Cinco frases que nunca debes creer

Las has escuchado y puedes confiar en la buena voluntad de quien las pronunciaba. Pero cuidado. Generalmente nunca son del todo ciertas.
Óscar Díaz Fernández -
Cinco frases que nunca debes creer
Cinco frases que nunca debes creer

Seamos francos. A todos nos gustaría ser un poco, o mucho, mejores. Y frecuentemente cuando hablamos con amigos o nos preparamos para alguna salida o competición afloran complejos o el ponernos la venda antes de tener la herida. Decimos y escuchamos frases que a la vista del resultado final resultan difíciles de creer... y como en el cuento de Pedro y el lobo, acabas por no creerte cuando las escuchas. Te las he recopilado en un pentálogo (si es que la palabreja existe) para que sepas lo que puede suceder detrás de cada una y lo que puedes esperar al oírlas.

"No estoy entrenando"

Bueno. Vale. Puede ser cierta, o al menos parcialmente, si haces apenas dos sesiones a la semana. Eso, y más si hablamos de un deporte que son tres, como el triatlón, es poco. Pero como comentaba hace unos meses, todo cuenta. Incluso el más mínimo entreno nos da un pequeño bagaje que puede ser escaso, pero quizá suficiente para afrontar alguna prueba tomada a ritmo muy conservador. Lo que suele esconder esa frase es un «no estoy entrenando tanto o tan fuerte como me gustaría / estaba acostumbrado».

Todo el mundo entrena, al menos entrena lo que puede. Ejemplos tenemos todos alrededor. No hay más que seguir el Facebook de tus compañeros o sus datos en Garmin. ¿Un ejemplo? Mi amigo Karl McCarthy, que a pesar se su trabajo al frente de la tienda de Triatloón TZero se marcó un 12h13’ en el Ironman de Lanzarote y 10h20’ en Vitoria Full Distance.  Amigo Karl, esos tiempos no se consiguen sin entrenar por mucho que tú digas que sólo montas en bici. Excepcionalmente, pero sólo excepcionalmente, esta frase puede ser cierta, y quien lo dude puede echar un vistazo a los datos de mi Garmin.

"Tranqui, que vamos despacio"

Una de las grandes mentiras universales de cualquier salida en bici o carrera a la que te apuntes solo o en compañía. Somos competitivos por naturaleza. El cuerpo tira de nosotros y no solemos ser capaces de mantener la mente fría. De modo, que esos buenos propósitos se nos suelen olvidar antes de que las palabras se las haya llevado el viento.

Podrás salir relajado, pero pronto te verás rodando a ritmo de la grupeta, pasando en los relevos y pensando aquello de “que bien vamos”. De allí en adelante sabes que, como los lobos, vas a notar el sabor de la sangre y vas a darlo todo… aunque no debieras. No lo dijo ningún filósofo, pero las salidas, salidas son, y sabes que se acabarán haciendo a ritmo tropical (por aquello de que al final acabarás sofocado y calor en las piernas) y que al llegar a casa mirarás el pulsómetro para ver los valores de pulsaciones y el promedio de velocidad.

"Conozco una ruta muy bonita"

¡Horror! Eso quiere decir que vas a sufrir de lo lindo. Primero por la dureza de la ruta y segundo porque posiblemente vayas a encontrarte con tus peores temores: esos que se te atragantan y desearías que no se hubieran inventado. Tanto da que sean subidas largas, de fuerza, que te funden los plomos si como es mi caso tienes dificultades en las subidas; o bajadas técnicas con curvas ciegas, asfalto muy pulido en zonas de sombra que no dan ninguna confianza y pueden bloquear si eres de los que tienen miedo a caerse...

Esta frase es especialmente truculenta cuando hablamos de bici de montaña, donde las subidas y bajadas interminables medida en grados pueden recordar a la temperatura de un día de primavera, o llenas de trialeras de piedra suelta y algún que otro barranco suele embellecer tanto la ruta como hacerla exigente. Y si alguien usa esta frase hablando de alguna marcha organizada... espera lo peor. Desniveles asegurados.

"Ánimo. Ya queda poco"

Ésta puede sustituirse por «ahora viene una zona de falso llano y a partir de ahí todo a favor» y estaría al nivel de «ya ha pasado lo peor» o «qué bien vas». Sinceramente, creo que es la aplicación práctica de que Einstein tenía razón y el espacio y el tiempo son relativos.

Suele aparecer después de escuchar ésa o similares frases. Ese «desde aquí todo a favor» suele esconder más trucos que la chistera de un prestidigitador y siempre esa cuesta acaba más lejos de lo que te gustaría o aparece algún repecho extra para recordarte que aún te queda para poder descansar.

Da igual que sea en una ruta con los amigos, que en una carrera y lleves una gráfica del recorrido. Siempre habrá alguna trampa que te recuerde que aún queda tela por cortar... hasta que cruces la pancarta. Un consejo para los espectadores... Cuando queráis animar, no digáis una mentira piadosa. Decid la verdad y conoced el terreno. Es preferible saber que tienes una rampa muy dura de 500 metros y que luego suaviza, aunque siga subiendo, que un bienintencionado grito de apoyo. Eso sí, tampoco hace falta escuchar lo que a ese triatleta subiendo el Angliru le dijo su madre. Le espetó un: «¡Y lo que viene ahora es mucho más duro!» Si no lo has visto, debajo de este texto le puedes echar un vistazo...

"A la vuelta, el viento dará a favor"

¡Aaaay! Cuántas veces lo hemos pensado y nos hemos dado con que a la vuelta nos sigue incomodando. Una vieja máxima ciclista dice (perdón por el vulgarismo) que en la bici todo te da por el culo menos el viento, que siempre te da de cara. Y aunque no siempre es cierta, sí que es fácil sentir que el universo conspira contra ti y en un recorrido lineal, de ida y vuelta puedas sentir el aire en la cara en ambos sentidos. Sé positivo: eso es que no hay viento y eres tú el que con su movimiento produce la resistencia aerodinámica.

Cuestión bien diferente es cuando lo notas que entra por un costado, que puede darte a base de bien y hacer aumentar tu esfuerzo. Ah. Si no notas viento a la ida y te notas muy fuerte, moviendo un par de piñones menos de lo habitual...malo: no es que ese día estés muy fuerte, sino que te está soplando desde detrás … y lo vas a tener de cara cuando te des la vuelta. ¿Un consejo? Cuando salgas a montar, mira las hierbas, maleza que crece en los arcenes o cualquier bandera que veas para estudiar la dirección del viento y sal siempre con él de cara. A lo mejor entonces quizá te ayude, pero sólo quizá. En cualquier caso, relájate y disfruta. Sufrimiento entrenando, el día que toca, es sinónimo de facilidad en la carrera.

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