Un día en Lanzarote

Así se vive desde dentro el Ironman de Lanzarote
Diego Paredes -
Un día en Lanzarote
Un día en Lanzarote

Semana facilísima de tapering y tapers, el miércoles tocó rodillo por lluvia y después de trabajar (dar clases de aerobic y multideporte) quería nadar en aguas abiertas 1000-1500 metros pero no pude porque una de las mujeres a las que doy clases me invitó a un café, me enseño su casa de arriba abajo, fotos, me contó anécdotas y como estaba tan a gusto pensé; disfruta del momento, porque nades 1500 metros hoy no va a cambiar nada el sábado. Esa es mi filosofía, adaptarme en todo momento y no agobiarme. Muchas personas pierden un poco el Norte y no disfrutan de esto cada día, que es lo principal. La competición es un premio y hay mil factores que te la pueden estropear, muchos de ellos no los controlamos.

Jueves últimos preparativos, viaje a Madrid, llego sobre las 12, en Lanzarote me recoge un amigo y entre unas cosas y otras (entre ellas la rotura de un tornillo de su bici) nos acostamos a las 3:00 PM hora peninsular.

Viernes: nos levantamos con el único objetivo de arreglar la bici, intento tranquilizarle y mucha gente se preocupa por él, dejamos la bici en boxes, nadamos en el circuito, compramos la comida y me quedo haciendo comida para estos dos días mientras mi amigo (Guillermo Olcina) va a recoger su bici, que está lista, para al menos correr el sábado. Día de estar muy tranquilo, probamos las bicis sobre 16:30 y a boxes, 17:30 dejamos las bicis, últimas instrucciones con el míster con un coffe, Pablo Cabeza, Álvaro Velázquez, Tejero y momento para irnos al apartamento a descansar y cenar tranquilos.

Acostado desde las 22:30 no pego ojo en toda la noche por mucho que intento relajarme, miles de pensamientos vienen a mi cabeza. El despertador suena a las 4:45, desayuno, alguna broma que otra y abrimos la puerta, ¡está lloviendo! Va ser un día épico, me encantan estas cosas, me recordó al Mundial de Gernika en el ´97. Ya camino de boxes apenas llueve; los botes en la bici, dejar el avituallamiento especial, zapatillas…  Saludamos a “Los Mantecaos” David, Eugenio y Jose y me voy hacía la salida. De camino  charlo con César Pereira que me da consejos para afrontar la prueba, que regule y coma bien. Cuando me voy a poner el neopreno... ¡NO ESTÁ!

Momento de MÁXIMA TENSIÓN. Pero tranquilo, pienso en POSITIVO y hay tres opciones:

1. Me lo he dejado en mi zona de transición

2. Lo he dejado en la zona de transición de Eugenio, al ir a saludarle,  

3. Esta opción no quería pensarla... corro por boxes y uffffff, está tirado al lado de la bici de Eugenio, problema resuelto!!

Me pongo el neopreno mientras mastico una barrita, bebo isotónico, me la juego y caliento sólo 300 metros para  colocarme en primera fila, charlo con Toni Franco, sin dejar de movilizar brazos e hiperventilando, Jaime Menéndez me da fuerzas y ánimos por estar bien colocado y me dice que nade como en un sprint, la primera boya está a 160 metros y es importante coger buenos pies, disfruto cada segundo previo a la salida. El montaje y ambiente es impresionante, no tiene nada que ver con cualquier prueba que haya corrido antes, simplemente hay que vivirlo, ¡LANZAROTE IS MAGIC!

Salida regular, veo muchos gorros amarillos (Categoría Profesional), buena señal, pero no me encuentro cómodo, en seguida veo en paralelo a Alex Santamaría, nos saludamos y los dos pensamos lo mismo; “qué tío más pesao, siempre juntos en el agua”. También veo a Nico Ward, en el giro de la tercera boya paso a Álvaro Velázquez, menudos primeros 1200 que se ha pegado. Sigo viendo mucho gorro amarillo, sigo nadando en paralelo con Nico. En la salida de la primera vuelta el crono marca 26:41. No es mal tiempo pero sabiendo que la segunda vuelta será más floja no me puedo relajar, voy calculando tiempos. La segunda vuelta me sale peor que la primera ya que pierdo pies de gente con la que nadaba, calculo que perdí un grupo de 10-12 personas. Aunque al final ese minuto no es de suma importancia me queda “mal sabor de boca” por no nadar lo que valgo, creo que mi tiempo (perfecto) hubiera sido 52 altos, 53 bajos, pero las aguas abiertas, el neopreno y que sigo con “el complejo” de mal nadador, pesan.

T1 con Alex Santamaría, veo que mete los pies en un cubo con agua para quitar la arena y hago lo mismo, “donde fueres haz lo que vieres”, con la mala suerte de que resbalo y me caigo, dándome fuertemente en el costado. No lo pienso demasiado, transición regular porque salí delante de Alex del agua y cuando estoy cogiendo la bici sale él de boxes, ya corriendo hacia línea de montaje oigo que sale “Saletilla”. Me sorprende salir delante de ella, porque a priori es mejor nadadora. Está chispeando y el asfalto mojado, delante justo 3-4 triatletas y un coche con el tiempo, creo recordar que vi 57 largos ya montando en la bici, me coloco las zapatillas sin apretármelas y bebo algo del bote de geles. Salgo a mi ritmo sin fijarme en nadie, a lo lejos veo el mono de Alex y aunque voy “fácil” sigo viéndolo, sobre el km 30 en una zona de subida le cojo, me aprieto las zapatillas y sigo bebiendo, a mi ritmo, sin forzar nada. Me resulta raro que Álvaro no esté por aquí ya, pero no miro ni una sola vez atrás (de hecho nunca lo hago o rarísima vez) así que sigo a mi ritmo, bebiendo gel e isotónico, zona muy lenta pero no me pasa nadie. Sobre el km 40 veo que Alex tiene problemas y en una rotonda grande veo que no viene, me parece raro, pienso que se ha bajado. Mientras tanto comienza a dolerme bastante el costado pero no le doy mucha importancia. Continúo y sobre el kilómetro 60 cojo a Iván Tejero.

Pienso en que voy “superfácil”, no puede ser, él es un gran nadador. Avituallamiento donde diviso a Iván Pino, que estuvo conmigo en la salida. Justo en La Santa cojo a Nico Ward y le paso, en Famara sobre el 80 “por fin” me caza el Sr. de la isla D. Álvaro Velázquez, impresiona verle acoplado sin pestañear, yo soy más de moverme y levantarme. Siempre guardando las distancias hasta el km 90 donde sin quererlo me voy sólo, siempre a mi ritmo o el que creo que es mi ritmo, ya que no llevo ningún elemento regulador en la bici, ni siquiera el mapa que debería haber pegado. Sigo con el dolor fuerte del costado y aunque en bici al no expirar con mucha fuerza no duele pienso que en la maratón me puede dar problemas. Suerte que he dejado ibuprofeno en la bici, cosa que nunca hago y a posteriori me salvó la carrera, porque hoy me duele mucho y seguramente tenga una fisura en la costilla, subo los miradores solo, la zona la conocía de hace años pero es espectacular. Avituallamiento especial del km 104 en el mirador de Haría, justo antes tiro los botes que llevo, bajada hacia Mirador del Río. Jaime está justo abajo y me dice que soy el 11º, que regule y que siga tranquilo. Los siguientes kilómetros no podría describirlos porque se me saltan las lágrimas, ha sido un año muy complicado, muchos contratiempos y dificultades para sacar los entrenamientos adelante. El paisaje es de película, la gente animando, voy el 11º en el km 110 del IRONMAN DE LANZAROTE. Y me encuentro muy bien. Me acuerdo de mis amigos Miki y Eloy, con los que comencé en esto. Miki corrió el año pasado y me dijo el día anterior que se había soñado que la iba a liar (y la estaba liando) pura ley de la atracción. Yo también lo había soñado una y mil veces. Y se estaban cumpliendo nuestros sueños.

Sigo con el dolor del costado pero bien, ni en mis mejores predicciones de carrera hubiera pensado lo que estaba pasando, cojo otro bote después del mirador y empiezo la bajada, mi vejiga revienta y consigo mear en plena bajada, al final de la misma me vuelve a coger un PRO bastante grandote que subiendo no va tan bien y no me preocupo porque sé que va muerto. Pero de repente me pasa una bala acoplado y ese si me “preocupa” así que aprieto el culo y, siempre dentro de la legalidad, a partir del km 125 compartimos sufrimiento y respeto mutuo. Pasa Jaime en moto y me dice que es su zona, lo sé y no voy hacer el “tonto”, así que a la distancia reglamentaria le sigo y en los repechos paso yo delante, llega la zona de Nazaret, son 3kms con un asfalto horrible, que te machaca, pero esto es la isla del dolor. Además voy meándome a saco, mi torturador particular subido en una “Shiv” no me deja un segundo para concentrarme y poder evacuar, vemos a Gregorio Cáceres en la carretera que nos anima, los dos acoplados y sufriendo y Goyo desde la barrera, es extraño. Lo estoy pasando fatal entre los dolores de piernas, cuello, vejiga y costillas, pero me acordé de Jaime Vigaray cuando me decía que a partir del 130 comenzaba la prueba y que el resto de la película no me la contaba. También me lo había dicho los más expertos en la prueba, voy muy forzado, creo que Álvaro me está probando, es un farol o realmente sigue a sus vatios y yo lo estoy pasando peor, sigo con “la tortura” y con mi torturador particular acoplado y sin moverse, a falta de 15 kilómetros me está estirando el cuello y decido prudentemente ir a lo mío, Álvaro conoce sus posibilidades y la isla mejor que yo y yo soy un aprendiz todavía. Sigo rodando muy muy rápido sin apenas esfuerzo, en una zona de bajada consigo volver a mear. ¡Qué alivio! Ya sólo me duele el costado, el cuello y las piernas y el estómago…

Disfruto muchísimo los últimos kilómetros y se me cae alguna lagrimilla más, así no tengo que volver a mear. Llego a la transición y me vienen imágenes de cuando era pequeño y veía a esos locos dejar la bici, dársela a un voluntario y salir a correr con el casco todavía puesto. Sigo sobre el puesto 11º. ¿Aguantaré? Pienso en todo momento en positivo, no podían ir mejor las cosas.

T2, justo cuando yo entro Álvaro está a punto de irse, le deseo suerte y él a mí. ¿En qué otro deporte se ve este respeto? Me cambio y me pongo un “look infernal” y cómodo, a lo “Faris”. Simplemente me quito el mono que llevo y me pongo la camiseta del Mundial de Gernika del ´97, el bañador es del ´98. ¡Casi nada! #OldSchool

Había dejado un gel en la bolsa y nada más salir a correr me lo tomo, salgo a correr con un ambientazo, disfruto cada instante pero muy concentrado, foco interno.

Jaime está por el circuito y me pregunta que tal voy, le digo que bien, la primera vuelta son 21 kms, me cruzo con Faris en mi sexto kilómetro, me saca como 9kms, hago cálculos, a 4:00/km son 36 minutos. Segundo viene Blanchart. ¡Qué carrerón! Le animo, sigo contando rivales, comiendo y bebiendo, voy 11º, Álvaro me mantiene a distancia, sigo a mi ritmo, regulando, muchísima gente me anima. Antes del giro del 21 Jaime me dice que viene un israelí y que me va a pasar, que siga a lo mío, y eso hago. El Ironman es una carrera contra ti, nadie más, sigo a buen ritmo, manteniendo con Álvaro, nos animamos cada vez que nos cruzamos, poniendo cara de póker o simplemente la que tenemos en esos momentos. Sigo corriendo y mi look causa impacto en ambos géneros, casi más en los masculinos, mejor no reproduzco algunas de las cosas que escuché... sigo a lo mío, súper concentrado, corriendo todo lo “fácil” que se puede con la paliza encima, gel a gel, pasan los kilómetros, ánimos, zancada a zancada, cada vez más cerca la meta, carrera que he soñado durante meses, sabía que la podía hacer pero otra cosa es que salga y a la primera. Últimos kilómetros, salvo los muebles como casi todo el mundo. Mi entrenador feliz, choque de manos con niños, público, conocidos, triatletas, un amigo de la facultad que está en la isla, me anima y me da una bandera nacional, no soy muy patriótico, la cojo pero no hago el típico paseíllo, me la pongo a modo de falda y ya veo la meta; creo que he dado todo lo que tenía dentro y que poco más podría haber hecho, me llegaron a cantar 5º, luego 9º, al final soy 10º. Primero en mi grupo edad, Kenneth me recibe como a todos y cada uno de los participantes, me da la enhorabuena. El “jefazo” cargando vallas el día anterior y recibiendo a la gente hasta las 00:00 de la noche.

Mil cosas me dejo en el tintero, todavía digiriendo geles (risas) y los momentos vividos, me dejaré personas por nombrar y cosas que contar, pero es complicado recordarlo todo.

Mi resumen, ya soy triatleta de verdad, debería haberlo hecho antes, pero hay que mirar adelante, sabía que esta prueba me iba bien, así como puede que Niza, Embrun y otros triatlones duros.

Llevo 2-3 años muy complicados que me han hecho darme cuenta de muchas cosas, errores y aciertos, de superarme cada día, de disfrutar cada día y aprovechar cada segundo en todo lo que hago. Mi sueño es poder dedicarme siempre al deporte, seguir en activo y ayudar a otros a pensar y disfrutar de esto. Lanzarote es un punto inflexión para reflexionar, aprovechar oportunidades y poner en marcha proyectos que tengo en mente hace mucho tiempo y que van dando forma poco a poco. ¡Todo llega si se lucha por ello!

Graduado cum laude en la isla del dolor, me falta el honoris causa.

 

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