"Me dieron tres meses de vida, ahora voy por la cuarta Titan"

El cáncer persigue al madrileño Tomás Martínez desde 2017 con amenazas muy serias para su vida. Los médicos le pusieron caducidad a su existencia: tres meses.

EFE (Carlos de Torres)

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El cáncer persigue al madrileño Tomás Martínez desde 2017 con amenazas muy serias para su vida. Los médicos le pusieron caducidad a su existencia: tres meses. Desde entonces ha terminado tres Titan Desert, y este año, en condiciones especiales de tratamiento, espera terminar el viernes su aventura en el desierto antes de volver a ingresar en madrileño Hospital de La Paz el lunes 18 de octubre.

Este madrileño de 54 años residente en Alcalá de Henares vive una larga prórroga de su vida. Hace 4 años el diagnóstico no pudo ser peor: cáncer con metástasis en el pulmón, bazo e hígado. Perdió además un ojo a consecuencia de la enfermedad.

Tres meses de vida desde ese día, cuando comenzó un tratamiento de inmunoterapia nuevo de investigación procedente de Estados Unidos. Le dijeron los médicos que podía hacer deporte.

Desde aquella época tres veces "finisher" en la carrera de bicicleta de montaña más dura del mundo, y en esta ocasión, llegó a Marruecos para hacer la Titan "de otra manera".

Después de participar en la Titan Series de Almería 2020 el pasado mes de noviembre, empezó otro calvario para el inagotable Tomás que parecía iba a ser definitivo. A primeros de 2021 fue operado de un tumor en el cerebro de 5 centímetros de largo.

"Me abrieron la cabeza toda y me lo quitaron, pero después en mayo me descubrieron una infección que supuso la extirpación de un hueso del lado derecho de la cabeza. Me ingresaron en La Paz, me curé y me planteé venir a la Titan. Y aquí estoy", explica a EFE en el campamento de Tafraoute.

Mucha gente de despidió de Tomás, recuerda con media sonrisa, tras permanecer un mes en el centro hospitalario. "Los médicos me dijeron que podía hacer la Titan", afirma Martínez, "porque ven que el deporte me viene bien", eso sí, precisa, "con una medicación especial".

A pesar de tener los 4 tumores en la cabeza, Tomás Martínez estaba obsesionado con participar en la Titan Desert. Se encuentra el campamento conviviendo con el resto de participantes, pero explica que le dejan "participar sin forzar y controlado en todo momento por un médico". De momento ha hecho las dos primeras etapas y hasta el viernes no se vuelve a subir a la bicicleta.

"La Titan para mi es mi vida. Aquí me siento vivo, fuerte. Recuerdo que he visto morir a mi lado a mucha gente, y me hace feliz poder representarlos de alguna manera. Lloro muchas veces, pero de felicidad", explica.

Casado y con tres hijos, se siente apoyado por su familia, médicos, amigos y su empresa. Trabaja como supervisor de instalaciones de transporte y tiene todas las facilidades laborales, cosa que agradece profundamente.

El pasado miércoles recibió el alta en el hospital, y volverá a ingresar el día 16. Su médico le ha llamado para ver qué tal se encuentra en la Titan. Tomás vive al instante, sabiendo que ha recibido es muy serio. De momento sonríe. Y llora de alegría.

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