¿Cómo encaras las lesiones: como víctima... o como guerrero?

Podemos contemplar las lesiones como oportunidades para trabajar debilidades, mejorar otras disciplinas, saber aprovechar el entrenamiento cruzado o tener tolerancia a la frustración.
Clemente Alonso -
¿Cómo encaras las lesiones: como víctima... o como guerrero?
¿Cómo encaras las lesiones: como víctima... o como guerrero?

UNA VEZ MÁS, PRIMA EL CÓMO

“La lámpara del cuerpo es el ojo, por eso, si tu mirada es limpia, todo tu cuerpo seráluminoso” (Mateo 6:22)...

Suelo mencionar con cierta nostalgia el periodo de 10 años (de 2002 a 2012), en el que, salvo algún problema muscular sin importancia, entrené sin lesiones. Esa misma continuidad, que me ofrecía un estímulo mecánico constante que fortalecía mi aparato locomotor, era la que me protegía de las lesiones. Sin embargo, esa época dorada pasó, empecé con ciertas lesiones en 2012 y estos últimos años han sido algo tortuosos precisamente por esa misma falta de continuidad y cierta dificultad para corregir funcionalmente sus causas (implicación del plantar delgado en la tendinopatía aquílea, que hemos tardado en diagnosticar, y la contribución de una torsión pélvica, agravada al hacer más bici por no poder correr, como decía, una mezcla difícil de diagnosticar incluso para alguien que lleva años en esto y con cierta formación académica en el tema).

No vamos a entrar en estas líneas en el trabajo de rehabilitación con fisioterapia y readaptación funcional, salvo para recordar que el tener los tejidos sanos no es lo mismo que volver a tenerlos fuertes y capaces de cubrir las necesidades que nuestra actividad física requiere, por lo que, si se me permite una recomendación, invito a contemplar la readaptación, ya sea con nuestro entrenador o con un profesional que nos ayude, como parte del proceso de rehabilitación, que una vez pasados los 30-35 años, el cuerpo va necesitando algo más de atención y cuidados para volver a nuestra práctica deportiva.

El tema al que realmente quería referirme en estas líneas es cómo encarar estos procesos. Uno ya se ha encontrado con ciertos desengaños y frustraciones personales que dan cierto empaque emocional para sobrellevarlos. Sin embargo, algunos atletas jóvenes se encuentran inmersos durante meses en estas travesías por el desierto con relativa poca experiencia.

Personalmente, he venido a comprobar grandes diferencias en cómo se enfocan estas rehabilitaciones. Es muy diferente sufrirlas “en silencio”, como una estoica víctima, que encararlas como sujeto agente que aprovecha la “desgracia deportiva” para crecer y hacerse más fuerte. No olvidemos que estas largas lesiones siembran de incertidumbre la solvencia deportiva de quien las sufre, sería normal pensar que esa incertidumbre puede debilitar psicológicamente. Cuando estas rehabilitaciones se encaran cogiendo el toro por los cuernos, implicando al deportista como protagonista, tenemos dos cosas muy productivas a nuestro favor: el deportista se siente útil al ser el motor del proceso, que tiene la iniciativa, y (ya he mencionado esto aquí) favorecemos que ese deportista, que ha de competir después, aprenda que, por defecto, tienda a hacerse grande en la adversidad, a buscar soluciones y a ser fuerte y seguro, cosa que no ocurre cuando el atleta adquiere el rol de víctima, que espera a que el tiempo o alguien le solucione el problema. De estas dos opciones, es la primera la que nos dará un auténtico “guerrero”, una máquina de competir mucho más eficaz.

Así pues, podemos contemplar las lesiones como oportunidades para trabajar debilidades, mejorar otras disciplinas, saber aprovechar el entrenamiento cruzado, tener tolerancia a la frustración, de tal manera que seamos más productivos en el largo plazo porque sabemos discernir bajones puntuales de tendencias al alza, pero, bien enfocados en lo que a la actitud se refiere, vienen a ser un proceso de fortalecimiento total que difícilmente ningún ‘coaching’ o ristra de consejos pueden mejorar...

Como siempre, no se trata de estos atletas jóvenes sólo, ni sólo de deporte o de lesiones. Ya debo aburrir recordando que “el deporte transfiere muy bien a la vida”: el que acostumbra a escoger la actitud resolutiva, constructiva, fuerte, va a defenderse mejor en otros ámbitos de la vida, que siempre trae momentos difíciles. Por eso para mí es un lema vital “Im Anfang war die Tat”, donde Goethe, en Fausto, quería matizar o ampliar el versículo Juan 1:1, “En el principio era la Acción”, que algunos preferimos darle valor a la voluntad sobre los reveses de la vida. Y si a alguien le molesta esta matización, esta intromisión mía en terreno religioso –Goethe mediante–, espero que disculpe a este ateo respetuoso que escribe si le sirvo este otro maravilloso versículo: Mateo 6:22, “La lámpara del cuerpo es el ojo, por eso, si tu mirada es limpia, todo tu cuerpo será luminoso”. Quien dice mirada, dice actitud, que es de lo que hemos estado hablando aquí todo el tiempo.

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