrictivas del confinamiento. Ni siquiera el triatleta ferrolano, campeón del mundo sobre distancia olímpica en cinco ocasiones, ha sido capaz de esquivar las singulares sensaciones de la vuelta a la carretera. Tan extraño se sentía sobre el asfalto después de dos meses atado a un rodillo que tuvo que pararse para comprobar que no había pinchado una rueda.

El caso de Antonio Serrat es también llamativo. El joven vigués se mareó en su primera carrera a pie y se sintió torpe en el agua. "En Galicia estamos en la fase 1 de la desescalada y he empezado a nadar en la piscina del Centro de Tecnificación de Pontevedra. Por mucho que hayas hecho trabajo de gomas o de gimnasio, los primeros días las sensaciones son raras. Algo se ha perdido", apuntó durante la mesa redonda organizada este viernes por la Federación Española de Triatlón (FETRI).

Los ocho mejores triatletas españoles, según el ranking olímpico, compartieron sus inquietudes y coincidieron en la cautelosa manera en que iniciaron la desescalada.

"Como deportistas de alto nivel tenemos la posibilidad de entrenar a cualquier hora", convino Mario Mola, "pero yo prefiero entrenar en interior cuando puedo, por intentar minimizar las salidas". "Ha habido gente que ha tomado el camino de machacarse; otros, como yo, hemos optado por entrenar con más calma", aseguró.

Para el balear lo primordial es mantener el estado de forma mientras aguarda la confección del nuevo calendario de competición. El deseo de la Federación Española de Triatlón es salvaguardar el Campeonato de España de distancia olímpica y esprint y sumar algunas pruebas nacionales para que los triatletas que lo deseen puedan rodarse. En el horizonte internacional, por su parte, aparece el 5 de septiembre como fecha de celebración de las pruebas del Mundial en la localidad alemana de Hamburgo.

"Probablemente, al principio notaremos incluso la falta de costumbre de viajar", señaló Fernando Alarza. El talaverano afirmó que su cuerpo se ha acomodado "a viajar poco" y teme las consecuencias. "Será más sencillo caer enfermo por los aires acondicionados o por la temperatura del agua en los sitios en los que competimos. El cuerpo se ha relajado y costará arrancar otra vez", advirtió.

Al igual que Mario Mola, él también evita salir a la calle y, sobre todo, coincidir con los grupos de mayor riesgo frente al coronavirus. Quedarse en casa tiene, además, otro incentivo para él. Le permite disfrutar de su hija. "Estos meses no los iba a pasar en casa. Sin embargo, con este confinamiento no me he perdido ni sus primeras palabras, ni sus primeros pasos", celebró.

Anna Godoy tampoco tiene prisa por volver a entrenar muchas horas. "Que pueda haber carreras en septiembre será bueno para entrenar con motivación y, de hecho, tengo previsto estar en alguna carrera. Pero de momento estoy yendo a entrenar a las horas a las que va todo el mundo. Vivo en el centro de Barcelona y, sobre todo cuando salgo con la bici, no me gusta que me digan cosas. La carrera a pie la suelo dejar para el mediodía y voy a nadar al mar en las horas a las que está permitido", puntualizó.

"Esta situación nos ha puesto a todos el reto de adaptarnos a las distintas circunstancias", asumió Miriam Casillas.

Así le ocurre a Sara Pérez Sala. Todavía no ha tocado el agua. "En Madrid no tengo dónde nadar. En los pantanos está prohibido hasta que no pasemos a la fase 1 y lo que podamos hacer fuera del agua tampoco nos va a aportar. Así que estoy intentando descansar, reírme mucho, hacer el tonto en casa y tomarme la vida con humor", sentenció.

Con ese ánimo continúan el proceso de desescalada y la cuenta atrás hacia los Juegos Olímpicos. Tokio espera los éxitos del equipo español. Y es que a la candidatura de Javier Gómez Noya, Mario Mola y Fernando Alarza suma también la ilusión del relevo mixto. "Las opciones de medalla y diploma son muy grandes", recalcó Carolina Routier.