"No habría conseguido un contrato sin doparme"

“En el ciclismo hay un 90 por ciento de dopaje", asegura el abogado de Stefan Denifl.

"No habría conseguido un contrato sin doparme"
"No habría conseguido un contrato sin doparme"

Stefan Denifl está siendo juzgado en el tribunal regional de Innsbruck, Austria. Se le acusa de fraude deportivo grave por engañar a patrocinadores y organizadores entre 2014 y 2018. Se retiró en diciembre de 2018, aunque oficialmente está cumpliendo una sanción de cuatro años que le impuso la UCI (Unión Ciclista Internacional) por su implicación en la Operación Aderlass, que destapó una importante red de dopaje sanguíneo en Alemania y Austria. Tuvo su origen en el esquí de fondo, pero terminó salpicando al ciclismo y al triatlón.

Denifl, de 32 años, ex corredor de Aqua Blue Sport y IAM Cycling, ganador de una etapa de la Vuelta a España en 2018, admite haberse dopado durante cinco años, pero niega el fraude. "No soy un criminal. No habría obtenido un contrato sin doparme. Ya no quería competir, quería estar con mi hijo, finalmente quería tener una vida", ha explicado ante el tribunal, según el medio Tirol.orf.at.

Ha confesado que comenzó a doparse para recuperar la forma lo antes posible después de una grave lesión de rodilla. También afirma que muchos equipos son conscientes del dopaje de sus corredores. La fiscalía, por su parte, esgrime que el exciclista austriaco defraudó a sus patrocinadores con el dopaje sanguíneo y con el uso de hormonas del crecimiento, cuantificando los daños en 580.000 euros. Podrían caerle hasta diez años de prisión.

"Arruinó su salud y algunas veces corrió carreras poniendo en riesgo su vida. En el ciclismo hay un 90 por ciento de dopaje. No hay un ciclista súper limpio", argumenta el abogado defensor.

El juicio ha quedado aplazado para poder contar con más testigos.

El caso de Georg Preidler

El también ex ciclista austríaco Georg Preidler renunció a su contrato con el equipo WorldTour Groupama-FDJ en marzo del año pasado tras salir a la luz su implicación en la Operación Aderlass. Al igual que Denifl, está sancionado cuatro años por la UCI.

También está acusado de fraude deportivo por dopaje sanguíneo y por tomar regularmente hormonas de crecimiento entre 2017 y 2019.

El pasado mes de enero declaró ante otro tribunal en Austria que se involucró en el dopaje "por pura curiosidad".

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