La madre de Gustav Iden falleció a finales de mayo después de una larga batalla contra el cáncer. El triatleta noruego, de 27 años, vigente campeón del mundo IRONMAN tras su histórico triunfo el pasado mes de octubre en Hawaii y que en las pruebas de corta distancia que ha disputado en este 2023 no había estado a su mejor nivel acabando en las últimas posiciones, explicaba entonces que aparcaba la competición, sin poner fecha de regreso, para estar con su familia.
En la emotiva despedida que Iden, cuyo próximo gran objetivo es luchar por el oro el próximo año en los Juegos de París, dedicó a su madre, confesaba que ha sido muy difícil "ser deportista de alto rendimiento y competir por todo el mundo cuando las batallas más duras se libraban en casa" y que no "sabía cuándo volvería".
Este sábado, Gustav reaparecía en la prueba de las Series Mundiales de Montreal. Acabó en la 32ª posición, justo por delante de David Castro. Pero, más allá del resultado, nos quedamos con la entereza del noruego, 2º del ranking de la PTO, que ha sido capaz de retomar su profesión en pocas semanas.
Orgulloso de llegar a la línea de salida esta vez
"El triatlón más emotivo de mi vida. Cuando llegué a meta me senté y estuve llorando mucho tiempo. No sabía que era capaz de sentir todas estas cosas al mismo tiempo. Feliz de estar en el grupo delantero en la bicicleta. Orgulloso de llegar a la línea de salida esta vez. Frustrado porque estoy lejos de donde quiero estar. Sobre todo, tenía un sentimiento de tristeza que me consumía por completo. Ni siquiera sé cómo ponerlo en palabras en este momento. Espero poder aprender a manejar todas las emociones pronto. Ahora mismo estoy demasiado cansado.
Además, estoy extremadamente agradecido por el apoyo de mis amigos, familiares, patrocinadores, competidores y seguidores. Honestamente, no me molestaría en estar compitiendo ahora si no fuera por todos vosotros", comentaba Iden en las redes sociales después de la prueba.