Oakley Wind Jacket 2.0

Os presentamos una gafa de esquí perfecta para el triatlón. Su enorme pantalla es su gran argumento.
Antonio del Pino // Fotos: César Lloreda -
Oakley Wind Jacket 2.0
Oakley Wind Jacket 2.0

SERENDIPIA

Una serendipia es un descubrimiento o un hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta. También puede referirse a la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca.”

Tal cual, esto fue lo que nos sucedió cuando en la presentación de las tecnológicas Oakley Radar Pace nos encontramos con estas Wind Jacket 2.0.

Estaban dentro del área de gafas de esquí, pero las miramos de nuevo…y lo vimos claro “¡Qué pedazo de pantalla!”. Desde luego son unas gafas pensadas para cubrir el campo visual más amplio posible y, aunque sean unas gafas originalmente diseñadas y concebidas para el mundo de la montaña y el esquí, para nosotros los triatletas y las posiciones aero que la mayoría de veces deja muchos puntos de visión descubiertos de protección, se nos antojaban como ideales al menos en el concepto.

Luego veríamos en la práctica, pero pedimos unas y aunque insistieron que era un producto de nieve, nosotros insistimos más y nos las mandaron.

No nos equivocamos. Si unas de las exitosas Jawbreaker actuales tienen una lente de 5cm de alto, como puedes ver en las fotos, estas Wind Jacket 2.0 llegan hasta los 6,2 cm para prácticamente el mismo ancho de montura interna (algo más estrecha en el contorno externo), que hacen que por muy inclinada que lleves la cabeza, la línea visual siempre encuentre lente de forma generosa, tanto por arriba como por abajo… y que el viento no haga que se salten las lágrimas de continuo, sobre todo los días fríos.

Además, al no permitir que entre nada de luz entre la lente y la cara, elimina los incómodos reflejos que se acaban viendo dentro de la lente y además, como su varillas son más rectas y minimalistas, entran infinitamente mejor que las Jawbreaker dentro de los cerrados cascos aero sin generar dolor.

Luego, con dos recursos tan antiguos como efectivos, la esponja para las cejas (opcionales) con la que consigues que la lente no se llene de chorretones de sudor a la primera de cambio, y la correa de sujeción para poder correr con ellas o hacer mountain bike a lo bestia. Si te pones primero las gafas al cuello antes de meterte el casco, si usas la correa (que no es necesaria pero sí recomendable) tienes plenas garantía de jamás se van a mover ni un milímetro.

Incluyen un segundo arco nasal para tabiques más pequeños, bolsa de limpieza y transporte, están disponibles en cuatro combinaciones de lente-montura y cuestan unos “razonables” 139€ con una estética desde luego diferenciadora entre la radical línea retro y la más avanzada tecnología óptica PRIZM actual.

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