Joe Skipper lleva todo el mes de agosto concentrado en altura en los Pirineos, concretamente en Font Romeu. Tiene entre ceja y ceja el Campeonato del Mundo IRONMAN que regresa a Hawaii el próximo 8 de octubre. El triatleta británico, de 34 años, quiere mejorar el sexto puesto que logró allí en 2019 y desquitarse del Mundial de St. George del pasado mes de mayo, donde no pudo competir porque se contagió de Covid unas semanas antes.
Tiene su plaza en la lista de salida asegurada, pero aún no tiene del todo claro si viajará. Y la razón, a estas alturas, no es el dichoso virus, sino los elevadísimos precios que tienen que pagar él y todos los triatletas, PRO y de Grupos de Edad, por la estancia en Kona.
Así lo ha denunciado Skipper en las redes sociales.
"Estoy interesado en saber cuántos triatletas PRO van a competir en Kona o no este año.
Estoy considerando seriamente no ir debido al precio exorbitante que tiene todo.
¿Alguien más piensa lo mismo que yo?
Para el alojamiento, tenía una reserva desde 2019. La señora me la canceló, triplicó el precio y me dijo que volviera a hacer la reserva.
Estoy recibiendo muchos mensajes sobre este asunto. Y parece que a muchos triatletas PRO y de Grupos de Edad les está pasando lo mismo y no competirán en Kona este año", comenta Skipper, que este año ha sido 4º en el IRONMAN de Sudáfrica y que sustituyó a Alistair Brownlee en el Desafío Sub7 para firmar una marca de 6:47:36.