Hay un elefante en la habitación... y esta habitación no es muy grande

Las reflexiones de Clemente sobre la siempre polémica cuestión del drafting.
Clemente Alonso -
Hay un elefante en la habitación... y esta habitación no es muy grande
Hay un elefante en la habitación... y esta habitación no es muy grande

Hemos tenido este mes de octubre dos pruebas de distancia Ironman que nos tocan de cerca, Barcelona, por ser en casa, y Kona, a la que damos tanta importancia que es imposible no sentirla “al lado”. En ambas pruebas volvió a salir a la palestra el runrún del drafting.

En más de una ocasión, tras la prueba, he ido a hablar con alguien que yo comprobé que no respetaba la distancia, gente que tengo por íntegra, para comprobar con cierta sorpresa que estaban convencidos de ir bien (cuando yo he visto que no de manera continuada y no por fotos que puedan captar momentos puntuales que no representan la realidad). Entiendo que es fácil caer en este error de percepción, más que nada porque a todos preferimos que nos engañen de la manera que más nos convenga, como cuando un pretendiente mantiene la esperanza en una posible relación sentimental que todos ven tan imposible que hasta hace reír.

Es cierto que estimar “a ojo” si se va de manera correcta a 10-12m es complicado (no sé si quizá se podría usar cierta tecnología visual que ayudara a ser más objetivos en tiempo real). A menudo en los briefing explican cuál es la distancia entre las líneas discontinuas de la carretera (desde que empieza una hasta que termina la siguiente unos 9m, por ejemplo), de tal manera que, si bien es difícil establecer la distancia exacta de drafting, al menos sí puede ayudar a no ir demasiado cerca. Este problema que tratamos hoy se acentúa con el “blocking”. Ya sé que se comenta últimamente que “aquí nadie chupa rueda” y sin embargo muchos de los que no chupan “hacen marcotes” en esas pruebas donde el drafting se fue de mano, por eso comentaba yo el error subjetivo de percepción. Sí, hay algunos que van a chupar, pero también otros muchos que se resignan a lo que venga ante la imposibilidad de ir bien y otros que se desesperan haciendo la prueba a tirones intentando escapar de pelotones (incluso frenándose si no consiguen escapar por delante), sacrificando regularse correctamente, cuestión capital para el rendimiento en IM.

Otra cuestión que deberíamos considerar es a qué distancia empieza uno a notar los beneficios aerodinámicos del drafting. Si hay triatletas que creen que van a la distancia legal y van a 5m, alguno se sorprendería de saber de la ventaja que da rodar así en cifras, muy seguramente a la altura de hacer trampas con dopaje según algunos estudios (y no nos engañemos, aunque no haya mala voluntad, se trata de hacer trampas). Por eso creo que habría que subir la distancia a 20m. Si la distancia es ésa y alguien no la respeta bien por una mala percepción, como mucho irá a 15m, donde no hay ese beneficio aerodinámico. Esto se ha hecho ya en “Pro” en Challenge con buenos resultados y limitaría el problema con el “blocking” y con las consiguientes sanciones injustas y haría una competición mucho más justa. La única otra solución que se me ocurre es hacer formato contrarreloj, pero ya la esencia de la competición “cara a cara” se perdería y casi, casi, sería otro deporte.

En cuanto a los grupos de edad quizá no sea posible establecer 20m de distancia, pero, sin olvidar nunca que es un negocio para los organizadores y, como en cualquier trabajo privado, se trabaja para que haya un beneficio, por lo que habría que buscar un equilibrio entre número de participantes razonable y espacio físico y temporal (“rolling start”) para repartirlos, aunque sea a costa de subir algo el coste de las inscripciones (existe suficiente demanda, visto lo visto). Está en su mano seguir ofreciendo un producto de calidad: muchos están optando ya por ir a pruebas más modestas y menos concurridas para evitar el drafting, no por una cuestión de dinero.

Hay que volver a insistir en que el principal responsable de hacer una carrera legal es el propio deportista, pero con la libertad de escoger su propio ritmo, de hacer su propia carrera, y si bien en lo que respecta al doping él es el último y único responsable, en lo que respecta a no hacer drafting, escapar de ciertos pelotones, de tramos masificados y de una normativa que limita adelantar (“blocking”) convierten el problema en algo que escapa de su control y en algo que hay que solucionar entre todos: el deportista con un esfuerzo personal en circular de manera legal, los jueces siendo más duros (sabemos que no hay el mismo drating en todas las pruebas, independientemente de su masificación) y la organización considerando un número de participantes razonable en cuanto a su distribución en el circuito y en la manera de organizar las salidas. Es un problema de todos.

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