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Saleta Castro: "La gente me decía que lo disfrutase, pero el dolor era casi insoportable"

La triatleta gallega ganó en Maastricht su primer Ironman.
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Saleta Castro: "La gente me decía que lo disfrutase, pero el dolor era casi insoportable"
Saleta Castro: "La gente me decía que lo disfrutase, pero el dolor era casi insoportable"

Era el principal objetivo de la temporada y Saleta Castro no falló. En 2016 estuvo cerca (terminó 2ª). Pero el pasado domingo por fin conquistó el Ironman de Maastricht (Holanda), el primero de su carrera. Siempre será especial para Saleta porque disfrutó y sufrió a partes iguales…

“Siempre creí que el día que ganara un Ironman sería el más feliz de mi vida. Que lloraría de emoción como tantas otras veces y que disfrutaría como nunca del momento. Muchas veces soñaba con ello, cómo sería, qué sentiría… y sólo de pensarlo me emocionaba. Pero lo que no aparecía en mi sueño era el dolor, el sufrimiento y la lucha constante por llegar a meta… Mi carrera del domingo fue de las más duras de mi vida”, reconoce la triatleta gallega.

Llegaba en un gran momento, tanto a nivel físico como mental. Y quiso demostrarlo desde el principio. La británica Kate Comber le sacó 30 segundos en el agua. Pero Saleta se puso en cabeza al comienzo del segundo segmento, una posición que ya no abandonaría hasta la línea de meta. “Sabía que estaría en los primeros puestos ya nadando, pero no me esperaba ponerme líder nada más salir de la T1. Hice una de mis mejores nataciones en Ironman con 51’49’’ y al empezar el segmento de bicicleta quise hacer los primeros 90 km a buen ritmo. Mis sensaciones eran muy buenas y todo estaba yendo perfecto. Solo tenía un pequeño problema: sentía frío en mis piernas y no llegaba a encontrarme del todo bien, pero eso no me impidió ir como quería. A partir de la segunda vuelta empecé a prestar mucha atención a la nutrición, a no tener ningún problema mecánico en mi bici y a pensar en la maratón, ya que, como en casi todos los Ironman, las carreras se ganan o se pierden en los últimos 42 kilómetros corriendo”, explica Saleta.

Las buenas sensaciones continuaron durante el maratón. Sin embargo, en los últimos 10 kilómetros a pie sí tuvo que sufrir. “Cuando empecé a correr fue la primera vez que pensé que podía ganar. Me encontraba realmente bien, mejor que nunca y, a media que pasaban los kilómetros, iba confiando más y más en mí. Pasé los 21 km en 1h32’ y llegué a pensar que podría batir mi récord de la maratón del año pasado (3h04’), pero empecé a sentir algo que nunca había sentido: pequeños avisos de calambres en mis cuádriceps, pienso que a causa del frío de la primera vuelta en bicicleta. A partir del 25 empecé a bajar el ritmo y la última vuelta de 10 km fue un infierno. Quería llegar ya, que terminara ese dolor muscular que me impedía correr. Me sentía fuerte y en buenas condiciones. Mi única limitación era muscular, así que había que llegar como fuese. Sufrí como nunca por llegar a meta. Sentía tanto dolor en mis piernas que ni era capaz de asimilar que estaba consiguiendo uno de mis sueños. La gente me decía que lo disfrutase, pero el dolor era casi insoportable”, explica la triatleta española.

A pesar del sufrimiento de los últimos kilómetros, a Saleta no se le escapó el que supone el primer triunfo en un Ironman de su trayectoria: “Cuando me quedaban 600 metros vi a mi entrenador, Luc Van Lierde (dos veces ganador del Mundial Ironman de Hawaii). Le choqué la mano y ya por fin pude sonreír, relajarme y disfrutar mi momento. Quería llorar, gritar de emoción, pero estaba tan dolorida que no era consciente de que había ganado”...

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