Que te suenen las articulaciones puede ser muy buena señal

El 'chasquido' articular.
Alberto Cebollada -
Que te suenen las articulaciones puede ser muy buena señal
El chasquido articular

El chasquido articular, aunque parezca sorprendente y cueste creerlo, se debe a la irrupción súbita de una burbuja de gas que explosiona dentro de las articulaciones, al dejar un hueco las superficies articulares, bien sea por deslizamiento, elongación de la capsula articular que las contiene o al separarse las superficies articulares al realizar un movimiento brusco.

Hay articulaciones que no suenan. De hecho cuando una articulación está inflamada tampoco emite sonidos. Es curioso como una vez se producen las detonaciones para que estas burbujas de gas vuelvan a formarse es necesario que pasen unos 20 minutos, algo que puedes comprobar en tus articulaciones interfalángicas de los dedos de las manos. Por ejemplo, en la espalda, los chasquidos provienen de las articulaciones interapofisiarias y no son indicativos ni de que la articulación esté lesionada, ni tampoco de que te estén dando muy bien un masaje como la gente cree. Simplemente se producen por contener burbujas de gas y son inocuas.

No se deben confundir estas detonaciones con las crepitaciones articulares que se producen al rozar las superficies articulares, sobre las cuales no es recomendable insistir, ni provocar el roce bajo carga ya que pueden desencadenar una artritis. Solamente si los ruidos que escuchas van acompañados de dolor sería indicativo de una afección articular y deberías acudir al traumatólogo.

En cualquier caso, según el trabajo que tengas, es conveniente que cambies de postura con frecuencia y que no permanezcas mucho tiempo sentado. Levántate con frecuencia y flexo-extiende las piernas. Así mismo, te recomiendo que movilices tus articulaciones y estires cada cierto tiempo la musculatura que influye en su dinámica, en especial cuádriceps e isquiotibiales. Esto servirá para mantener el ROM o rango de movimiento y favorecer la lubricación con liquido sinovial del cartílago articular gracias al mecanismo de “bomba sinovial” descrito por Hilde y Ploke en el 2007. Es el propio movimiento de los meniscos hacia delante en la extensión y atrás en la flexión el que sirve para nutrir los cartílagos articulares y asegurar un buen funcionamiento de todas las estructuras internas de la rodilla, una de las articulaciones que más suele 'cantar'.

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