'Super Sam' hace historia: el primer triatleta con autismo que completa un IRONMAN

Sam Holness se convirtió en Frankfurt el pasado fin de semana en el primer triatleta BAME con autismo en terminar un IRONMAN.

Foto: Marcel Hilger

'Super Sam' hace historia.
'Super Sam' hace historia.

Sam Holness tiene 29 años... tiene autismo... y es triatleta...

A través del deporte, ha podido no solo "desarrollar su confianza y autoestima, sino también mejorar sus habilidades sociales". Empezó a hacer triatlón para demostrar que tener autismo no es un inconveniente para ello. Más bien, al revés: puede resultar una ventaja. Su lema lo dice todo: "El autismo es mi súper poder". Y su apodo, también: 'Super Sam'.

Con su ejemplo de superación, quiere motivar a otras personas neurodiversas, con capacidades diferentes o BAME (Black, Asian and Minority Ethnic: se usa en el Reino Unido para referirse a los miembros de las comunidades no blancas), para que se animen a practicar el triatlón.

Y su gran reto es competir en el Campeonato del Mundo IRONMAN de Hawaii en este 2022  y convertirse, así, en el primer triatleta BAME con autismo en completar esta mítica prueba.

"Después de ser diagnosticado con autismo a los cuatro años, los psicólogos aconsejaron a mis padres que establecieran expectativas de vida bajas para mí. Tuve la suerte de que mis padres desafiaron esta opinión y nunca se dieron por vencidos conmigo. Ahora sé de dónde heredé mi perseverancia y mi filosofía de vida de luchar siempre por sobrevivir y no morir", explica 'Super Sam', quien, para seguir haciendo historia, el pasado domingo completó el IRONMAN de Frankfurt (Alemania), el Campeonato de Europa de la franquicia.

Lo hizo en 12:29:00. Cubrió el segmento de natación en 1:04:20. A pesar de sufrir problemas gástricos e intestinales, pudo con el exigente sector de bici (6:15:44), con un desnivel de 1.934 metros. Y corrió finalmente el maratón en 4:54:22.

“Este es el mejor día de mi vida; ¡Ahora soy un hombre IRONMAN! Iron Sam: suena bien. Nunca dejaré de hacer esto. Fue una carrera realmente dura, con mucho calor, pero seguí adelante a pesar de que me dolía mucho”, explicaba después de la prueba el triatleta británico, afincado en Londres, que ya piensa en Kona, después de competir en 2021 en el Mundial IRONMAN 70.3 que se disputó en St. George (Utah, EE.UU.).

"El deporte se ha convertido en la plataforma para desarrollar mi confianza, autoestima y mejorar mis habilidades sociales. Aprendí a patinar sobre hielo y soy cinturón marrón en Judo. Luego, me apunté a un club de atletismo. Hice carreras de 10 km y medias maratones. Mi primer duatlón fue en 2015. Pero necesitaba algo más. Mis padres me sugirieron que probara el triatlón. El resto es historia".

"Competí en mi primer triatlón en 2016. Y en 2019 ya terminé mi primera carrera IRONMAN 70.3. Convertirme en triatleta es la mejor decisión que he tomado: como, respiro y duermo pensando en el triatlón. Es mi trabajo a tiempo completo y mi pasión. Mi objetivo: ser lo mejor que pueda, ganar medallas y motivar a otros atletas con discapacidad para que también se conviertan en triatletas", asegura Sam.

"Ser autista me ha ayudado con mi entrenamiento y en la competición. Entreno seis días a la semana durante aproximadamente tres horas cada día, con un día de recuperación, y sigo un plan diseñado por mi padre, incluida la nutrición. Ser autista me permite seguir tareas repetitivas complejas, uno de los rasgos clave necesarios para convertirse en un triatleta de élite. También creo que mi autismo es la razón por la que puedo concentrarme por largos períodos y por qué los IRONMAN son perfectos para mí. El autismo es mi súper poder ocultoPor eso mi apodo es Super Sam", afirma Holness, que concibe el triatlón como si fuera PRO.

"Empleo mucho tiempo para prepararme cuidadosamente para las carreras y asegurarme de que puedo competir en igualdad de condiciones con mis pares neurotípicos (neurológicamente típico: neologismo ampliamente utilizado en la comunidad autista como etiqueta para las personas sin trastornos del espectro autista). Estudio el recorrido del segmento de ciclismo, veo videos de las pruebas anteriores y entreno en los circuitos de carrera a pie y de natación unos días antes del evento. El día de la competición me parezco a cualquier otro triatleta neurotípico porque mi discapacidad es invisible y mi preparación me permite permanecer relajado y concentrado", relata 'Súper Sam', que ya forma parte de la historia del triatlón y que escribirá otra página memorable el próximo mes de octubre en Kona.

Nuestros destacados