'No eres idiota'

Los fondistas, en general, tenemos un carácter especial, o carácter a secas, y es algo que me parece que escasea hoy en día.

Clemente Alonso

No eres idiota
No eres idiota

Hace tiempo que me sorprendo a mí mismo afirmando cosas que sólo oía a personas de cierta edad. El empobrecimiento del individuo y de la masa se debe al cada vez más bajo nivel educativo al que hemos llegado. También está la súper especialización de la educación superior en detrimento de la mayor formación que antes se tenía en lo que conocemos como “humanidades", comprensible hasta cierto punto en este mundo competitivo.

El término idiota, etimológicamente quiere decir "el que sólo se ocupa de lo propio y sólo sabe de lo suyo" y podríamos decir, medio en broma medio en serio, que la educación actual facilita mucho la formación de idiotas, cosa que le viene muy bien a esa casta poco preparada, poco responsable y sin escrúpulos que es la clase política actual, esos parásitos del medro fácil, sin duda un cáncer social de este principio de siglo XXI.

Hace años apercibían a un entrenador si no se sentía responsable por “arruinar" las carreras académicas de algunos deportistas al ser tan exigente en lo deportivo con ellos. El entrenador aseguraba que el que tuviera la disciplina y el carácter para entrenar con él, jamás tendría problemas en la vida, seguro de que los valores que el deporte inculca, son válidos para afrontar cualquier situación. Su punto de vista era válido en cierta medida, o quizá supo vislumbrar el valor que la educación “oficial" tomaría con los años.

No hace falta explicar que los fondistas somos diferentes, quizá por ser fondista me parece obvio. Tener como herramientas diarias el duro trabajo, la paciencia, la humildad de mejorar un poco cada día, la constancia, sobreponerse a las lesiones, el compromiso... parece que valen hasta para capitanear al “Endurance", si se me permite el juego a dos idiomas. Los fondistas, en general, tenemos un carácter especial, o carácter a secas, y es algo que me parece que escasea hoy en día.

Tantas horas de entrenamiento solitario llevan forzosamente a un acto de introspección voluntaria que nos lleva, así, sin querer, a ese “conócete a ti mismo". El que piense que triatlón es igual a: nadar T1 bici T2 correr contar batallitas (también llamado T3), es que se está quedando en la superficie, sobrepasando a duras penas lo estrictamente físico.

Observar cómo responde uno instintivamente a las diferentes circunstancias en la que nos pone el deporte, es observar en cierta manera cómo respondemos también por instinto a las diversas circunstancias de la vida. Mejorar nuestra actitud en esta escuela personal que es el deporte, es sentar las bases para una actitud general más rica, más productiva, más valiente, quizá ya no tan instintiva con la que seremos más dueños de nosotros mismos, en definitiva: más libres.

Hoy esta opinión parece un poco menos “de deporte", pero es que a menudo el trato que se le da al deporte es únicamente competitivo. Algunos valoramos mucho los beneficios que reporta para la salud... Además, están los beneficios sociales, desde conocer a gente nueva hasta aprender a gestionar éxitos o, mejor aún, fracasos personales tolerando la frustración y saber que las cosas “cuestan". Esto me parece algo fundamental. Si se me permite la excentricidad, importa mucho la dimensión “filosófico-personal" del deporte, la que nos permite huir de ser superficiales, mediocres y carentes de interés como persona y de intereses personales que no sean los de la masa o los de la basura televisiva que excretan algunas cadenas.

Tener carácter, determinación, agarrarse a la posibilidad de seguir tu camino, aunque sea poco transitado, es una forma sutil de libertad, aquella en la que no necesitamos seguir la corriente general al tener un criterio propio, una manera de actuar personal y todas esas herramientas que el deporte nos ha dado, todas esas herramientas que hemos trabajado.

Reivindico el deporte, en particular el de fondo, como forma de enriquecerse personalmente, de crecer, de abandonar esa superficialidad y esa idiotez a la que nos aboca esta educación “oficial" tan falta de “humanidades"

Resumiendo, es bueno forjar el carácter, nuestro carácter, un valor que debiera estar en alza en estos tiempos de crisis generalizada que corren... para no acabar siendo un idiota.