Sigue el bueno de Gustav Iden empeñado en recuperar el excelso nivel que le llevó a ser campeón del mundo IRONMAN en Kona en 2022 y bicampeón del mundo 70.3 en Niza en 2019 y en St. George en 2021.
El noruego, de 29 años, comenzó de manera notable esta campaña, con un bronce en el siempre prestigioso 70.3 de Oceanside. Luego las cosas se torcieron: en el IRONMAN de Texas sólo pudo ser 13º tras sufrir un pinchazo en bici; y en el 70.3 de Pays d'Aix acabó 23º.
El próximo 29 de junio estará en la línea de salida del IRONMAN de Frankfurt, prueba de las Pro Series y Campeonato de Europa de la franquicia. Allí le esperan Blummenfelt, Lange, Ditlev... En resumidas cuentas, un Mundial anticipado al que disputarán en Niza el 14 de septiembre.
En Alemania, según apuntan las previsiones, tendrán que soportar temperaturas cercanas a los 30ºC. Unas condiciones bien distintas de las que está disfrutando Gustav en casa, en Bergen, donde las máximas se quedan en la mitad, sobre unos 15ºC. Aun así, el triatleta noruego se las ha ingeniado en el garaje de su domicilio para simular un escenario parecido.
"La sensación de consultar el pronóstico del tiempo 11 días antes del Campeonato Europeo IRONMAN y haber estado entrenando en Bergen las últimas semanas. Sin duda, una de las sensaciones más universales", bromeaba Iden en una de sus últimas publicaciones en redes sociales, en el rodillo, ataviado con lo que se asemeja a un traje anti radiación, como si fuera el operario de una central nuclear.
Gustav Iden no es el primero ni será el último triatleta que hace rodillo abrigado hasta las cejas con el objetivo de buscar las adaptaciones necesarias para competir en condiciones extremas de calor y humedad. Jonathan Brownlee, Marten Van Riel, Antonio Benito o el piloto de F1 Carlos Sáinz también han puesto en práctica esta fórmula...
