¿Cómo puedes alargar la vida de tus zapatillas?

Sigue estos consejos si quieres evitar que tus zapatillas favoritas se deterioren antes de tiempo.
Javi Moro -
¿Cómo puedes alargar la vida de tus zapatillas?
Cuida tus zapatillas

Muchos kilómetros y muchas carreras después… tienes el modelo que te gusta y que entran en tus pies como dos guantes. No quieres que se estropeen pronto, porque además no han sido precisamente baratas. Con cierta cantidad de kilómetros tienes que pensar cómo alargar un poco más su vida para que siga ofreciendo las mismas propiedades de amortiguación, estabilidad y comodidad, esencial esto último en las zapatillas que más nos gustan y que más utilizas.

Y cómo será muy difícil evitar que los kilómetros y las carreras no desgasten los materiales te vamos a dar unos pequeños y sencillos consejos para evitar el deterioro prematuro. Lo primero, que recordamos siempre, es que se procure usar cada modelo para lo que está pensado, porque así es como más rendimiento y durabilidad se saca a cada modelo específico que tengas.

Sudor, polvo y barro

Con el paso de las semanas tus zapatillas van recogiendo el polvo (si está todo seco), y el barro (si está húmedo) de los caminos, pero seguramente todavía no están demasiado sucias y no acumulan mucho sudor.

No dudes en limpiarlas de forma fácil y rápida con agua fría o tibia. Con esto quitarás esas partículas de suciedad y sudor de los tejidos. Esto es importante para que transpiren bien y no se endurezcan las gomas y malla, ya que debes recordar que el sudor contiene un alto grado de minerales, que se cristalizan y degradan y endurecen todos los compuestos de las zapatillas.

Muchas veces con meterlas debajo del chorro de la ducha se elimina esa primera capa de polvo y sudor, siendo esto más que suficiente para una primera higiene.

Dependiendo de cómo le guste a de cada uno que luzcan sus zapatillas esto se puede realizar cada dos semanas, siempre que la rutina de entrenamiento sea frecuente.

En profundidad

Si ves que la cosa está peor y ya no reconoces ni el color de tus zapatillas no hay problemas en lavarlas mejor.

Evita el agua caliente porque, por buenas que sean tus zapatillas, siempre alteran la calidad de los elementos pegados entre si, los tejidos se encogen aunque sean sintéticos y las gomas pierden propiedades. Así que siempre el lavado con programas en frío y si es posible introdúcelas dentro de una bolsa de red especial para artículos delicados, así evitas también que se dañe con el tambor de la máquina

Evita jabones abrasivos, estos pueden acelerar el envejecimiento prematuro y por supuesto no uses suavizantes, porque es muy probable es que taponen los minúsculos poros que los tejidos y las suelas tienen para liberar el sudor. Tu zapatilla ha quedado limpia, parece nueva, pero no abuses demasiado de este tipo de limpieza. Los lavados largos, y sobre todo si son en máquina, tienden a deformar la zapatilla.

Secado

A la hora de secarlas procura dejarlas con la menor cantidad de agua posible (si no has utilizado lavadora con centrifugado) para que se mantengan húmedas menos tiempo.

Escurre y apriétalas sin retorcerlas para eliminar agua, con esto mantendrás la estructura de la horma intacta y no se formarán holguras y dobleces donde antes no los había.

Separa todos los elementos extraíbles para que el secado sea más rápido: cordones y plantilla.

Si las condiciones climatológicas son de temperaturas altas tus zapatillas secaran en pocas horas, déjalas en un lugar bien ventilado pero a la sombra, nunca al sol.

Si las condiciones son menos favorables tienes varias opciones: Puedes dejarlas en el exterior y esperar… O dentro de casa, cerca de un foco de calor para un secado más rápido, pero nunca encima o pegado al radiador. Recuerda que el calor directo e intenso es un gran enemigo de las zapatillas deportivas.

Antiguamente se solía meter un papel de periódico en las botas de montaña para absorber la humedad y mantener la forma del calzado, ese simple método ayuda a secar de forma rápida, pero no olvides retirar el papel húmedo a las pocas horas.

Hibernación

Si se da el caso en el que no te vas a poner tus zapatillas de running durante muchas semanas, quizá porque ha llegado tu época de descanso o una inoportuna lesión, realiza alguno de los procesos de lavado de la zapatilla mencionados anteriormente, ya que es mejor que permanezcan limpias para evitar que se formen bacterias o se pudra algún tejido.

No las guardes sin asegurarte que están completamente secas, y si eres de los que puede guardar las cajas de las zapatillas ese es el lugar ideal para conservarlas, si es con los papeles interiores mejor que mejor ya que el tenerlas poco expuestas a los cambios de temperatura y humedad ayudará a su conservación.

Mil combinaciones

¿Qué hacer si nos gusta tener varios modelos para entrenar o competir? Esto es posible e incluso tener dos pares del mismo modelo porque es la que mejor se acopla a tu pie. Evidentemente el poder tener varias zapatillas alarga la vida de todas ya que no será solo una la que se lleve toda la abrasión, presiones y suciedad del día a día.

Las gomas y espumas tienen memoria elástica (recuperan su estado inicial), pero poco a poco se van comprimiendo y perdiendo propiedades. La posibilidad de dar descanso a los materiales más días ayuda a esa vida más larga de tu calzado, más cuanto más descanso les das. Los modelos que tengas para competir úsalos los días específicos que requieras, y después guárdalos lo más limpios posible en alguna de las formas indicadas anteriormente.

Si estás mucho tiempo sin competir y están bien conservados no temas por su envejecimiento, no llegará mientras te queden fuerzas para
seguir en este deporte. Si eres de tener varios pares del mismo modelo, que utilizas igualmente para tus entrenamientos diarios como para competir, combínalos alternándolos de vez en cuando, pero que sea uno el que se lleve más carga y entrenamientos y la segunda que esté menos usada en entrenamientos y más para competir, sobre todo si son largas distancias.

Esto ayudará a mantener las dos en buen estado pero siendo una de las dos la que envejezca antes y retirarás primero cuando se le pueda dar más uso, algo que no está mal para no tener que cambiar todas de golpe. Numéralas o márcalas o sino con el tiempo es posible que la confundas.

Atado de cordones

Otro punto interesante, y que no todo el mundo tiene en cuenta, es el atado y desatado de los cordones. Las presiones que ejercen estos sobre los tejidos y contrafuertes, como es lógico, van haciendo que pierdan eficacia con el paso del tiempo, pudiendo llegar la parte  superior de la zapatilla a coger holgura y cada vez haya que tirar más de los cordones para tener el mismo soporte y sujeción que al  principio. Ata los cordones en el momento de empezar a correr y desatar al acabar el entrenamiento, incluso estirar con la zapatilla más floja, ayudando a que circule mejor la sangre por el pie. Algo que no se debería hacer es quitarse la zapatilla sin desatar los cordones  forzando para sacar el pie de ella, a estas alturas ya imaginarás que se deformará.

 

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