La conductora que casi mata a un triatleta... ¡le reclama 900 euros por la chapa de su monovolumen!

El triatleta Antonio Alba pasó cinco días en coma después de ser atropellado mientras corría; ahora, la conductora que le arrolló le manda a juicio para que pague la reparación del coche.

Foto: IRONMAN (El Mundo)

La conductora que casi mata a un triatleta le reclama 900 euros por la chapa de su monovolumen.
La conductora que casi mata a un triatleta le reclama 900 euros por la chapa de su monovolumen.

Hace un mes Antonio Alba completó el IRONMAN de Vitoria en casi 13 horas. Pero especialmente en su caso el tiempo es lo de menos. El triatleta catalán logró ese día una auténtica proeza. Dos años atrás, en 2020, fue víctima de un atropello que estuvo a punto de costarle la vida. 

"Tengo algunos flashes de los sanitarios que me atendieron, de las luces de las ambulancias, pero prácticamente no recuerdo nada del accidente. Estaba corriendo y, de repente, me desperté en el hospital", explica en una entrevista en El Mundo Antonio, que estuvo cinco días en coma inducido. Sufría neumotórax, fractura de clavículas, de cuatro costillas, de las escápulas, del acromion, perforación de un pulmón... Fue intervenido a vida o muerte y le colocaron una prótesis de titanio.

Cuando pasó el peligro y empezó a recuperarse, los médicos se lo pusieron bastante negro: seguramente no podría volver a correr... ni a montar en bici... ni nadar.

La conductora le arrolló el 29 de enero de 2020 por detrás, cuando Antonio, de 47 años –45 entonces–, estaba a punto de concluir su sesión de carrera a pie, cerca del puente colgante de Amposta, donde reside. Se estaba preparando para el IRONMAN de Vitoria de aquella temporada que, lógicamente, no pudo hacer.

Ahora, la autora del atropello le lleva a juicio para reclamarle los 890 euros que le costó la reparación de chapa y pintura de su monovolumen. Al parecer, en su atestado, los Mossos d'Esquadra –Alba asegura en El Mundo que los agentes llegaron cuando el coche ya se había movido y él estaba en la ambulancia– le atribuyeron la responsabilidad a él.

"Se supone que yo me abalancé encima del coche. ¿Qué gano yo tirándome encima de un coche? Ya he perdido mucho dinero en este proceso judicial y a ver cómo acaba. La conductora es una señora mayor de una localidad cercana. La conozco. Y me sorprende que en ningún momento se preocupara por mi estado. Si me hubiera muerto, pues bueno. Yo de alguna manera le agradezco que condujera un monovolumen y no otro tipo de turismo, porque las consecuencias podrían haber sido peores", argumenta Antonio, que seguirá haciendo IRONMAN –su próximo objetivo es el Challenge de Roth del próximo año– a pesar de las "secuelas".

"La rehabilitación la tuve que hacer por mi cuenta, en casa, por culpa de la pandemia y el accidente me dejó muchas secuelas. Por ejemplo, no puedo hacer ejercicio intenso porque mis pulmones no se pueden expandir al máximo así que no puedo pasar de 155 pulsaciones, si lo hago me ahogo. O por ejemplo, tengo varios músculos tocados del lado izquierdo así que soy incapaz de completar la brazada, ahora nado muy raro", concluye este verdadero IRONMAN.

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