Muere un triatleta de 60 años en el IRONMAN 70.3 de Augusta

Perdió la vida durante el segmento de natación de la prueba que se disputó el pasado fin de semana.

Foto: Mike Adams

Muere un triatleta de 60 años en el IRONMAN 70.3 de Augusta.
Muere un triatleta de 60 años en el IRONMAN 70.3 de Augusta.

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George R. Hall, de 60 años, abogado de profesión, falleció este domingo durante la disputa del segmento de la natación del IRONMAN 70.3 de Augusta (Georgia, EE.UU.).

Nos entristece muchísimo confirmar la muerte de un participante en el IRONMAN 70.3 Augusta. El triatleta recibió atención médica inmediata después de que el personal de seguridad del sector de natación fuera alertado. Compartimos nuestro más sentido pésame con la familia y amigos del atleta y continuaremos brindándoles nuestro apoyo mientras atraviesan este momento tan difícil. Agradecemos al personal de seguridad en natación y a los socorristas que trabajaron rápidamente para brindar apoyo médico al atleta. Respetando la privacidad de la familia y del deportista, no tendremos más comentarios", ha explicado IRONMAN en un comunicado.

La oficina del forense del condado de Richmond está investigando la muerte y está programada una autopsia para esta semana. 

Los testigos afirman que se le practicó resucitación cardiopulmonar en el bote de rescate mientras aún estaba en el agua. Además, otra triatleta fue la que se percató de que tenía serios problemas. 

"En algún lugar entre la séptima y la octava boya, estaba hacia el lado exterior del grupo de nadadores cuando vi por el rabillo del ojo a un nadador que había disminuido la velocidad. Dio una brazada y luego, a la mitad de la otra, pareció como si acabara de dejar caer suavemente la cabeza en el agua. Grité: "Señor, señor". Pero su cabeza no volvió a levantarse. Estaba a menos de dos nadadores de distancia de mí. Nadé hacia él y le sacudí suavemente la espalda. No hubo respuesta, así que lo acerqué a mi cuerpo con mi brazo debajo de su axila y su cabeza en mi hombro. Mientras hacía esto, comencé a gritar pidiendo ayuda. Su cabeza seguía resbalando de mi hombro y simplemente lo abracé lo mejor que pude. Seguí gritando. El personal de asistencia de los kayak me oyeron, pero no pudieron llegar rápidamente hasta nosotros porque estaban al otro lado del grupo de nadadores. Finalmente comencé a gritar: "¡Se está muriendo!". Todo este tiempo estuvo inconsciente y ya no respiraba", relata en triathlonmagazine.ca.

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