De ciclista profesional... a bombero que lucha contra el coronavirus

La historia del exciclista profesional estadounidense Tyler Farrar.

De ciclista profesional... a bombero que lucha contra el coronavirus.
De ciclista profesional... a bombero que lucha contra el coronavirus.

Hace tres años, Tyler Farrar colgó la bici, dejó el ciclismo profesional y se marchó a su país, a Estados Unidos, tras 14 temporadas en el deporte de alto nivel. En su palmarés hay victorias de etapa en el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, todas conquistadas al sprint, gracias a su potencia en los últimos metros. Y es que Farrar mide 183 centímetros y, en sus tiempos de ciclista de élite, pesaba 71 kilos. 

Ahora tiene 35 años... y algunos kilos más. Ha perdido resistencia pero ha ganado fuerza, sobre todo en el tren superior, cualidad indispensable para su nuevo oficio: bombero

El bombero T. Farrar ejerce en Kirkland, Washington. Y en estos momentos no le falta trabajo debido a la pandemia del coronavirus.

Farrar regresó a Estados Unidos en el otoño de 2017, teniendo muy claro lo que quería hacer una vez acabada su etapa en el ciclismo profesional: unirse al servicio de bomberos, una vocación que tuvo desde siempre.

"Lo de ser bombero siempre lo he tenido en la cabeza, desde pequeño y también cuando corría", explica Farrar en una entrevista en cyclingnews.

"Cuando dejé de andar en bicicleta, simplemente intenté ser bombero y le puse el mismo nivel de dedicación. Al regresar a Estados Unidos, pasé por el programa para ser técnico médico de emergencias y luego entré en la academia de bomberos. En 2018 ya estaba listo. Por suerte, logré que me contrataran con bastante rapidez", comenta el exciclista estadounidense.

"Hay muchas similitudes, culturalmente, entre ser bombero y ciclista. Por eso me gusta. Hay ambiente de equipo y tienes tu propia tripulación y tu estación. Es similar a estar en un autobús del equipo, pero el trabajo es totalmente diferente. Somos un departamento de bomberos para todo tipo de situaciones. Además de la lucha contra incendios, somos quienes aparecen si hay una emergencia médica. Cada turno en el que trabajo es dinámico y no sé a qué me enfrentaré", asegura Farrar, que todavía es uno de los novatos.

"Tenía un plan bastante firme para cuando terminara mi carrera deportiva. Fue una transición muy fácil porque en el ciclismo siempre supe cuáles eran mis objetivos y trabajaba para ello. Cuando me hice bombero, todavía tenía objetivos. Simplemente habían cambiado", aclara Farrar, que aún monta en bici, aunque no con la de carretera. 

Además, presume de no haber sucumbido a la moda de las redes sociales. "Estoy fuera de la red. Si pudiera sobrevivir sin tener una dirección de correo electrónico, lo haría. Nunca quise la 'fama' del ciclismo profesional. Me encantaba el deporte y la competición. Y me encantaba tener objetivos para los que trabajabas en invierno, pero la atención de los medios y la fama es lo que menos me gustó. Nunca me sentí cómodo con eso y fue casi un alivio cuando me retiré. Siento que realmente me cambié de un trabajo soñado a otro trabajo soñado. He tenido suerte en ese sentido", concluye.

 

 

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