Michael Woods, el ciclista que corría el 1.500 en 3:39 y se postula como Ironman para 2024

Desde muy joven apostó por el atletismo, el deporte que le llenaba e ilusionaba; luego se hizo ciclista profesional; y ahora no descarta el triatlón.

Michael Woods, el ciclista aspirante a triatleta que con 17 años corría el 1.500 en 3:42
Michael Woods, el ciclista aspirante a triatleta que con 17 años corría el 1.500 en 3:42

Michael Woods, de apodo 'Rusty' (literalmente 'oxidado'), ha conquistado este martes la séptima etapa de la Vuelta, disputada entre Vitoria-Gasteiz y Villanueva de Valdegovía, de 159,7 kilómetros. Se trata de su segunda victoria en la ronda española, después de la que logró en la edición de 2018.

Woods, de 34 años y vencedor de la Flecha Valona esta temporada, fue el más fuerte dentro del grupo de 5 corredores que protagonizaron la escapada definitiva. Saltó a un km de meta y entró en solitario con 4 segundos de ventaja sobre los españoles Omar Fraile (Astana) y Alejandro Valverde (Movistar), segundo y tercero, respectivamente.

Nació en Ottawa (Canadá), allá donde los niños sueñan con ser figuras del hockey sobre hielo. Él era seguidor del equipo de Toronto. Su sobrenombre poco tiene que ver con su faceta deportiva y su personalidad, más bien nada...

El corredor del Education First es protagonista de una curiosa historia deportiva. Desde muy joven apostó por el atletismo, el deporte que le llenaba e ilusionaba. En categoría junior, se mostró ante todo el mundo como una promesa mundial. Con 17 años, corrió los 1.500 metros en 3:42 y se proclamó campeón de la distancia y en su categoría en los Juegos Panamericanos. Con 19, hizo 3:39.37; y 7:58.55 en 3.000 metros indoor. Aún ostenta el récord canadiense sub-20 de la milla, con 3:57.48.

En Canadá ya se pensaba en él como una figura en las pistas de tartán. Y él soñaba con participar en los Juegos Olímpicos y alcanzar una medalla. Su pie izquierdo se encargó de llevarle la contraria.

En 2007 todos sus planes y sueños se vinieron abajo. Las lesiones se cebaron con su tobillo y dejó de rendir al nivel que había demostrado anteriormente. Cada vez que saltaba a la pista se rompía. Woods luchó con todas sus fuerzas por recuperar la salud, hasta que en 2011 los médicos le recomendaron abandonar el atletismo. Un revés inesperado.

En ese momento, Woods empezó a demostrar que el 'óxido' no tenía cabida en él. Cogió la bicicleta vieja de su padre y empezó a salir en largos paseos como parte de su recuperación. Cada vez hacía más kilómetros y poco a poco se enamoró del ciclismo.

Con su vetusta bici se presentó a algunas carreras obteniendo resultados sobresalientes para un novato que apenas llevaba dos meses entrenándose. Sus buenas actuaciones pusieron en alerta a los técnicos de la selección nacional, que enseguida comprobaron su valía.

En 2012 se enroló en un equipo de Quebec y en 2013 logró la hazaña de batir el récord de la subida más larga del mundo, al volcán Haleakala, en la isla de Hawaii, de 56 kilómetros... ¿Fue aquello un guiño del destino que le podría aguardar en los próximos años?

Esa gesta alucinó a su compatriota Ryder Hesjedal y al entonces director del Cannondale, Jonathan Vaughters, y le valió para hacerse con una plaza en el Optum Continental. De allí, al Amore e Vita italiano, que le abrió las puertas de Europa. Y ya lanzado, apareció al máximo nivel en el Cannondale, actualmente denominado Education First.

Un luchador que para lograr su objetivo de correr en el World Tour hubo de romperse "mogollón de huesos, perder litros de sangre, morirse de hambre como Christian Bale en 'El maquinista' y derramar más lágrimas que una adolescente en un concierto de Justin Bieber".

El 12 de septiembre de 2018, en la decimoséptima etapa de la Vuelta a España de aquel año, disputada entre Getxo y el Monte Oiz, para celebrar su 32º cumpleaños, logró la que entonces era su victoria más importante como profesional y que hoy, 27 de octubre de 2020, ha reeditado... un prometedor exatleta de 1.500 que se hizo ciclista porque las lesiones le impedían correr rápido y que le dedicó la victoria entre lágrimas a Hunter, el hijo que no pudo nacer cuando su mujer cumplía 37 semanas de embarazo.

Pero está claro que a Woods no se le ha olvidado correr, como quedaba patente en un vídeo (puedes verlo más abajo) que publicaba en las redes sociales. Y no sólo eso. El ciclista canadiense dejaba una pregunta en el aire: "¿Ironman 2024?"... Para entonces, tendría 38 años. 

"No quiero simplemente hacer triatlón. De hecho, quiero invertir en ello y ver si puedo ser competitivo en IRONMAN", sentenciaba en una entrevista en triathlonmagazine.ca...

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

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