El noruego Blummenfelt, nuevo campeón olímpico de triatlón

El mejor español fue el mallorquín Mola, triple campeón del mundo, que fue décimo.

El noruego Blummenfelt, nuevo campeón olímpico de triatlón.
El noruego Blummenfelt, nuevo campeón olímpico de triatlón.

El noruego Kristian Blummenfelt festejó el día más importante de su carrera deportiva al proclamarse este lunes campeón olímpico de triatlón en los Juegos de Tokio 2020, al anotarse la durísima prueba del circuito del Parque Marino de Odaiba, en la que el mejor español fue el mallorquín Mario Mola, que concluyó décimo.

Blummenfelt, de 27 años, cubrió el recorrido, de 1.500 metros a nado, cuarenta kilómetros en bicicleta y diez más de carrera a pie, en una hora, 45 minutos y cuatro segundos; y ganó la dura prueba, marcada por el gran calor y la elevada humedad -y que para evitar mayores dificultades arrancó a las seis y media de la mañana-; por delante del británico Alex Yee, segundo, a once segundos; y del neocelandés Hayden Wilde, que entró a veinte segundos y fue bronce.

Noruega, habitual 'arrasadora' de medalleros en Juegos Olímpicos de invierno, jamás se hubiese imaginado, hace apenas unos años, que uno de sus deportistas ganase un oro en triatlón en los de verano.

Sin embargo, el triunfo de Blummenfelt no fue una total sorpresa, como tampoco lo fueron del todo el segundo y el tercer puesto, en una prueba sobre la que no pocos, incluidos el triple campeón mundial Mola, que así lo había manifestado a Efe durante la previa, auguraban iba a ser "muy abierta".

El 'toro' nórdico ya sabía lo que era ganar este año en Japón, donde en mayo se había anotado, en Yokohama, la primera prueba del mundial. Yee, de 23 años, llevaba un par de ellos anunciando que era algo más que un volador en el 'diez mil' final; y -ganador en Leeds (Inglaterra)- demostró que no lidera el Mundial por casualidad. Y a Wilde se le había visto muy poco en Europa, porque la mayoría de los triatletas oceánicos apenas pudieron viajar después de que estallara la pandemia del covid-19. Pero sobre su talento ya había advertido el único quíntuple campeón del mundo de la historia, el español Javi Gómez Noya, que acabó vigésimo quinto una carrera en la que su compatriota Fernando Alarza fue duodécimo.

Blummenfelt, a quien no es poco habitual ver entrenar en España -en Fuerteventura (Islas Canarias) o, sobre todo, en Sierra Nevada (Granada)-, sucedió en el historial al inglés Alistair Brownlee, único doble campeón olímpico; que en los Juegos de Rio 2016 revalidó el título que había ganado cuatro años antes en Londres y que no compitió en Tokio.

Su hermano menor, Jonathan, bronce en la capital británica -donde Noya fue plata- y con el que firmó el histórico 'doblete' en Brasil, acabó quinto en la capital japonesa, por detrás del belga Marten van Riel. Y Noruega también festejó el diploma de Gustav Iden, octavo.

Mola y Alarza -bronce mundial en 2016 y plata europea en 2018- eligieron, tras el sorteo, salir desde el lado derecho del pontón (según se mira al agua); la zona del galo Vincent Luis -oro mundial los pasados dos años, decimotercero este lunes- y del australiano Jacob Birtwhistle, principal baza de Australia (único país con pleno absoluto, con tres chicas y tres chicos) y que no pasó del 16.

Gómez Noya optó por el margen izquierdo -muy cerca de Brownlee y del surafricano Henri Schoeman, bronce en la anterior cita olímpica y que esta vez no acabó- en una prueba que comenzó tras una salida en falso, la que llevó al agua a gran parte de los que salían por la derecha; entre ellos Mola, Alarza y el flamante campeón olímpico.

Vincent Luis fue el primero en emanar de las cálidas (29 grados centígrados) y polémicas aguas -su salubridad fue puesta en entredicho- de la bahía de la capital japonesa, de las que los tres hispanos salieron juntos, a cuarenta segundos; en una prueba en la que, para sus intereses "todo fue al revés, desde el principio", según explicó a Efe Iñaki Arenal, seleccionador español.

En la bici -ocho vueltas a un circuito de cinco kilómetros- Luis encabezó un grupo de nueve en el que también pedaleaban Brownlee y Van Riel; seguido por el pelotón principal, que encabezaba Blummenfelt -a 16 segundos, tras la primera vuelta-, con los tres españoles en el tercer grupo, a diez del anterior.

Tras el quinto giro, en el que se dejó ver por delante del resto el luxemburgués Stefan Zachaus, los tres conjuntos se reagruparon en uno de 38 unidades. Y durante un rato, España -que desde el arranque del siglo logró numerosos e importantes éxitos internacionales en triatlón- soñó de nuevo con la gloria. Pero, con el calor creciendo y con una humedad del 70 por ciento, el desgaste ya era inmenso.

El suizo Andreas Salvisberg demarró en la séptima vuelta, llegó a tener 21 segundos de ventaja y entró trastabillado a la segunda transición con 14 segundos, antes de acabar vigésimo segundo.

Yee y Blummenfelt mostraron pronto sus intenciones. Y tras la primera de las cuatro vueltas a pie los españoles iban a veinte segundos, antes de evidenciar que las posibilidades de éxito se esfumaban poco después del primer 'cinco mil'. Cuando se comenzó a vislumbrar que a lo máximo que se podría aspirar era al diploma.

Mola, décimo, se quedó a dos puestos del trofeo menor; y acabó a un minuto y dos segundos de Blummenfelt; Alarza fue duodécimo, a 1:20. Y Gómez Noya -cuádruple campeón de Europa, cuarto en los Juegos de Pekín 2008 y al que una lesión apartó de la lucha por el oro en los de Rio-, sin duda uno de los más grandes de la historia del deporte español, cerró, a los 38 años, la que pudo haber sido su última participación olímpica con un vigésimo quinto. A 2:42.

El sexteto bueno -en el que iban Yee, Brownlee, Blummenfelt, Van Riel, Wilde y el estadounidense Kevin McDowell, sexto al final- se configuró en la tercera vuelta. El trío del podio quedó definido poco después y Van Riel, Brownlee y McDowell se jugaron los puestos del cuarto al sexto -en ese orden- prácticamente en la recta final.

Blummenfelt demarró a falta de poco menos de dos kilómetros, con tiempo de celebrar sin problemas en los últimos metros, antes de caer exhausto en la zona de meta. Yee y Wilde acabaron casi tan contentos como él. Pero nadie pudo con el bravo triatleta nórdico y en el Parque marítimo de Odaiba acabó sonando el himno de Noruega.
 

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