"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

Charlamos con Juan Miguel Esteban que, después de pasar 10 años en prisión, ya ha ganado su primer triatlón.
Triatlón -
"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"
"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

Ésta es la historia de Juan Miguel Esteban, un hombre que entró entre rejas pero que nunca dejó de sentirse libre...

Pasó de tener una empresa con más de 300 empleados a ver cómo le caían 14 años de cárcel por un delito contra el derecho de los trabajadores del que se declaró inocente. Entró en prisión en 2007, con 31 años...

Un día su primo Carlos le llevó una revista Runner's World y unas zapatillas Brooks. Con ellas daría miles de pasos hacia su libertad. Más de 4.000 kilómetros sobre el hormigón del patio de la prisión. Primero fueron 20 minutos, pero acabarían siendo 3 horas por la mañana y hora y media por la tarde. Cambiando de sentido cada 20 minutos, ganándose el favor de los demás reos para que le respetaran el perímetro y poder correr usando hasta el último metro del patio...

El pasado 30 de junio ganó su primer triatlón...

¿Qué sentiste al levantar la cinta en la línea de meta del Santander Triatlón Madrid Half al estilo de los Frodeno, Noya, Mola…?

Lo que sentí al llegar al pasillo rojo fue increíble. Miré hacia atrás para asegurarme de que podía entrar caminando. Paré a dar un beso a mi madre y levanté con rabia la cinta de meta. En ese momento por mi cabeza pasó una gran libertad. Se me vino a la cabeza la imagen de mis dos grandes amigos Álex y Martín, porque bien saben lo mucho que entreno y lucho a diario. También significó un reconocimiento a todos estos años que llevo sin parar de hacer cosas y entrenando por ser libre. Y qué mejor recompensa después de cruzar la línea de meta que el beso de Sandra, mi chica.

Y ya en frío, ¿qué se te viene a la cabeza después de este triunfo?

Se me viene a la cabeza que cuando persigues un sueño y luchas por él con el corazón y desde el alma a base de constancia y sin excusas todo puede llegar a pasar. Y así fue ese domingo que se cumplió un sueño que había entrenado mucho. Y que si aquí he ganado, ¿por qué no puedo hacerlo en otro sitio? Soy de carne y hueso como los otros y ya he visto que puedo ir el primero. Entonces, a seguir luchando.

¿Te lo esperabas?

No me lo esperaba para nada. Mi sensación era que había salido el 30 o así del agua. Cuando empecé a dar pedales, en 4 kilómetros, pasé a siete personas. Después de dos vueltas solo, me mosqueé y dije: “¡Jope! Sí que tienen que ir rápidos los primeros que ni los veo”. Y a la altura de la transición de la segunda vuelta un juez me dice: “Vas genial. Llevas al primero a 8 segundos”. Y en menos de un kilómetro le adelanté y bajé de la bici con casi 10 minutos de ventaja.

Cuando me bajé a correr y vi que estaba solo en la transición fue un momento único, de ensueño. Salí corriendo a 3'40”/km. Mi intención era mantener un ritmo de 3'45”, que es un ritmo al que voy cómodo para esa distancia...

Pero después del primer kilómetro se me bloquearon los dos cuádriceps y el isquio y paré en seco. Yo ya me veía ganador y en ese momento se me vino todo abajo. Los de la bici que iban indicando que era el primero me preguntaron: “¿Qué pasa?”. Y les dije: “Me voy a retirar. No puedo seguir. No me van las piernas”. Y me dijeron: “¿No puedes andar?”. Y les dije: “No”. Dejé como un minuto más o menos y empecé a andar frustrado. No podía defraudar a toda esta gente ni a mí mismo y empecé a trotar como pude, teniendo que parar en dos ocasiones más. Ya al empezar la segunda vuelta pude mantener un ritmo estable y volví a coger confianza porque todavía llevaba al segundo a 7 minutos.

Sin duda, para mí, la peor carrera a pie que nunca he hecho. Mi intención para la prueba era haber realizado un tiempo de 3h50’. Si hubiera hecho bien la carrera a pie, lo habría conseguido.

"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

Y todo, bajo un intenso calor…

Desde luego el tiempo no acompañó para nada a la prueba ya que hizo muchísimo calor. Fue un auténtico infierno y el desgaste fue muy grande . Gracias a la buena nutrición que aporte con 226ers, me aseguré el no deshidratarme y el comer en condiciones.

¿Te imaginabas, cuando empezaste a correr en prisión, que llegarías a ganar una triatlón de media distancia?

No me imaginaba ni que iba ha hacer un triatlón en mi vida. Yo lo único que pensaba en prisión era en correr y no mirar para atrás.

En prisión corrías con frío, con calor, con lluvia… ¿Hasta qué punto te ha endurecido mentalmente aquella experiencia y te sirve ahora en un deporte tan exigente como el triatlón?

De mis duros entrenamientos en prisión he aprendido, cuando voy entrando ahora, a desconectar del sufrimiento y pensar en las cosas que me hacen feliz o me provocan un sentimiento que me da fuerzas para seguir y no pensar en el agobio o el dolor.

"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

"De mis duros entrenos en prisión he aprendido a desconectar del sufrimiento"

Cuéntanos con detalle cómo ha sido tu preparación para la misma: volúmenes en los tres segmentos, entrenamientos clave, horas semanales, sesiones de fuerza, trabajo de los puntos débiles, etc.

La prueba la preparé haciendo dos entrenos al día y descansando un día a la semana nada más.

Normalmente hago bici a primera hora y natación a mediodía o por la tarde.

La carrera, igual, intento meterla a primera hora y, luego, a mediodía, la natación.

Algunos días metía bici con series de fuerza y otros, series cortas y largas con cuestas también, más carrera muy fuerte: no más de 8 km a ritmos de 3'30”/km, continuos.

También ha habido días de bici a primera hora; agua a mediodía; y carrera en series por la tarde o tirada a ritmo inferior a 4’00”/km.

De agua he podido rondar los 11.000-12.000 metros a la semana. De carrera, 60 km de calidad a la semana, porque me he dado cuenta de que haciendo menos kilómetros, pero de más calidad, tengo más fuerza y mejores resultados. Y de bici, unas ocho horas a la semana en rodillo, ya que es prácticamente donde la hago.

¿Qué segmento llevas mejor? ¿Y peor?

El segmento que mejor llevo es la carrera porque es con lo que más he luchado por mi libertad. Y de la mano va la natación, que hasta hace un año y medio nunca había nadado y hoy por hoy me defiendo bastante bien, además de sentir esa libertad en el agua disfrutando de muchos fondos marinos alucinantes.

El que peor llevo es la bici y es por la cantidad de horas que hay que echar y cada día las carreteras me dan más respeto para salir. Así que lo hago prácticamente todo en rodillo.

Después de esta victoria, ¿en qué próximos objetivos y/o retos estás pensando?

El 3 de agosto, una travesía en aguas abiertas en Lanzarote.

Seguramente haga el Challenge de Madrid el 22 de septiembre.

Luego voy a correr al desierto a la Desert Run en octubre y el 23 de noviembre, la SwimRun de Lanzarote, distancia maratón.

¿Te ‘llama’ mucho el Mundial Ironman de Kona?

Pues a Kona iré algún día, seguro, pero por mis antecedentes no me dejan entrar en Estados Unidos. Bueno, ni a mí ni a nadie que tenga.

¿Y el Mundial Ironman 70.3?

El 70.3 creo será el objetivo del próximo año, seguramente.

¿Qué Ironman, más allá de Kona, te gustaría hacer?

Me encantaría hacer algún día el Challenge de Roth.

¿Te pica el gusanillo de intentar competir en alguna prueba en categoría PRO?

Sí me pica el gusanillo... Pues sí... Y algún día lo voy a hacer, si me dejan, claro.

Estamos viendo que no te importa contar tu historia, incluido tu paso por prisión… ¿qué mensaje te gustaría que llegara a la gente?

Que un fallo lo puede tener cualquiera, que por estar en la cárcel no quiere decir que seas ni mejor ni peor persona. Por supuesto que los prejuicios están, hasta que uno de esos que los practica los tiene que vivir en sus carnes y, desgraciadamente, ahí es donde se da cuenta del fallo que había estado cometiendo.

Vive la vida sin hacer daño y sin molestar a nadie, pero disfrútala al máximo porque nunca sabes qué puede pasar mañana.

En este sentido, ¿te molesta que algunos te puedan colgar la etiqueta del ‘preso que se ha hecho corredor-triatleta’?

Jajajaja… para nada, porque estoy bien orgulloso de haber llegado donde he llegado viniendo de donde he salido, después de 10 años, y haberlos pasado con la serenidad que lo hice.

Y después de aparecer en muchos medios, incluido el reportaje en ‘Informe Robinson’, ¿te empieza a reconocer más la gente?

Sí, mucha gente me para, me saluda, me pide salir a entrenar algún día y, sobre todo, no ha habido ni una persona que me haya hecho un solo comentario feo al respecto .

¿Cómo llevas el peso de esta ‘fama’?

Pues lo llevo muy bien, aunque decidí, el día que se emitió mi reportaje en 'Informe Robinson', que a partir de ahí era mi punto de inflexión para pasar página.

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