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Gimnasio casero

Convertir tu domicilio en tu propio gimnasio puede ser una salida perfectamente válida, práctica y económica
Cristina Azanza , 14/03/2017
Gimnasio casero
Gimnasio casero

Piscina para nadar, bicicleta de carretera y/o montaña, quizás un rodillo,… Ahora que somos conscientes de la importancia del trabajo de fuerza para los corredores, ¿tenemos que añadir un gimnasio?  Es posible que no dispongas de uno cerca de tu entorno o no tengas tiempo para trasladarte. Convertir tu propio domicilio, un trastero amplio o garaje en tu propio gimnasio puede ser, no sólo una solución de emergencia, sino una salida perfectamente válida, práctica y económica.

Normalmente asociamos la palabra gimnasio a máquinas complejas e infinidad de pesas de todos los tamaños. Sin embargo, en casi todos los gimnasios, últimamente se ha añadido una zona con material mucho más ligero, o sin material, para realizar trabajo funcional. La mayor parte de los objetivos y adaptaciones que persigue un corredor con el entrenamiento de fuerza se pueden logar prescindiendo de costosos medios materiales. Bastan ejercicios de autocarga y algún material alternativo a las máquinas para cumplir nuestros objetivos.

MATERIAL FUNDAMENTAL

Fitnessball: es un medio económico altamente polivalente, no sólo para trabajo de estabilidad y fuerza, sino también como medio de apoyo e incluso como silla de trabajo (para evitar estar sentado mucho tiempo). Puede sustituir en menos espacio y peso a un banco para trabajar con pesos, hacer abdominales, estiramientos…

Bandas elásticas y tensores: Ideales para el trabajo de fuerza a diferentes intensidades (variando el agarre y tipo de goma) y más versátiles que las mancuernas ya que permiten modificar el vector de fuerza. Su único hándicap, que se deterioran con el paso del tiempo.

Balón medicinal: desde los clásicos hasta los novedosos con asa (similares al kettlebell). Suele pesar entre 2 y 3 kg, es barato y con él se pueden realizar infinidad de ejercicios funcionales.

Cajón de salto: ideal para saltos (trabajo pliométrico) y también como apoyo en ejercicios funcionales. Puedes adaptarlo de un mueble viejo.

Pelotas pequeñas: pueden ser de tenis baseball o golf, y son útiles para aplicar auto-masaje localizado.

Roller de foam: muy útil para desarrollar la movilidad y reducir el dolor muscular después de entrenamientos intensos.

TRX: ofrece  multitud de posibilidades para trabajar con nuestro propio peso en diversos ángulos con los que regulamos la carga y la intensidad de los ejercicios. Eso sí, requiere gran control postural y estabilidad por lo que sirve para estimular éstas, además del componente de fuerza.

Cronómetro: nuestro compañero casi inseparable, el teléfono móvil, dispone de innumerables aplicaciones para controlar los intervalos de trabajo y descanso.

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