Kat Matthews llegaba al Campeonato del Mundo IRONMAN femenino que se disputó el sábado en Hawaii como una de las favoritas al triunfo. No en vano la triatleta británica, de 32 años, ya fue segunda en el Mundial de St. George de 2022 y también había logrado la plata en el Mundial 70.3 de este mismo año a finales de agosto.
Sin embargo, no fue su día y terminó abandonando, tal y como ha explicado en las redes sociales en una confesión objetiva y humilde que pone de manifiesto la extrema dureza de una prueba como ésta.
“Felicitaciones a todas las mujeres que terminaron. Y mención especial de mis compañeras profesionales: me siento muy honrada y llena de respeto. Estoy disgustada, avergonzada, pero abrumadoramente triste por mi rendimiento en la carrera/abandono. No tengo una explicación definitiva. Sé que no fue el corazón/cerebro/psicológico. Algo no estaba bien físicamente”, explica la triatleta británica.
“Estaba en una posición excelente. Recuerdo haber pensado una hora después de subirme a la bicicleta: Todo Ok... Pero luego, literalmente, se produjo un cambio y tuve problemas para tomar decisiones. De hecho, estaba suplicando al puesto de avituallamiento que me dieran agua, no podía controlar mi bicicleta en los acoples, mi potencia se redujo a la mitad con la misma frecuencia cardíaca. Pensé que podía intentar superarlo, darle la vuelta, pero seguía igual. Minutos más tarde, el siguiente grupo me atrapó: otra gran oportunidad para simplemente volver a concentrarme. Pero no podía reaccionar, ni mental ni físicamente”, narra Matthews que recibió una ayuda inesperada cuando más la necesitaba.
"Mis rivales pasaban a toda velocidad gritando para apoyarme"
“El borde de la línea blanca de la carretera se convirtió en mi seguridad (único enfoque). Simplemente me quedé junto a ella y avancé en bicicleta (apenas). Mis rivales pasaban a toda velocidad gritando para apoyarme y preguntando si estaba bien (¡Gracias!). Los maravillosos seres humanos en Hawi me devolvieron la cordura y en ese momento no estaba segura de si podría descender con seguridad (un camino recto cuesta abajo)”, asegura.
Tremendo relato de Kat Matthews de cómo el Mundial IRONMAN de Kona termina convirtiéndose en una carrera de supervivencia para tod@s, donde la competitividad deja paso a la solidaridad, como ya pudimos ver igualmente en la imagen que protagonizó la española Gurutze Frades, quien sin poder competir por enfermedad quiso quedarse en Hawaii para formar parte del Mundial animando a las que iban a ser sus rivales.
