Entrenamiento en altura

El CAR de Sierra Nevada es el mejor centro de entrenamiento en altura de Europa.
Imagen: Christian Pondella / Red Bull -
Entrenamiento en altura
Entrenamiento en altura

Los primeros en investigar las adaptaciones que se dan con la exposición a la altura fueron los pilotos de las fuerzas aéreas americanas, al final de la década de los 50 y principios de los 60.

Al mundo del deporte llega la curiosidad por esta faceta del rendimiento gracias a la celebración de los Juegos Olímpicos del 68 en México D.F. a 2300 metros de altura.

En aquellos primeros instantes, el objetivo era saber cómo adaptarse a la competición en esas condiciones. Para ello, en Europa se crea el centro de entrenamiento en altura de Font Romeu, en Francia. Posteriormente, la curiosidad científica por un lado y las ganas de mejorar por otro, abren nuevos campos de investigación para intentar saber cómo utilizar la altura en la mejora del rendimiento en la competición a nivel del mar.

Durante unos años, en la década de los 80, el entrenamiento en altura cae en desuso y son muchos los que se apresuran a hablar de sus “maldades”, sin embargo, con las investigaciones que se desarrollan en los países nórdicos, se llega a la conclusión de que puede haber diferentes planteamientos del trabajo en altura y todos ellos beneficiosos en función del objetivo a desarrollar, y empezamos a oír hablar de conceptos como “Training low, live high” o “Live high, training low”, que no es más que hacer entrenamiento en altura pero vivir abajo (en el valle) y viceversa.

En los 90, llega otra vez el gran auge del entrenamiento en altura y se abre el CAR de Sierra Nevada, el mejor centro de entrenamiento en altura de Europa. Los entrenadores y científicos empiezan a hablar de otras utilidades de este tipo de entrenamiento, que no sólo sea la tendencia clásica de preparación de la competición a nivel del mar. Ya se hacen concentraciones para la mejora del trabajo aeróbico y concentraciones más cortas, en las que el objetivo puede ser incluso determinadas adaptaciones anaeróbicas.

Por fin, en el momento actual, hablamos de entrenamiento en hipoxia, concepto más amplio que el de entrenamiento en altura y que incluye la estancia en tiendas normobáricas de simulación y los protocolos de hipoxia intermitente. Ahora, los mejores deportistas de resistencia establecen estrategias de utilización de las tres metodologías, aunque la mayoría de los entrenadores y deportistas estamos de acuerdo en que los beneficios que otorga la estancia en altura no se obtienen de ninguna otra manera.

La tecnología pone a nuestro alcance dos herramientas fundamentales para la mejora del rendimiento: mediante las tiendas de simulación de altura; o por el desarrollo de protocolos de hipoxia intermitente. En cualquier caso, ninguno sustituye al entrenamiento en altura, aunque ayudan.

Las tiendas son de normoxia, es decir, que la presión de oxígeno es la misma que hay fuera de ella, pero se introduce dentro una mezcla empobrecida en oxígeno. Hay que saber usarlas, ya que es frecuente el error de pensar que se pueden utilizar igual que las estancias en altura, haciendo protocolos de 21 días y dejarla 21 días antes de la competición. Los que la utilizan de esta manera no obtendrán ninguno o pocos beneficios. Además, es necesario saber que en la primera semana genera fatiga y que, si sale de 3 a 6 días antes de la competición, se tendrá un pico de fatiga en la misma.

Protocolo IHT

Un protocolo de IHT consiste en una sesión estática con mascarilla de 50’ a 75’ de duración, con trabajo seriado de exposición a la Hipoxia de 4 a 6 minutos con 3 a 4 de descanso. Haciendo de 15 a 20 sesiones. En este tipo de trabajo se puede llegar a alturas simuladas de 6500-7000 metros. Hay que saber ubicar muy bien las sesiones para no interferir en el entrenamiento, ya que una sesión a 6500 imposibilita entrenar con posterioridad o es muy difícil de realizar, si hemos terminado de entrenar hace menos de dos horas.

El entrenamiento en altura no es malo, sólo hay que saber hacerlo y conocer sus leyes, hasta las no escritas, esas que sólo se ganan con la experiencia. Si vas a subir, asesórate bien. El propio David Pyne, fisiólogo responsable del equipo de natación australiano, dice al respecto que “el entrenamiento en altura es un arte en el que el entrenador debe saber manejar el estrés físico y psíquico, para que en la segunda mitad de la estancia se produzcan los cambios necesarios para optimizar la forma deportiva”.

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