"En algunos momentos llegábamos a 75 km/h en el llano; tenía metido el 54x11 y no podía dejar de pedalear"

La etapa "infame" de la Vuelta que ha hecho historia: ¡228 km a 50,6 km/h!

"En algunos momentos llegábamos a 75 km/h en el llano; tenía metido el 54x11 y no podía dejar de pedalear"
"En algunos momentos llegábamos a 75 km/h en el llano; tenía metido el 54x11 y no podía dejar de pedalear"

"Hoy ha sido un día histórico, una crono de 200 kilómetros. Después de 17 años de profesional nunca había hecho una etapa así. Han sido 225 kilómetros de ataque continuo. En algunos momentos llegábamos a 75 km/h en el llano. Tenía metido el 54x11 y no podía dejar de pedalear"... Así describía la 17ª etapa de la presente edición de la Vuelta el ganador de la misma, el belga Philippe Gilbert.

Una jornada maratón sin puertos, entre Aranda de Duero y Guadalajara, que se disputó este miércoles a más de 50 por hora y un adelanto en meta superior a la hora. El viento metió el susto en el cuerpo al pelotón. Soplaba a tope en la salida burgalesa y durante 130 kilómetros de costado.

La escapada de 28 hombres fue de gran calado. Allí estaba medio Movistar con Quintana, Luis León Sánchez y Gorka Izagirre del Astana, 7 del Deceuninck, mayoría absoluta, con el "zorro" Gilbert entre medias. Sin embargo, el Jumbo de Roglic no mandó ningún emisario. Cuando el crono marcaba un retraso de 6 minutos, el pelotón se inquietó. Jumbo y Emirates empezaron a preocuparse y siempre a ritmo frenético fue condenado a perseguir a un numeroso grupo que volaba aún más, en ocasiones con el viento favorable.

La etapa fue una especie de inmensa crono por equipos dividida en dos bloques, un sálvese quien pueda contra el viento y una guerra sin cuartel poco usual en el previsible ciclismo actual. En el segundo grupo Roglic se quedó sin compañeros, lo mismo que Pogacar. Una situación con aroma caótico que libró el líder gracias al trabajo del Astana, tirando a saco con hasta 5 hombres.

En el negociado de la etapa el Deceuninck llevó la voz cantante, con un De Clerq, 'el tractor', imponiendo un ritmo de locura que evitó ataques indeseados. A 2,2 de meta atacó uno de sus hombres, el checo Stybar, pero fue neutralizado por el irlandés Bennett, que arrancó de lejos para llevarse el esprint. Vio la maniobra Gilbert, el mejor clasicómano del ciclismo actual. Saltó tras su rival, le sobrepasó e igual que hizo en Bilbao levantó los brazos. Era su séptima victoria en la Vuelta y un aviso muy serio sobre su estado de forma para el Mundial del día 29 en Yorkshire.

Esta etapa se cuela en los libros de historia de la Vuelta como la segunda más rápida: 50,6 km/hora en los 225 kilómetros. La supera la que se vivió el 16 de septiembre de 2001, la novena de aquella edición, entre Logroño y Zaragoza. Fueron 179,2 kilómetros a una media de 55,17 km/hora.

Algunos corredores han publicado en Strava los datos del particular infierno que soportaron durante más de 4 horas. Así, Lawson Craddock, del EF Education First decía: 'Hoy es una etapa que vivirá en la infamia'. El ciclista estadounidense, de 27 años, promedió 47,9 km/h durante 228,62 km, con 2.500 metros de desnivel. Su velocidad máxima llega a 104,4 km/h. Su frecuencia cardíaca media fue de 150 pulsaciones/min, con un máximo de 184; su potencia, de 288w (promedio) y 1.049w (máximo).

El británico James Knox, del Deceuninck - Quick Step, se lo tomó con humor y ha titulado su publicación en Strava como 'Paseo a la hora del almuerzo': 227,74 km a 47,7 km/h, con un máximo de más de 97. Promedió 270w y alcanzó un máximo de 899w, llegando a seis segundos de Gilbert.

Y el sueco Tobias Ludvigsson (Groupama – FDJ) define su actividad como ‘El día más enfermizo sobre la bicicleta que he experimentado’...