"Yendo 5º ó 6º, para disputar las carreras, noté que me costaba ir al límite, me faltaba instinto"

Las reflexiones de Iván Raña dos meses después de retirarse del triatlón profesional y en plena disputa de la Titan Series de Almería.

EFE (Carlos de Torres)

Las reflexiones de Iván Raña dos meses después de retirarse del triatlón profesional
Las reflexiones de Iván Raña dos meses después de retirarse del triatlón profesional

Iván Raña (Ordes, A Coruña, 42 años), campeón del mundo y doble de Europa de triatlón, dejó la alta competición hace 2 meses con sentimiento de "liberación, no como algo dramático", y actualmente disputa la Titan Series de Almería en modo diversión, como si fuese aquel niño que soñaba ante todo con ser deportista.

Con el triatlón España se muestra optimista "porque hay una base brutal, pero ganar es otra cosa, es difícil".

"Decidí poner el punto final a mi carrera profesional como triatleta el pasado mes de septiembre. La decisión la tomé por un proceso natural que ya iba notando. En un par de carreras vi que yendo quinto ó sexto, es decir en una buena posición para disputar, noté que me costaba ir al límite habitual y necesario. Me faltaba instinto, respuesta. Lo mejor era dejarlo", comenta Raña tras superar la etapa de la Titan almeriense.

Era el momento de coartarse la coleta en el deporte de los tres segmentos, donde conoció la más excelsa gloria y representó a un incipiente deporte en España que terminó de explotar en éxitos con su sucesor y paisano Javier Gómez Noya.

"Ya necesitaba refrescar la cabeza, un cambio, tenía que buscar otra motivación, 22 años de profesional entrenando a tope para cada competición ya estaba pasando factura. Ya no quería afrontar más ciclos de entrenamiento para Mundiales ó Juegos Olímpicos. La retirada me liberó, no fue algo dramático para mí", comenta.

Fuera de las obligaciones que impone la élite, Raña recuerda que el triatlón le dio "lo que quería ser desde pequeño y lo que quería conseguir".

"Mi trayectoria como deportista la disfruté, fue algo que hice porque me gustaba, el deporte era mi pasión, no lo hice por obligación. No me importaba ganar o no ganar, yo quería ser deportista y entrenar, algo que me vino de familia. De pequeño me gustaba correr, pasear por el monte, con 8 años ya tenía claro que quería dedicarme al deporte", explica el de Ordes, ahora residente en Lanzarote durante el invierno y en Galicia en verano.

Desde la barrera de la retirada, Raña es optimista respecto al futuro del triatlón español. Su etapa ya es historia y Javier Gómez Noya afronta su declive, pero hay luz en el panorama nacional.

"No creo que el triatlón español esté en mal momento, hay una base brutal, mejor que la de antes, pero en la élite es difícil ganar y solo gana uno, veo mucha competencia. El triatlón en España aún no ha llegado a la mayoría de edad respecto al profesionalismo. No hace falta ser campeón del mundo para vivir de este deporte".

Raña, quien entrena actualmente a diario un mínimo de 2 horas, y en bici hasta 5, empezó a montar en bicicleta de montaña siendo niño, pero ante todo era un deportista con mayúsculas. Con 15 años competía en natación, hacía atletismo, jugaba al ajedrez, y más tarde hasta compitió en pruebas de rally. Ahora en la Titan de Almería se mide con especialistas de la BTT.

"He venido por el estímulo de probar algo nuevo. Llevo 2 meses con la BTT y vine a Almería con respeto porque es una carrera dura y la gente anda mucho, pero yo salgo a disfrutar, me divierte correr por estas rutas", señala.

CUMPLÍ EL SUEÑO DE SER CICLISTA PROFESIONAL

Un apartado importante en la trayectoria deportiva de Iván Raña es su paso por el equipo Xacobeo Galicia, donde probó un año el ciclismo profesional en ruta. Un día pasó la Vuelta por su pueblo y prometió ser ciclista.

"En el 89 la Vuelta pasó por Ordes y pensé que un día sería ciclista. Era un sueño y lo hice realidad. Me gustaron algunas carreras, como la Vuelta a Portugal, la experiencia de la Vuelta a Chihuahua, la Vuelta a Madrid, a Murcia, la clásica de Almería. Al principio era el encargado de subir bidones y al final del año el director, Blanco Villar, me dio permiso para entrar en escapadas y jugar a ser ciclista".

Tras una temporada abandonó el equipo de su tierra y volvió a centrarse en el triatlón.

"Álvaro Pino no me quiso más tiempo, nuestra idea del deporte era diferente y chocábamos, aunque ahora nos llevamos bien. Me apoyó más Blanco Villar".

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