Material Ciclismo

Prologo T-Gale CPC: piensa al sentarte

Un sillín pensado para ayudarte a mantener la posición aerodinámica sin perder vatios ni comodidad en las zonas sensibles.

Jaime Menéndez de Luarca

2 minutos

Prologo T Gale CPC piensa al sentarte

Llevamos ya más de dos décadas en las que los sillines diseñados para rodar acoplado en una cabra se conciben de un modo completamente distinto a los tradicionales de ruta. La distribución del peso, la intensidad a la que se pedalea acoplado y la posición sobre el manillar aconsejan reforzar el apoyo en la zona delantera, mientras que los sillines de carretera dan más prioridad al apoyo en los isquiones.

De este modo se ha creado el Prologo T-Gale CPC, un sillín pensado para ayudarte a mantener la posición aerodinámica sin perder vatios ni comodidad en las zonas sensibles

Es aproximadamente 4,5 cm más corto que un sillín convencional, lo que modifica por completo la posición y permite la famosa rotación de cadera hacia delante, tan mencionada en los foros de aerodinámica. Sus dimensiones reales son 240 mm de largo y 128 mm de ancho en la parte trasera.

El perfil superior es completamente plano, lo que lo convierte en un modelo adecuado para quienes han trabajado a fondo su posición aerodinámica y saben distribuir correctamente las cargas entre sillín, apoyacodos, extensiones y pedales.

Está disponible con raíles de carbono Nack (ligeros y rígidos, con mezcla de carbono, kevlar y aluminio) o en Tirox, una aleación metálica resistente a la torsión.

El sistema CPC (Connect Power Control) consiste en un conjunto de microestructuras 3D en la superficie del sillín que aportan agarre y disipan vibraciones, aliviando tanto la zona lumbar como el periné. Además, favorecen la circulación sanguínea, reduciendo el riesgo de adormecimientos, una sensación que muchos habréis experimentado, sobre todo en el rodillo. Por último, pero no menos importante, al generar distintas alturas actúan como zonas de ventilación. A la larga esto mejora la aerodinámica, porque nos levantaremos menos veces del sillín y permaneceremos más tiempo acoplados.

Aunque es un sillín de triatlón que difiere bastante del que uso habitualmente, obtuvo la máxima nota que puedo dar a un sillín cuando lo pruebo: llegar a casa y olvidarme de que estaba probando un sillín. Eso sí, en los primeros 10 km tuve que parar varias veces, ya que no encontraba el retroceso correcto para apoyarme en la zona diseñada para ello. Una vez hallado ese sweet spot, los siguientes 50 km en mi terreno de llaneo fueron un 90 % del tiempo acoplado.

Con este Prólogo, y con todos los sillines, me gusta terminar con un consejo que debería daros cualquier probador de material —y también las tiendas—: “pruébalo antes, porque el sillín es la pieza de la bici más individual en cuanto a gustos”. Probarlo significa darle al menos 200 km tras un buen estudio de posición en la bici, y ajustar tanto la altura como el retroceso de forma adecuada.

En la caja ponía “devolver al finalizar el test”, pero de momento no he tenido tiempo de desmontarlo. Igual se olvidan de que lo tengo...