Sin prisa pero sin pausa, Lionel Sanders ha vuelto al trabajo tras un merecido descanso. El triatleta canadiense cerró la temporada el pasado 24 de septiembre con un tercer puesto en el IRONMAN 70.3 de Augusta, un resultado que no le dejó contento, ni mucho menos. "No me volverás a verme competir hasta que tenga algo mejor que mostrarte", comentaba en las redes sociales después de su última carrera de esta campaña, en la que sólo ha sumado una victoria, en el 70.3 de Oregon que se disputó en julio.
Así, el dos veces subcampeón del mundo IRONMAN (Kona 2017 y St. George 2022) se ha puesto manos a la obra para recuperar su mejor versión, empezando por su punto débil: el primer segmento.
Sanders, de 35 años, ha vuelto a la disciplina del prestigioso entrenador de natación Gerry Rodrigues, fundador del programa Tower 26, tal y como relata en el último vídeo que ha publicado en su canal de Youtube (puedes verlo más abajo).
"El mejor protocolo es hacer 6 x 400"
“Vamos a empezar con un poquito de intensidad y con una prueba de lactato. Realmente ya no uso lactato, pero creo que es mejor recopilar los datos y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos", explica Sanders, que ya usó estos test mientras entrenaba a los órdenes de Mikal Iden, técnico noruego y hermano de Gustav Iden, campeón del mundo IRONMAN en Kona en 2022.
“Gerry y yo hemos intercambiado ideas y Gerry ha consultado con un fisiólogo doctorado sobre cuál es un buen protocolo para mí. A partir de ahí, desde una perspectiva de valor de uso y entrenamiento, creo que el mejor protocolo para recoger datos es hacer 6 x 400”, argumenta Lionel, que aconseja establecer estos parámetros iniciales tanto a los aficionados como a los profesionales, y que aclara que si el test se hace con series más cortas, cabe la posibilidad de que resulte fallido, pues en su caso nadaría a base de fuerza y descuidando la técnica.
“Empezaremos con calma, luego bajaremos 10 segundos por 400. En el sexto iré tan fuerte como pueda y tomaremos una medición de lactato después de cada uno de ellos. Así trazaremos la curva de velocidad del lactato, de modo que podamos encontrar el punto de inflexión en esa curva que debería corresponder al umbral de lactato.
Se trata de una cuestión de responsabilidad, ya que me gustaría hacerlo cada 6- 8 semanas. Es posible que no utilicemos los datos ni observemos ningún cambio, pero es posible que sí, por lo que es mejor tener los datos y no necesitarlos, que necesitarlos y no tenerlos.
Si el entrenamiento está funcionando, esperaremos que el umbral de lactato aumente o que la curva se desplace hacia la derecha, lo que significa que vamos más rápido y obtenemos menos lactato a velocidades más rápidas.
Será fascinante estandarizar en qué parte de los 400 me descompongo, dónde cambia mi técnica a medida que intento nadar más duro. Con suerte, a largo plazo podremos ver una mejora en este sentido”, concluye el triatleta canadiense.
